Voigtländer Heliar 40 mm f/2,8 (Sony E) – Prueba de campo

Tras nuestra prueba técnica (*) del original objetivo Voigtländer Heliar 40 mm f/2,8 para Sony en montura E, publicamos ahora nuestra prueba de campo, con muestras e impresiones de utilización.

El objetivo Voigtländer Heliar 40 mm f/2,8 aparece en posición extendida junto al adaptador VM-E Close Focus
El Voigtländer Heliar 40 mm f/2,8 aparece en posición extendida junto al adaptador VM-E Close Focus. © Albedo Media

El Voigtländer Heliar 40 mm f/2,8 es un objetivo ultracompacto de arquitectura retráctil, muy peculiar, pues aunque con bayoneta Leica-M carece de helicoidal de enfoque y de hecho no debe acoplarse directamente sobre una cámara Leica-M: está pensado para ser utilizado sobre las cámaras Sony de montura «E» mediante un adaptador.

Este adaptador ya preexistente es el Voigtländer VM-E Close Focus (**). Dispone de una helicoidal de enfoque propia, pensada originalmente para poder enfocar más de cerca (Close Focus o «Nah») objetivos Leica-M acoplados sobre cámaras de la comentada montura Sony E. Por tanto el adaptador tendría doble utilidad para alguien que esté considerando la posibilidad de emplear otros objetivos en montura Leica-M sobre sus cámaras Sony de óptica intercambiable.

Lo que han hecho los diseñadores de Voigtländer es calcular ese pancake ultracompacto, el Voigtländer Heliar 40 mm f/2,8 para que mediante ese adaptador con helicoidal pueda enfocar desde infinito hasta 50 cm, constituyendo un conjunto extremadamente compacto.
Aunque podría emplear con las cámaras Sony en formato APS-C con una equivalencia de 60 mm, el Voigtländer Heliar 40 mm f/2,8 parece destinado a emplearse sobre las cámaras de la serie A7 y para la prueba hemos elegido la más exigente para la óptica, la A7R y sus 36 Mpx.

/Se muestra la palanca liberadora del objetivo en el adaptador VM-E
© Albedo Media, S.L.
Se muestra, sobre el adaptador, la palanca liberadora del objetivo

Acoplar y desacoplar el Voigtländer Heliar 40 mm f/2,8 al adaptador es fácil para los que estén acostumbrados a la bayoneta Leica-M, de muy corto recorrido y otro tanto puede decirse del acoplamiento del adaptador a una cámara Sony de montura E.
El tetón del que va provisto el Voigtländer Heliar 40 mm f/2,8 facilita mucho esta operación.
Por cuestión de precaución se recomienda hacer el acoplamiento sobre la cámara con el objetivo  extendido, no retraído.  Requiere un poco de práctica  encontrar sobre adaptador y monturas los puntos de referencia, pero no representa mayor problema.

Para los que estén familiarizados con el sistema de objetivos retráctiles Leica (Summar, Elmar, etc.) la operación del Voigtländer Heliar 40 mm f/2,8 no será ninguna novedad:
Desde la posición retraída se extiende el barrilete hacia fuera y se gira en el sentido de las agujas del reloj hasta que encaja en su bayoneta interior. Para recogerlo, basta invertir la operación. Para ambas acciones se nos ofrece el agarre del aro moleteado cromado en tono cálido.

/Objetivo Voigtländer Heliar 40 mm f/2,8 con el conjunto de parasoles y tapas accesorias
© Albedo Media, S.L.

Conjunto de parasoles y tapas suministradas junto con el Voigtländer Heliar 40 mm f/2,8. El adaptador –al fondo– no está incluido en el precio

Quizá a partir de ese momento podamos tomar decisiones a partir del conjunto de accesorios suministrados con el objetivo, pues disponemos de dos parasoles distintos, con sus correspondientes tapas: el plano, negro (en primer plano en la imagen), mantiene al máximo la compacidad del conjunto, al tiempo que el cromado, en forma tradicional, ofrece mayor protección a costa de algo más de extensión.

/Se muestra el objetivo con el parasol corto, acoplado sobre la Sony A7R, sobre su dorso
© Albedo Media, S.L.
Se muestra el objetivo con el parasol corto, acoplado sobre la Sony A7R
/Se muestra el objetivo con el parasol "largo" y su tapa, acoplados sobre la Sony A7R, sobre su dorso
© Albedo Media, S.L.
Se muestra el objetivo con el parasol «largo» y su tapa, acoplados sobre la Sony A7R

Voigtländer Heliar 40 mm f/2,8: enfoque y manejo del diafragma

La acción mecánica del enfoque, que –recordemos una vez más– se realiza mediante la helicoidal del adaptador VM-E Close Focus, representa una agradable sorpresa. Ello es debido por un lado a la fina y suave mecánica Voigtländer y por otro al gran diámetro del aro, que ofrece un par de giro muy favorable. Aunque la extensión de la helicoidal es corta, la acción es muy progresiva y permite llegar a los 50 cm de distancia mínima ya mencionados.

/Palanca de bloqueo de enfoque del adaptador Voigtländer VM-E Close Focus
© Albedo Media, S.L.

El enfoque del adaptador Voigtländer VM-E Close Focus puede bloquearse mediante la palanca de color rojo. Al igual que todo en el adaptador, la mecánica es de calidad soberbia.
/Imagen del diafragma del objetivo Voigtländer Heliar 40 mm f/2,8
© Albedo Media, S.L.

Una vez acoplado el parasol plano, queda casi solidario del aro de aberturas de diafragma, que puede apreciarse ligeramente por debajo. El diafragma de 10 palas ofrece una forma muy precisa a lo largo de toda la escala de valores.

 

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El diafragma se maneja mediante el fino aro moleteado justamente por encima del cromado para la extensión del barrilete. La gama de aberturas –desde f/2,8 a f/22– se aprecia a través de la ventana en el recorte del aro cromado.
El manejo es igual de sedoso que el del enfoque y se realiza sin clics para las 10 palas que generan una apertura casi circular a lo largo de todo su recorrido. Esa ausencia de clics tiene sus implicaciones en relación a su manejo práctico en relación al enfoque.

Sony A7R y sus 36 Mpx: un sistema exigente

Un sistema de alta resolución es poco tolerante con los errores de enfoque, y aún menos con las trepidaciones y ello debe tenerse en cuenta a la hora de emplear objetivos de enfoque manual, como el Voigtländer Heliar 40 mm f/2,8.
A través del excelente visor electrónico de las Sony A7 el Voigtländer Heliar 40 mm f/2, se deja enfocar aparentemente con toda precisión sin mayores ayudas. No obstante, para la máxima apertura de f/2,8, una vez abiertas las imágenes, en más de una ocasión podremos comprobar –con cierto desmayo– que hemos errado en el punto de enfoque, quedando el ideal ligeramente por delante o por detrás.
Por ello, recomendamos encarecidamente activar el modo de «focus peaking», mediante el cual no solo no tendremos ya ningún problema de precisión, sino que además ganaremos en rapidez.
A la hora de cerrar el diafragma tras alcanzar el foco –bien para ajustar la exposición, bien para ganar profundidad de campo– debemos tener en cuenta que no disponemos de clics (no de aviso en el visor) que nos permita controlar la abertura exacta sin apartar la cámara de la cara… algo a tener en cuenta. De hecho hemos comprobado una buena discriminación del «focus peaking» aún a aberturas medias, por lo que nos podríamos plantear enfocar mediante ese sistema ya al valor de una abertura de trabajo media.
Si examinamos el gráfico de resolución del Voigtländer Heliar 40 mm f/2,8 podemos ver que los mejores valores se alcanzan para f/11, con ya muy buenos para f/8.
A continuación, desgranamos el resto de impresiones en base a una serie de muestras.

Voigtländer Heliar 40 mm f/2,8 y Sony A7R: muestras (clic para ampliar)

/Paisaje con un silo de heno, en plástico blanco
© Albedo Media, S.L.
Probando foco selectivo, calidad de imagen y bokeh. 1/80 seg a f/2,8 y 100 ISO.

La calidad de imagen –sobre todo en el centro– es soberbia y el bokeh, en nuestra opinión, muy armónico. El viñeteado «está ahí» para el que desee que forme parte de la estética a f/2,8 y no decida compensarlo en postproducción.

/Varios silos de heno, en plástico negro-azulado
© Albedo Media, S.L.
1/60 seg. a f/2,8 y 250 ISO
De nuevo, un bello bokeh. El contraste es elevado y las sombras limpias de todo «flare».
/Puerta de madera gris, con multitud de restos de notas de papel, sujetas con grapas
© Albedo Media, S.L.
1/60 seg. a f/5,6 y 320 ISO

Un tema muy exigente para nuestro pulso y la alta resolución de la Sony A7R. Lo ideal hubiese sido al menos un 1/125 seg. y f/11, explotando la alta calidad de imagen a niveles ISO altos de la 7R. Pero aún así no nos podemos quejar de la calidad. Puede apreciarse una «sospecha» de distorsión en acerico.
© Albedo Media, S.L.
1/1.600 seg. a f/5,6 y 25.600 ISO
El travieso»Jacko», con Chucho su dueño, que posó amablemente para DSLR Magazine…
/Marisa, jovial, posa con delantal, escobón en mano
© Albedo Media, S.L.
1/8.000 seg. a f/5,6 y 25.600 ISO

…al igual que Marisa, que mantiene su entorno enérgicamente como una patena, llueva o no llueva. La perspectiva ligeramente angular de la focal de 40 mm nos parece muy atractiva por su mayor dinamismo respecto a la de 50 mm para fotografiar a personas en su entorno de trabajo.

/El gato "Otto" fotografiado desde arriba. Blanco con una mancha negra en la cabeza
© Albedo Media, S.L.
1/100 seg. a f/2,8 y 320 ISO

El tranquilo «Otto» nos dejó explorar pacientemente distintas aberturas de diafragma. Finalmente escogimos esta a f/2,8 para mostrar tanto las calidades de su capa en el punto enfocado, como el dulce bokeh del resto.

/Contra una pared azul intenso, un gato negro, sentado, vuelve la cabeza
© Albedo Media, S.L.
1/60 seg. a f/2,8 y 250 ISO

La toma exigía rapidez y sin embargo todavía no habíamos descubierto la conveniencia –por no decir necesidad imperiosa– de emplear el «focus peaking». Si se amplia y se observa de forma crítica, se apreciará que el plano ideal de enfoque está un poco por delante del gato.

/Sobre hierba verde, un ratón muerto junto a unas hojas de otoño
© Albedo Media, S.L.
1/60 seg. a f/8 y 1.000 ISO
/Mazorcas de maíz, colgadas en ristras
© Albedo Media, S.L.
1/1.600 seg. a f/2,8 y 25.600 ISO

La distancia mínima de enfoque de 50 cm, sin representar una opción «macro» pura, si que ofrece todavía un buen margen de maniobra para tomas próximas (arriba y abajo).
/Tocones cubiertos de musgo, en una umbría de bosque
© Albedo Media, S.L.
1/60 seg. a f/2,8 y 640 ISO
Mediante el «focus peaking» ya nos podemos atrever a enfocar exclusivamente sobre unas diminutas partes del perfil del musgo.

 

/Eucalipto, con cortezas colgando
© Albedo Media, S.L.
1/60 seg. a f/2,8 y 400 ISO

Para esta toma, dejamos que la abertura f/2,8 del Voigtländer Heliar 40 mm f/2,8 actuase combinando viñeteado y bokeh para crear la atmósfera deseada.

© Albedo Media, S.L.
1/80 seg. a f/5,6 y 100 ISO
La resistencia al flare es muy alta para el Voigtländer Heliar 40 mm f/2,8. Si examinamos la ampliación veremos que la imagen ofrece muy buen contraste y también «garra» en el centro y campo medio de la imagen. Para las esquinas es mejor llegar a f/8-11 si se se desea detalle homologable al del centro.
© Albedo Media, S.L.
© Albedo Media, S.L.

© Albedo Media, S.L.
© Albedo Media, S.L.

Desde vistas amplias a tomas a distancias relativamente cortas, una de las virtudes del Voigtländer Heliar 40 mm f/2,8 es la delicada y sutil estética de su focal muy próxima a la diagonal del formato 24×36 mm que cubre.

Voigtländer Heliar 40 mm f/2,8 en la práctica: conclusiones

Tal como avanzábamos en nuestra prueba técnica de este objetivo, en nuestra opinión se trata de una óptica de carisma muy especial, quizá «no apto para todos los gustos», pero que sabrán apreciar los que gusten de ejercer control sobre sus tomas, en una suerte de «lento fotografiar», sacando partido de la alta calidad de imagen de los sensores de 24×36 mm de las Sony A7, A7II, A7R y A7S (y «la que venga» en la CP+, sea A7 o A9) gozando al mismo tiempo de un equipo muy compacto.

Frente a los objetivos de dimensiones mucho mayores –AF o MF– con una «curva» de rendimiento alta y plana, el Voigtländer Heliar 40 mm f/2,8 recuerda al comportamiento de los antiguos objetivos de Leica para montura de rosca, con un comportamiento muy variable desde su plena apertura a las aberturas medias y más cerradas. Es algo que algunos verán como un inconveniente y otros como una herramienta creativa más a su alcance.

Eso si: la calidad de color, el contraste, la alta corrección de aberraciones cromáticas y la resistencia al flare son los de una óptica muy moderna: nada que ver con aquellas «ópticas blancas».
Unos «clics» en su aro de aberturas de diafragma facilitarían mucho su manejo, pero entendemos que no queda espacio para el mecanismo correspondiente, si deseamos mantener su compacidad y capacidad retráctil.
En suma, un objetivo carismático, fabricado con un primor especial, que puede resultar muy deseable a los más sibilinos de los usuarios de la serie A7 de Sony.

© Albedo Media, S.L.
© Albedo Media, S.L.
¿Cuánto más pequeño es el Voigtländer Heliar 40 mm f/2,8 que una óptica de 50 mm para el 24×36 mm? Pues bien: la imagen nos muestra al objetivo de Voigtländer, listo para el uso sobre Sony E, junto a un objetivo para Leica-M, de 50 mm sobre el adaptador para Sony E, igualmente listo para el uso. Y el Voigtländer Heliar 40 mm f/2,8 es retráctil.

Los productos Voigtländer son distribuídos en España por Fotocasión, S.L.

(*) Ver: prueba técnica del Voigtländer Heliar 40 mm f/2,8
(**) El adaptador se comercializa por separado a un precio aproximado de 290 €

       

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