El catálogo de Laowa sigue creciendo con referencias que intentan cubrir los huecos dejados por otros fabricantes. Así, en agosto de este 2019 se presentó un ojo de pez para Micro Cuatro Tercios con un ángulo de 210º de visión y luminosidad máxima de f/2,8.

Venus Laowa 4 mm f/2.8 Ojo de Pez
Venus Laowa 4 mm f/2.8 ‘Ojo de pez’. © Albedo

La extremada angulación que ofrece este objetivo permite conseguir una perspectiva muy diferente a lo que estamos acostumbrados y, por tanto, las fotografías obtenidas no dejan indiferente al espectador, más aún si tenemos en cuenta que son circulares.

Dado que puede montarse también en cámaras para drones DJI, será bien recibido por los operadores de vídeo y por los creadores de imágenes 360º y de realidad virtual ya que se reduce el número de tomas necesarias para crear una panorámica total.

Venus Laowa 4 mm f/2.8 Ojo de pez.
Una pequeña palanca ergonómica facilita el enfoque en el Venus Laowa 4 mm f/2.8 ‘Ojo de pez’. © Albedo

Diseño y manejo

Como viene siendo habitual en el escaparate de Laowa, se trata de un objetivo completamente manual desprovisto de contactos de comunicación con el cuerpo de la cámara. Por ello, no sólo el control del diafragma o el enfoque se encuentran en los respectivos anillos en el barrilete, sino que carecemos de metadatos relativos a la toma.

Venus Laowa 4 mm f/2.8 Ojo de pez
El Venus Laowa 4 mm f/2.8 ‘Ojo de pez’ carece de contactos de comunicación con el cuerpo de la cámara. © Albedo.

Fabricado en metal, carece de juntas de sellado para protegerlo contra la intemperie. Los anillos de control, tan poco habituales en los objetivos modernos, le confieren un aspecto clásico que agradecerán muchos amantes de la fotografía. Máxime cuando comprobamos que no faltan las útiles indicaciones para comprobar la profundidad de campo.

Nada más extraerlo de su embalaje, sorprende su reducido tamaño. Apenas 4,5 cm de ancho por poco más de 2,5 cm de profundidad que sientan de muy bien a las pequeñas Micro Cuatro Tercios para las que ha sido concebido. El peso, de solo 135 g, va acorde a las dimensiones y es especialmente práctico en las tomas con drones.

La tapa del objetivo también llama la atención pues la caperuza habitual en otras ópticas para proteger la lente esférica frontal se prolonga hasta cubrir por completo la pieza convirtiéndose más en una funda que en una tapa.

Venus Laowa 4 mm f/2.8 Ojo de pez
La tapa del Venus Laowa 4 mm f/2.8 Ojo de pez cubre todo el objetivo. © Albedo.

El anillo de control del diafragma se encuentra en la parte frontal de la óptica. Abre desde f/2,8 hasta f/16 y cuenta con clics a cada paso universal. Aunque carece de pasos intermedios, en los tramos donde disponemos de más espacio –de f/2,8 a f/4 y de f/4 a f/5,6–, podemos elegir posiciones arbitrarias.

El anillo de enfoque se encuentra muy próximo al cuerpo de la cámara. Tanto, que su manejo podría resultar dificultoso de no ser porque incorpora un pequeño saliente con una hendidura para situar el dedo y así facilitar el trabajo.

En realidad, poco hay que enfocar, puesto que la enorme profundidad de campo que se consigue con esta óptica permite que casi toda la escena quede enfocada siempre. A no ser que optemos por las tomas extremadamente cercanas que permite este ojo de pez, que enfoca desde 8 cm. En estos casos que sí necesitamos precisar la distancia, sirve de gran ayuda la serigrafía del barrilete o el focus peaking de la cámara.

Si bien la simplicidad de este objetivo facilita su uso, lograr buenas imágenes requiere algo más de entrenamiento debido al extremo ángulo de visión que ofrece. Esto se debe a que hay que prestar mucha atención para que no aparezcan nuestros pies en la foto o, más difícil aún, las manos que sujetan la cámara o los mandos del trípode.

Hay que tener mucho cuidado para que nuestros pies no aparezcan en la parte inferior de las imágenes tomadas. Olympus OM-D M5 Mark II + Venus Laowa 4 mm f/2.8 Ojo de pez. 1/1.000 s – f/2.8 – ISO 400. © Fernando Galán

Agarrar la cámara a la manera que estamos acostumbrados implica que nuestros dedos aparecerán en la foto. Por ello, hay que aprender a agarrar la cámara desde atrás y disparar con cuidado o pulsando directamente en la pantalla.

El pequeño cuerpo de la Olympus OM-D M5 Mark II utilizada para esta prueba facilita esta especial sujeción, pero la posición adelantada de los anillos para la correa ocasiona que ésta también suponga un problema a la hora de encuadrar. En definitiva, hay que tener mucho cuidado a la hora de encuadrar para evitar elementos no deseados.

Olympus OM-D M5 + Venus Laowa 4 mm f/2.8 Ojo de pez
Olympus OM-D M5 Mark II + Venus Laowa 4 mm f/2.8 Ojo de pez. © Albedo.

Rendimiento y Muestras

A continuación, mostramos unas cuantas tomas a resolución nativa realizadas con Laowa 4 mm f/2,8 ojo de pez en combinación con la Olympus OM-D M5 Mark II utilizada para realizar esta prueba de campo.

Olympus OM-D M5 + Venus Laowa 4 mm f/2.8 Ojo de pez
Olympus OM-D M5 Mark II + Venus Laowa 4 mm f/2.8 Ojo de pez. 1/100 s – f/11 – ISO 200. © Fernando Galán
 Olympus OM-D M5 + Venus Laowa 4 mm f/2.8 Ojo de pez.
Olympus OM-D M5 Mark II + Venus Laowa 4 mm f/2.8 Ojo de pez. 1/100 s – f/8 – ISO 800. © Fernando Galán
 Olympus OM-D M5 + Venus Laowa 4 mm f/2.8 Ojo de pez.
Olympus OM-D M5 Mark II+ Venus Laowa 4 mm f/2.8 Ojo de pez. 1/1.000 s – f/2,8 – ISO 200. © Fernando Galán

A pesar de lo difícil que resulta desenfocar un plano debido a la gran profundidad de campo que se muestra en casi todos los casos, gracias a la distancia mínima de enfoque de 8 cm, podemos aproximarnos mucho a un sujeto y abriendo el diafragma al máximo comprobar el bokeh que, como puede verse, resulta muy suave.

Olympus OM-D M5 Mark II+ Venus Laowa 4 mm f/2.8 Ojo de pez
Olympus OM-D M5 Mark II+ Venus Laowa 4 mm f/2.8 Ojo de pez. 1/160 s – f/2.8 – ISO 400. © Fernando Galán
 Olympus OM-D M5 + Venus Laowa 4 mm f/2.8 Ojo de pez.
Olympus OM-D M5 Mark II+ Venus Laowa 4 mm f/2.8 Ojo de pez. 1/160 s – f/5.6 – ISO 200. © Fernando Galán

Como suele ocurrir en los ojos de pez, el viñeteado resulta casi inapreciable a lo largo de todo el recorrido del diafragma de siete palas que va de f/2,8 a f/16.

El flare puede aparecer si lo forzamos con fuertes luces de contra. En él apreciamos la forma del diafragma de siete palas. Controlando su ubicación, puede aportar un interesante toque estético a la imagen.

 Olympus OM-D M5 + Venus Laowa 4 mm f/2.8 Ojo de pez.
Olympus OM-D M5 Mark II + Venus Laowa 4 mm f/2.8 Ojo de pez. 1/160 s – f/2.8 – ISO 3.200. © Fernando Galán

Comparado con…

Como suele ocurrir con los objetivos de Laowa, no resulta fácil buscar comparaciones directas porque suele tratarse de objetivos diferentes que casi nadie fabrica. Podemos buscar alternativas similares o que se aproximen, pero no idénticas.

En este caso, para empezar a buscar no hay que irse lejos pues Olympus ofrece el M.Zuiko Digital 8 mm f/1,8 Pro ‘Fish Eye’, sellado, con enfoque automático y una distancia mínima de enfoque de 2,5 cm. A cambio, su ángulo de visión se queda en 180º y para conseguirlo hay que desembolsar 900 €.

Samyang también cuenta con dos referencias de visión extrema en su catálogo: el 8 mm f/3.5 UMC Fish-Eye CS II y el 7.5 mm f/3,5 Fish-Eye. Más cercanos en precio y características a la unidad aquí probada pero con un ángulo de visión más cerrado –180º– y menos luminosidad –f/3,5–.

Mucho más parecido en cuanto la apariencia final de las imágenes conseguidas, el Lens Baby Circular Fish Eye consigue un ángulo de visión de 185º y una luminosidad máxima de f/3,5 aunque cuesta casi el doble que el Laowa probado.

Conclusiones

El precio final de aproximadamente 200 € por el que se puede adquirir este Venus Laowa 4 mm f/2.8 ‘ojo de pez’ determina cualquier valoración que podamos hacer de él.

Olympus OM-D M5 Mark II+ Venus Laowa 4 mm f/2.8 Ojo de pez
Olympus OM-D M5 Mark II+ Venus Laowa 4 mm f/2.8 Ojo de pez. 1/1.000 s – f/4 – ISO 400. © Fernando Galán

Aunque original y atractiva, dudamos que muchos fotógrafos quieran abusar de esa peculiar visión que se consigue. Por eso, una inversión grande restaría atractivo y obligaría a mirar con lupa pros y contras. Este precio tan asequible, sin embargo, puede animar a experimentar capturas originales sin preocuparnos en exceso por resultados que en otro tipo de objetivos analizaríamos minuciosamente.

Así, el único inconveniente con el que nos hemos encontrado se deriva de las propias características del ángulo de visión tan extremo. Nos referimos a la dificultad para tomar fotografías sin que nuestros pies o las manos que sujetan la cámara aparezcan en la escena.

Olympus OM-D M5 Mark II+ Venus Laowa 4 mm f/2.8 Ojo de pez
Olympus OM-D M5 Mark II+ Venus Laowa 4 mm f/2.8 Ojo de pez. 1/200 s – f/8 – ISO 400. © Fernando Galán

Cuando se buscan imágenes tan peculiares como las que se obtienen con este 4 mm pueden minimizarse otros aspectos que habitualmente se tienen en cuenta a la hora de elegir una óptica. No obstante, el equilibrio de calidad que ofrece este objetivo, más aún teniendo en cuenta su reducido precio, estamos seguros de que satisfará a sus usuarios. Con más motivo si se van a realizar panorámicas 360º o grabaciones de vídeo con dron.

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