Tokina AT-X PRO 11-16 mm f/2,8 DX-II – Actualizado

Labo DSLRMZ Tokina inicia la comercialización de su objetivo zoom ultragranagular modelo AT-X 116 PRO DX-II o –tal como figura en su barrilete– SD 11-16 mm f/2,8 (IF) DX II, dedicado a las cámaras réflex monoculares dotadas de sensores APS-C.

Las diferencias respecto al modelo anterior “DX a secas”, que sigue en producción, se concretan en nuevos revestimientos antirreflejos mejorados, y sobre todo que incorpora un motor interno. Ello le permite operar en aquellos modelos de cámaras Nikon que prescinden del motor incorporado en el cuerpo.
En la versión para Canon se actualizan los revestimientos.

Diseñar y fabricar una óptica capaz de abarcar escenas bajo una “mirada” de 104 grados no es tarea baladí ni siquiera para una firma como Leica, pero si además sus creadores deben lidiar con el hecho de que hay que dejar recorrer libremente su arco de movimiento al espejo de una cámara réflex, la cosa se complica. ¿Hacerlo además zoom? Bien, eso añade algo más de dificultad…

Tokina se enfrentó a este desafío utilizando diversas herramientas o armas a su alcance:
• Crear su objetivo para cubrir el formato APS-C, de menor exigencia que un 24 x 36 mm o Double Frame (DF)
• Emplear vidrios de dispersión extra-baja (SD) y lentes aesféricas
• Recurrir a una gama zoom modesta, de aproximadamente 1,45 x

Hemos sometido al nuevo SD 11-16 mm f/2,8 (IF) DX II a una de nuestras exhaustivas pruebas de laboratorio y de campo y estos son los resultados.

En la mano, el SD 11-16 mm f/2,8 (IF) DX II ofrece de inmediato una sensación de “potente compacidad”, fruto de la combinación de su volumen relativamente reducido y su peso de 550 gramos.

Tan pronto manejamos el aro de variación de focales, la percepción de alta calidad, aumenta, merced a la combinación de la gran suavidad de su acción y el largo recorrido, a pesar del rango zoom 1,45 X relativamente modesto.
En cuanto al aro de enfoque, se maneja con similar suavidad y podemos recordar que –de forma similar al caso de otros objetivos, Tokina y de otras firmas– se puede pasar rápidamente del modo AF al MF mediante tracción hacia delante o hacia atrás. Ello es independiente del mando sobre el cuerpo de la cámara, que debería permanecer en AF si deseásemos explotar esta ventaja del aro de cambio rápido.

El motor incorporado en la versión DX II ahora probada, es ciertamente silencioso y de suave acción. Sobre las Nikon D7000 (y D700 *) sobre las que hemos probado el SD 11-16 mm f/2,8 (IF) DX II ha enfocado con rapidez y sin atisbo de “hunting”.

Sobre una cámara APS-C, sin el parasol en pétalos, el objetivo resulta compacto y proporcionado. Ni mediante la acción del zoom ni a través de la del enfoque varía su longitud física, algo que nos parece muy favorable.

Ficha técnica

OBJETIVO Tokina SD 11-16 mm f/2,8 (IF) DX II
Cobertura APS-C
Focales 11-16 mm
Focales «equivalentes» 16,5-24 mm (1,45 X)
Ángulos de toma 104-84º
Abertura máxima f/2,8
Abertura mínima f/22
Numero de palas 9, abertura circular
Lentes/grupos 13/11
Lentes aesféricas Dos lentes aesféricas
Otras lentes especiales Dos lentes en vidrio SD de baja dispersión
Lentes flotantes Para el enfoque interno (IF)
Revestimientos Multicapas, mejorados respecto versión anterior
Distancia mínima de enfoque 30 cm
Escala de reproducción 1:11,6
Area cubierta a la mínima distancia No indicado
Autoenfoque Afirmativo
Tipo de motor Silencioso, incorporado (no en la versión anterior)
Zoom motorizado No aplicable
Tipo de motor No aplicable
Enfoque manual Afirmativo, con cambio rápido AF/MF en el aro
Estabilizado No
Equivalencia según fabricante No aplicable
Ø para filtros 77 mm
Ø x largo 84 x 89,2 mm
Peso 550 gramos
Barrilete Metálico
Sellado contra intemperie No
Montura Nikon (unidad de prueba), Canon,
Transmisión de datos Electrónica
Optimizado para vídeo No
Accesorios incluidos Tapas, parasol en pétalos
Accesorios opcionales Filtro protector
Precio aproximado 700 €
Disponibilidad Inmediata

AT-X 116 PRO DX-II: enfoque

En todo caso, tras la experiencia de uso, tenemos algunas recomendaciones que hacer a los posibles usuarios de esta interesante óptica.
Dadas las cortas focales, la profundidad de campo es grande, y si decidimos intentar el enfoque manual a distancias medias, normales, nos será difícil discriminar visualmente, sin ayuda electrónica, el punto ideal de enfoque. A las distancias más cortas, como esos 30 cm de distancia mínima de enfoque, la dificultad no es tan grande, pero sigue ahí.

El pragmatismo recomienda confiar el enfoque al sistema AF de la cámara, eligiendo el punto adecuado. Pero… ¿cómo de bien ajustado estará ajustado nuestro tándem objetivo-cámara? Como sabemos las cámaras réflex pueden adolecer de “backfocus” y otros problemillas que no afectan a las CSC…
Desde luego podríamos enfocar en Live-View, sobre trípode, pero ello no siempre es posible.
Nuestra recomendación final: ajustar el enfoque fino de nuestra réflex monocular (si su menú lo permite), para este SD 11-16 mm f/2,8 (IF) DX II y para todos los objetivos que empleemos sobre ella. Ahora, el Live-View lo permite con menos trabajo.

AT-X 116 PRO DX-II: Rendimiento

Resolución

A pesar de su esquema óptico de trece elementos en once grupos, incluyendo lentes aesféricas y en vidrio de dispersión cromática super-baja (SD), dada su extrema corta focal de 11 mm no es ninguna sorpresa encontrar en los archivos de imagen, aberración cromática, solamente en las esquinas, pues el centro de la imagen está totalmente limpio de ellas.
Entendemos que esas aberraciones se hacen visibles en los archivos JPEG debido a que que no existe colaboración al 100% en ese sentido entre Nikon y el fabricante de la óptica, pues a través de la pestaña de “corrección de lente” (sic) de Adobe Photoshop, se consigue dejarlas prácticamente a cero. Sería fácil memorizar ese ajuste para hacer una corrección por lotes.

Un cierto nivel de astigmatismo, bastante ligero, hace que el contraste en las esquinas sea algo más bajo que en el centro. Un ligero ajuste de contraste en el menú de la cámara, y el filtrado de aberraciones cromáticas en postproducción “sacarán” todo el potencial de este SD 11-16 mm f/2,8 (IF) DX II, que ofrece un rendimiento en resolución ciertamente notable en el centro a todas las aberturas.
Dada el modesto ratio de zoom, hay pocas diferencias de rendimiento respecto a lo más arriba comentado para las focales de 11 mm a 16 mm.

A 11 mm de focal, la resolución en el centro es notable desde plena abertura. Para el rendimiento más equilibrado en el centro y las esquinas, el punto óptimo es f/8. A partir de ahí, la difracción comienza a hacerse presente.
Para la focal intermedia de 14 mm el rendimiento en el centro es tan notable como a la focal de 11 mm. El punto óptimo y más equilibrado es, de nuevo f/8 y podemos decir lo mismo respecto a la difracción.
Aunque con un rendimiento general ligerísimamente inferior que al resto de las focales, para la de 16 mm la pauta es muy similar. La diferencia fundamental es una resolución algo menor en las esquinas, siendo el punto óptimo para el centro f/8 y para las esquinas f/11.

Los usuarios de Nikon ya saben que los objetivos “DX” son aquellos destinados a las cámaras dotadas de sensores APS-C, de menor tamaño que las de formato “FX” o 24 x 36 mm y no cubren en principio ese formato.
Las cámaras FX de Nikon permiten utilizar las ópticas DX con recorte de imagen, y de hecho en menú se pueden programar las cámaras FX para admitir las ópticas DX, recortar la imagen y mostrar en el visor réflex la línea negra de reencuadre para DX.
Pues bien, se da el caso curioso (pero no único) de que el SD 11-16 mm f/2,8 (IF) DX II, a la focal de 16 mm si que cubre el fotograma completo de 24 x 36 mm, con el ángulo de toma correspondiente a esos 16 mm.
Es cierto que bajo ese “modo ilegal” la nitidez en las esquinas no es la mejor… pero en caso de necesidad, se trataría de una opción utilizable. Interesante.

De nuevo volviendo sobre ese ratio zoom de 1,45 X, desde nuestro punto de vista, el SD 11-16 mm f/2,8 (IF) DX II será empleado por sus dueños sobre todo a la focal más corta de 11 mm, y las intermedias, en su recorrido hacia ese equivalente de 24 mm cuando se desee una perspectiva más contenida y no resulte imperativo “tirar” de esos 104 grados de toma.
Disponer, en un solo objetivo, de las focales equivalentes a 16,5 mm, 18 mm, 21 mm y 24 mm, nos hubiese parecido imposible hace no tantos años. Aunque el ratio de reparto de nitidez de centro a esquinas acusa la dificultad de diseño de un zoom tan extremo, para la mayoría de los sujetos puede usarse sin complejos a plena abertura y si se trata de tomas críticas, entre f/5,6 y f/11 vamos sobre seguro.

Distorsión

Tal como reflejábamos en nuestro reciente artículo de investigación “Sobre lo Crudo y lo Cocido”, los objetivos retrofoco para cámaras réflex monoculares tienden a adolecer de distorsión, generalmente en barrilete, especialmente en las focales cortas. Por ello hemos dedicado una atención especial a este aspecto en el SD 11-16 mm f/2,8 (IF) DX II, tanto en nuestras pruebas de laboratorio como en las de campo. Recordemos que la distorsión no mejora diafragmando y aumenta, por lo general, en esta clase de objetivos, con las distancias cortas.

Pues bien, a las distancias de toma más frecuentes, las buenas noticias son que el SD 11-16 mm f/2,8 (IF) DX II,  a la focal más crítica de 11 mm, muestra solo una aceptable distorsión en barrilete (inferior a la de nuestras tomas de laboratorio), sin activar ningún tipo de corrección en el menú de la cámara. Al ser una distorsión bastante limpia, resulta fácil de corregir en postproducción con un mínimo de recorte de imagen y “pixel stressing”.
Lógicamente, si pegamos el objetivo a un sujeto de líneas rectas a la distancia mínima de enfoque de 30 cm, esa distorsión será más acusada.

La distorsión en barrilete decrece de la focal de 11 mm...
La distorsión en barrilete decrece de la focal de 11 mm…

... pasando por la de 14 mm...
… pasando por la de 14 mm…


...hasta la de 16 mm
…hasta la de 16 mm

Las tres imágenes de más abajo nos muestran el campo abarcado a las focales de 11, 14 y 16 mm. Ampliando las imágenes podremos apreciar detalles tales comola distorsión, y nitidez. Todas están tomadas a f/6,3
A 11 mm (clic para ampliar)
A 11 mm (clic para ampliar)

A 14 mm
A 14 mm
(clic para ampliar)

A 16 mm
A 16 mm
(clic para ampliar)

Viñeteado

En lo que se refiere al viñeteado o pérdida de iluminación de centro a esquinas, el Tokina SD 11-16 mm f/2,8 (IF) DX II sigue una pauta predecible dadas sus focales: el viñeteado se hace menor para los ajustes de 14 mm y de 16 mm siendo muy parecido para estos dos últimos ajustes.
Si para la focal de 11 mm es necesario diafragmar hasta f/11 para estabilizarlo, para las de 14 mm y 16 mm se consigue prácticamente desde f/5,6.
Los valores reflejados son sin intervención del sistema de compensación ofrecido por el firmware de la cámara y son discretos incluso para el punto de mayor viñeteado.

Muestras

Un ejemplo de toma a muy corta distancia del sujeto principal, a 11 mm de focal, sin postproducción...
Un ejemplo de toma a muy corta distancia del sujeto principal, a 11 mm de focal, sin postproducción…

... y con postproducción: las pérdidas de encuadre son mínimas. (clic para ampliar)
… y con postproducción: las pérdidas de encuadre son mínimas. (clic para ampliar)

A la focal de 11 mm el dinamismo de la perspectiva se puede llevar al límite y si la cámara está nivelada no hay líneas en fuga

De nuevo a 11 mm, el ángulo de toma de 104º es espectacular
De nuevo a 11 mm, el ángulo de toma de 104º es espectacular


¡Atención, fotografía «con truco»! ¿Se percibe algo especial aparte de la perspectiva? Está tomada, con un objetivo que recordemos es DX, para APS-C «ilegalmente» a la focal de 16 mm sobre una Nikon D700 de fotograma 24 x 36 mm. Yel ángulo de toma y la perspectiva es la de un 16 mm para el fotogrma de «las chicas grandes». (Haz clic para ampliar)

Conclusiones

Un objetivo de construcción sólida, relativamente compacto, de funcionamiento suave en zoom y enfoque, con un rango zoom moderado pero que cubre todas las focales angulares extremas más deseables, entre 16,5 mm y 24 mm equivalentes.
Como cualquier otro angular extremo, debe pagar un cierto peaje en distorsión, viñeteado y aberración cromática en las esquinas, pero lo hace con sorprendente resolución en el centro, y suficiente en las esquinas desde plena abertura. El máximo rendimiento de conjunto lo ofrece para casi todas las focales para los valores de diafragma comprendidos entre f/5,6 y f/8, los que probablemente tendamos a utilizar más para explotar la amplia profundidad de campo propia de estas cortas focales.
Ello demuestra que se ha conseguido la máxima corrección óptica antes de entrar en las aberturas que tienden a producir difracción, algo sin duda perfectamente controlado por los creadores de la óptica a la hora de trabajar sobre el moderno «tablero de dibujo» que es el ordenador.


       

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