Presentado a finales de agosto, ya tenemos en nuestras manos una unidad del nuevo zoom angular de Tamron para cámaras réflex con sensor de “formato completo (24×36 mm), que se caracteriza por un tamaño compacto y una atractiva relación entre las prestaciones que ofrece y el precio que cuesta.

Se trata de una remodelación del veterano Tamron SP AF 17-35 mm f/2,8-4 Di –que data ya de 2006– y que durante todos estos años ha supuesto una alternativa económica y fiable para muchos usuarios tanto de Canon como de Nikon.

Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD
Diseño sobrio y tamaño compacto definen las líneas de este Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD. © Albedo Media

Aunque esta nueva versión carece de las siglas SP que distinguen a la gama alta de Tamron, el fabricante ha puesto mucho empeño en desarrollar una óptica capaz, orientada, si no a un público profesional, sí a un usuario exigente que posee una cámara con sensor de “formato completo” y desea completar su gama de ópticas fundamentales sin tener que sacrificar su presupuesto.

Además, se puede utilizar también en sensores APS-C obteniendo un rango focal –equivalente en paso universal– situado entre 26 y 55 mm, dependiendo del factor de recorte correspondiente.

Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD
Cuenta con juntas de sellado en la montura y otros puntos delicados. La lente trasera se desplaza al variar el zoom. © Albedo Media

Diseño y manejo

Se trata de un objetivo de diseño sobrio, en la línea de los últimos modelos presentados por Tamron. Puesto que carece de indicador de distancias de enfoque y de conmutador de estabilizador –ya que no lo tiene–, sólo encontramos los anillos de enfoque y zoom, así como el conmutador de AF/MF.

Destaca por su tamaño compacto, pues mide prácticamente lo mismo de diámetro –83,6 mm–que de longitud –92,5 mm– y esta apenas varía unos milímetros al cambiar la distancia focal. Con el parasol de pétalos que se incluye de serie aumenta ligeramente el tamaño, pero sigue resultando pequeño.

Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD
La longitud apenas varía unos milímetros al cambiar la distancia focal. © Albedo Media

Con un peso de 460 g resulta bastante ligero; especialmente si lo montamos sobre una réflex robusta tal como la Nikon D800 utilizada para la presente prueba de campo. En este caso, dado que el centro de gravedad queda próximo al cuerpo, casi parece que no llevamos objetivo. La buena ergonomía de la cámara contribuye al buen manejo del conjunto.

Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD
Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD montado sobre la Nikon D800 que utilizamos para la presente prueba de campo. © Albedo Media

Los aros de enfoque y zoom tienen unas dimensiones apropiadas y se manejan con facilidad. Poseen un tacto adecuado. El foco se puede variar, aunque estemos en modo AF y el giro del anillo tiene topes al llegar a las distancias extremas.

Tanto el conmutador de AF/MF –bien situado en la posición habitual– como las juntas de los anillos y la montura están sellados para protegerlo contra las inclemencias climáticas. Además, la lente frontal está recubierta de flúor para repeler el agua y la grasa, al tiempo que facilita la limpieza y lo protege de arañazos. La lente trasera se desplaza al variar las focales del zoom.

Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD
Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD. © Albedo Media

Rendimiento

Compuesto por 15 lentes distribuidas en diez grupos, incluye dos aesféricas moldeadas en vidrio y cuatro de baja dispersión. Además, están recubiertas con el revestimiento BBAR –antirreflectante de banda ancha– que Tamron suele utilizar en sus objetivos para reducir los reflejos e “imágenes fantasma”.

A pesar del buen trabajo realizado, cuando provocamos estos reflejos para comprobar su comportamiento, vemos que aparece flare, especialmente con ajustes de diafragma muy cerrados.

Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD sobre Nikon D800
Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD sobre Nikon D800. 35 mm – 1/6 s – f/22 – ISO 100. © Fernando Galán

Las aberraciones, por el contrario, están muy controladas y en las muestras tomadas cuesta encontrarlas incluso en las situaciones habituales: fuertes contrastes a contraluz. De hecho, en la nota ofrecida por Tamron, se hace hincapié en que es uno de los aspectos que han intentado mejorar.

Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD sobre Nikon D800
Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD sobre Nikon D800. 17 mm – 1/100 s – f/16 – ISO 100. © Fernando Galán

La distorsión geométrica, uno de los aspectos peliagudos en los angulares extremos como el que tenemos entre manos, aparece bastante pronunciada en forma de barrilete en el ángulo más abierto, pero desaparece tan pronto cerramos a 20 mm, manteniéndose las líneas en su sitio hasta el final del recorrido donde se aprecia un ligero acerico.

A la fecha de publicación de esta prueba, aún no estaba disponible en los reveladores más populares el perfil correspondiente a este objetivo para corregir estas distorsiones por lo que no podemos comprobar en qué manera se reparan.

Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD sobre Nikon D800
Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD sobre Nikon D800. 17 mm. 1/30 s -f/5,6 – ISO 100. © Fernando Galán

Otra de las novedades de este modelo frente a su predecesor la encontramos en el motor de enfoque. Incorpora ahora un módulo que da apellido al objetivo, denominado OSDOptimized Silent Drive– que se encarga, no sólo de agilizar el trabajo del enfoque sino de realizarlo de un modo silencioso.

Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD sobre Nikon D800
Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD sobre Nikon D800. 35 mm. 1/60 s – f/4 – ISO 2.500. © Fernando Galán

Utilizando este objetivo tanto en espectáculos como ruedas de prensa hemos comprobado su eficacia y rapidez en casi todos los casos. No obstante, con luz reducida y eligiendo puntos de enfoque alejados del centro, le cuesta algo más enfocar cuando la luz escasea.

Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD sobre Nikon D800
Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD sobre Nikon D800. 17 mm. 1/40 s – f/2,8 – ISO 1.600. © Fernando Galán

La distancia mínima de enfoque de 28 cm permite un factor de ampliación de 1:4,9 –aproximadamente 0,2x–. Poco favorable para tomas macro pero que permite, no obstante, aproximaciones interesantes que, unidas a la focal extrema, nos pueden ofrecer imágenes atractivas con un contexto interesante.

Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD sobre Nikon D800
Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD sobre Nikon D800. 35 mm. 1/100 s – f/4 – ISO 100. © Fernando Galán

En aras de reducir el peso del conjunto, el diafragma consta de 7 palas. Se ha procurado que ofrezcan un cierre bastante circular que apreciamos sobre todo en las imágenes con enfoque selectivo.

Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD sobre Nikon D800
Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD sobre Nikon D800. 17 mm. 1/60 s – f/4 – ISO 100. © Fernando Galán

La apertura máxima de f/2,8 se mantiene desde los 17 hasta los 20 mm; focales en las que cierra hasta f/16. Al estrechar el ángulo de visión a 24 mm los valores de diafragma van de f/3,2 a f/18, pasando de f/3,5 a f/20 en 28 mm y de f/4 a f/22 en la distancia focal más larga.

Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD sobre Nikon D800
Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD sobre Nikon D800. 24 mm. 1/100 s – f/8 – ISO 100. © Fernando Galán

Aunque a máxima apertura se aprecia una nitidez aceptable, los mejores resultados los encontramos en los valores centrales, decreciendo bastante en las esquinas cuando cerramos más de f/16, debido a la lógica difracción a la que son propensas las focales cortas.

A máxima apertura el viñeteo se acusa bastante, como suele ser habitual en prácticamente todas las ópticas para “formato completo”. Desaparece, no obstante, casi totalmente cuando cerramos un punto el diafragma y al siguiente paso ya no queda rastro.

Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD sobre Nikon D800
Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD sobre Nikon D800. 24 mm. 1/80 s – f/11 – ISO 100. © Fernando Galán

Comparado con…

Disponible para monturas Nikon y en breve para Canon por un precio aproximado de 900 €, debemos compararlo con los objetivos disponibles en el mercado para estas marcas. Al tratarse de un rango focal muy apreciado para reportaje, tanto las marcas nativas como los fabricantes genéricos tienen en sus catálogos varias opciones para elegir, con rangos de precios que van desde los 350 € –aproximadamente– del veterano pero aún disponible Sigma 17-50 mm f/2,8 EX DC OS HSM hasta los 1.250 € del Canon 16-35 mm f/4.

También de apertura máxima constante a f/4, Nikon dispone de su 16-35 mm f/4, estabilizado, que se puede encontrar en torno a los 1.000 €. Y algo más barato –700 €– pero menos luminoso y más variable, el Nikkor 18-35 mm f3,5-4,5 G ED.

Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD sobre Nikon D800
Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD sobre Nikon D800. 1/60 s – f/4 – ISO 100. © Fernando Galán

Con distancias focales muy parecidas, en las estanterías de Sigma podemos encontrar el interesante 18-35 mm f/1,8 de la serie Art que, además, dados sus años en el mercado, se puede encontrar más barato que el modelo que aquí probamos.

Finalizamos la lista de la dura competencia de este Tamron con los dos modelos que ofrece Tokina: uno con idéntico recorrido focal y apertura máxima constante a f/4 que se puede encontrar por un precio aproximado de 650 € y un 16-28 mm f/2,8 que cuesta en torno a los 800 €.

Conclusiones

A pesar de las importantes mejoras introducidas en este nuevo modelo de Tamron, sobre todo en cuanto a control de las aberraciones cromáticas, la dura competencia en esta gama de focales resumida en los párrafos anteriores, hace que haya que mirar con lupa los pros y contras de este objetivo.

Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD sobre Nikon D800
Tamron 17-35 mm F/2.8-4 Di OSD sobre Nikon D800. 21 mm. 1/200 s – f/3,5 – ISO 100. © Fernando Galán

El rango de distancias focales juega, sin duda a su favor, pues supone una herramienta perfecta para reportaje, pero también para los amigos de los paisajes y la arquitectura. La apertura máxima variable, sin embargo, supone, a nuestro entender, un inconveniente que sólo se justifica cuando supone un ahorro de precio importante en la compra.

El ahorro, en este caso, lo obtenemos en el tamaño y peso, factores que tampoco hay que desdeñar cuando se trata de un objetivo que nos acompañará durante mucho tiempo en excursiones o eventos. La novedad, sin duda, juega a su favor y la consiguiente incorporación de vidrios ópticos que mejoran la nitidez situándola en un nivel equivalente a objetivos de gama superior.

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