Tras anunciarse en la Photokina de septiembre de 2014 y la toma de contacto que realizamos el pasado mes de febrero en la CP+ de Yokohama, por fin disponemos de una unidad de prueba del nuevo zoom ultra gran angular de la gama profesional de Tamron para sensores de 24 x 36 mm: el SP 15-30 mm de apertura máxima constante a f/2.8, estabilizado y con motor de enfoque silencioso.

Con una unidad definitiva en las manos, se confirman las primeras impresiones que obtuvimos en Yokohama. El nuevo Tamron transmite sensaciones de calidad y fiabilidad y se distingue enseguida a primera vista de otros objetivos de gamas inferiores del mismo fabricante.

Tamron SP 15-30 mm f/2,8 Di VC USD sobre la Nikon D800 con que se realizó esta prueba de campo
Tamron SP 15-30 mm f/2,8 Di VC USD sobre la Nikon D800 con que se realizó esta prueba de campo @ Albedo Media

Destaca la sobriedad del diseño, sin colores llamativos que “griten” su orientación profesional. Tan sólo un discreto anillo color grafito en el que se encuentran todas las inscripciones relativas a las especificaciones.

Conmutadores de foco y estabilizador junto a una de las pocas concesiones al color que se muestran en el diseño del objetivo y que indica la orientación profesional de esta óptica. © Albedo Media
Conmutadores de foco y estabilizador junto a una de las pocas concesiones al color que se muestran en el diseño del objetivo y que indica la orientación profesional de esta óptica. © Albedo Media

Aunque sea de esperar y necesario en un objetivo de estas características, a pesar de su aspecto compacto, no resulta pequeño ni ligero: 1.100 gr. repartidos entre 98,4 mm de diámetro por 145 de longitud en los que se incluye el original parasol en pétalos que forma parte de la propia carcasa del objetivo. Lo curioso es que lo forman dos piezas: mientras la exterior permanece fija, la interior se desplaza con el grupo de lentes cuando giramos el zoom hacia la distancia más larga.

También es cierto que este tamaño no desentona con las cámaras de alta gama para las que ha sido diseñado, tales como la Nikon D800 con la que hemos realizado esta prueba de campo, y que pesa tan sólo cien gramos menos que el objetivo. Por ello, aunque trabajar con este equipo suponga llevar una carga constante de más de dos kilos, el conjunto resulta equilibrado.

Este gran angular forma un conjunto equilibrado (aunque pesado) con las cámaras de sensor 24x36 mm para las que ha sido diseñado. © Albedo Media
Este gran angular forma un conjunto equilibrado (aunque pesado) con las cámaras de sensor 24×36 mm para las que ha sido diseñado. © Albedo Media

Los anillos de zoom y enfoque, de generosas dimensiones, facilitan mucho el trabajo. Su ubicación resulta idónea y el movimiento es suave y preciso; quizá ligeramente duro el anillo de zoom aunque, en muchas ocasiones, esto casi se puede considerar más una ventaja que un inconveniente ya que obliga a pensar la distancia focal deseada y evitar indeseadas variaciones posteriores.

El estabilizador, la máxima apertura constante a f/2.8 y el captor de la Nikon D800 nos permiten tomar fotografías en condiciones lumínicas muy pobres, como durante esta actuación del grupo Matalauva. a 17mm f/2.8 - 1/80 s - ISO 5.000 © Fernando Galán
El estabilizador, la máxima apertura constante a f/2.8 y el captor de la Nikon D800 nos permiten tomar fotografías en condiciones lumínicas muy pobres, como durante esta actuación del grupo Matalauva. a 17mm f/2.8 – 1/80 s – ISO 5.000 © Fernando Galán

Se agradece también que todos los movimientos de lentes se realicen de modo interno, sin alterar las medidas externas del objetivo, con lo que también se gana en solidez y resistencia a los golpes. Lo malo es que la lente trasera también se desplaza al variar el zoom por lo que el interior queda más expuesto al bombeo de las eventuales partículas de polvo que, a pesar de que viene sellado, pudieran entrar.

Incluso en figuras recortadas contra un cielo luminoso las aberraciones cromáticas y el "flare" se resisten a aparecer. a 15mm f/11 - 1/30 s - ISO 100 © Fernando Galán
Incluso en figuras recortadas contra un cielo luminoso las aberraciones cromáticas y el «flare» se resisten a aparecer. a 15mm f/11 – 1/30 s – ISO 100 © Fernando Galán
A 15mm f/22 - 1/6 s - ISO 3.200 © Fernando Galán
A 15mm f/22 – 1/6 s – ISO 3.200 © Fernando Galán

Además del sellado para proteger de la intemperie, su lente frontal lleva un recubrimiento especial que repele la suciedad y evita que se acumulen las gotas de lluvia. Cuando no se usa se encarga de la protección un notable capuchón de plástico.

Sellado contra la intemperie, podemos acercarnos al polvo y barro sin mucho miedo. a 30mm f/4 - 1/200 s - ISO 100 © Fernando Galán (Agradecemos al colectivo Campillo Rivas su colaboración para estas tomas)
Sellado contra la intemperie, podemos acercarnos al polvo y barro sin mucho miedo. a 30mm f/4 – 1/200 s – ISO 100 © Fernando Galán (Agradecemos al colectivo Campillo Rivas su colaboración para estas tomas)

Este contundente objetivo no admite filtros en su parte delantera debido a la forma especial de la lente frontal pero tampoco se pueden incorporar gelatinas en la parte posterior ya que, finalmente, no incluye ningún cajón especial para ello.

Por dentro, un complejo esquema óptico compuesto por trece grupos a partir de dieciocho lentes entre las que destacan una lente XGM (eXpanded Glass Molded Aspherical) en el grupo frontal que garantiza los mismos resultados que ofrecerían dos objetivos de focal fija de 15 mm y de 30 mm. Con esto se pretende reducir las aberraciones cromáticas y mejorar la nitidez.

El viñeteo aparece a máxima apertura pero desaparece a poco que cerremos el diafragma. A 15mm f/2.8 - 1/500 s - ISO 100 © Fernando Galán
El viñeteo aparece a máxima apertura pero desaparece a poco que cerremos el diafragma. A 15mm f/2.8 – 1/500 s – ISO 100 © Fernando Galán
Junto a la mencionada lente XGM conforman el esquema óptico una lente aesférica moldeada en vidrio óptico, una lente LD en vidrio de baja dispersión cromática y otras lentes ED distribuidas por el conjunto.

Efectivamente, las aberraciones tardan bastante en aparecer y, cuando surgen, sólo en las esquinas, de modo discreto y fáciles de controlar mediante software (aunque, en el momento de escribir esta prueba aún no estaba disponible la actualización de Adobe para este objetivo).

A 15mm f/8 - 1/80 s - ISO 100 © Fernando Galán
A 15mm f/8 – 1/80 s – ISO 100 © Fernando Galán

De evitar los reflejos indeseados se ocupa una versión mejorada del recubrimiento –habitual en Tamron– BBAR (Broad-Band Anti-Reflection) junto al nuevo recubrimiento especial eBAND ((Extended Bandwidth & Angular-Dependency) a base de nanocristales, específico para las lentes de alta curvatura como es la que aparece en el frontal de este ultra gran angular. Buscamos los reflejos con fuentes de luz frontales y sólo aparecieron tímidamente en forma de muy discreto y más que aceptable «flare», sobre todo con ajustes de diafragmas muy cerrados.

Tras mucho intentar provocarlo, en la esquina superior izquierda puede apreciarse el mayor reflejo obtenido con esta óptica de Tamron y que desapareció casi por completo al abrir el diafragma. A 15mm f/22 - 1/15 s - ISO 100 © Fernando Galán
Tras mucho intentar provocarlo, en la esquina superior izquierda puede apreciarse el mayor reflejo obtenido con esta óptica de Tamron y que desapareció casi por completo al abrir el diafragma. A 15mm f/22 – 1/15 s – ISO 100 © Fernando Galán

Aunque la estabilización no resulte especialmente necesaria en distancias focales tan cortas como las que ofrece este 15-30mm, Tamron ha decidido incorporar el VC (Vibration Compensation) con la intención de mejorar las tomas en situaciones de luz críticas. Funciona sobre un grupo de tres lentes sobre cojinetes a bolas cerámicas que neutraliza los movimientos indeseados hasta el equivalente de tres pasos. No obstante, si se desea anular el sistema, el conmutador se encuentra accesible junto a el propio para el autofoco.

A 28mm f/6.3 - 1/80 s - ISO 100 © Fernando Galán
A 28mm f/6.3 – 1/80 s – ISO 100 © Fernando Galán

Si unimos la estabilización, la máxima capacidad de apertura y los altos valores de ISO capaces de ofrecer las cámaras para las que se ha pensado esta óptica, obtenemos la posibilidad de realizar fotografías con buenos resultados de nitidez incluso en condiciones lumínicas muy pobres.

 A 20 mm f/3.5 - 1/80 s - ISO © Fernando Galán
A 20 mm f/3.5 – 1/80 s – ISO © Fernando Galán

Del enfoque se encarga un motor ultrasónico y silencioso (USD) que permite ajustes manuales sin que tengamos que desactivar el conmutador. En condiciones normales funciona rápido, preciso y, efectivamente, muy silencioso. No obstante, ante las mencionadas situaciones de poca luz le cuesta algo más encontrar el punto de foco. Entiéndase que, cuando hablamos de “poca luz”, nos referimos a casi penumbra.

A 30 mm f/5 - 1/25 s - ISO 1250 © Fernando Galán
A 30 mm f/5 – 1/25 s – ISO 1250 © Fernando Galán

Mucho más sorprendente resulta el casi nulo viñeteado. Presente en algunos momentos a máxima apertura (f/2.8), comienza a desaparecer a medida que cerramos diafragma y ya, a f/3.5 cuesta encontrarlo. Recordad que nos encontramos ante un objetivo que monta un diafragma de nueve palas, circular, que obtura hasta f/22 con el que, a pesar de tratarse de un gran angular extremo, podemos lograr enfoques selectivos aproximándonos mucho al sujeto (hasta los 28 cm que permite la distancia mínima de enfoque) y consiguiendo así un bello bokeh.

Realizando un enfoque selectivo obtenemos un bello bokeh. A 15mm f/2.8 - 1/2000 s - ISO © Fernando Galán
Realizando un enfoque selectivo obtenemos un bello bokeh. A 15mm f/2.8 – 1/2000 s – ISO © Fernando Galán

También cuesta encontrar en este ultra gran angular las habituales distorsiones de este tipo de ópticas. Forzando la posición de la cámara se obtienen perspectivas curiosas, incluso cómicas pero que no pueden considerarse deformaciones propiamente dichas o al menos no exageradas. Sí se aprecia, sobre todo en los primeros planos, una ligera distorsión en barrilete en el extremo más angular que pasa a un ligerísimo acerico en el punto más “largo” del zoom. Nada molesto, en cualquier caso y que deja de apreciarse a medida que las líneas se alejan del punto de toma.

En este gif animado podemos ver las distorsiones en función de la distancia focal. © Fernando Galán
En este gif animado podemos ver las distorsiones en función de la distancia focal. © Fernando Galán

Conviene recordar aquí que no tenemos en las manos un ojo de pez sino un objetivo rectilinear capaz de abarcar desde 110º hasta 71º sobre los sensores de 24×36 mm para los que está pensado.

En definitiva, una opción muy interesante a la hora de plantearse la adquisición de un ultra gran angular, más aún si tenemos en cuenta que se ofrece por un precio de venta de 1.199 euros y que incluye cinco años de garantía. De momento sólo está disponible para monturas Canon y Nikon y ya está anunciada la próxima aparición para equipos Sony. Sin embargo, a la hora de evaluar estos resultados, hemos de tener en cuenta que la prueba de campo se ha realizado con una Nikon D800 y que, según pudimos desprender de la conversación que mantuvimos con Kenji Nakagawa, responsable de Tamron Marketing Comunications, durante la pasada CP+ en Yokohama, no todos los fabricantes de cámaras colaboran del mismo modo en el desarrollo de un objetivo…

1 Comentario

  1. […] En relación a los ND, están dotados de una suerte de junta de estanqueidad, que hace que –en las exposiciones largas para las que suelen utilizarse– no entre luz entre el filtro y la lente frontal del objetivo. Otro tanto puede decirse respecto a los polarizadores, al tiempo que el fabricante indica que pueden emplearse –hasta el tamaño de 150 mm– incluso con los angulares más extremos citados. Entre ellos podríamos citar el Canon EF 11-24 mm f/4L USM o el Tamron SP 15-30 mm f/2,8 Di VC USD. […]

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