Zeiss Touit Makro Planar 50 mm f/2,8 T* – Prueba de Campo

Dentro de la exquisita serie Touit presentada por Zeiss hace poco más de un año pensada para las monturas X de las Fuijifilm y E de Sony, nos llega ahora el elegante y preciso 50 mm macro (75 mm equivalente) con el que salimos para comprobar acompañados de una muy buena pareja: la Fujifilm X-T1.

Aunque ya había pasado por nuestras manos en la CP+ de Yokohama, ahora que tenemos ocasión de saborearlo mejor, no deja de sorprendernos gratamente su magnífico acabado y cuidado diseño en el que llaman la atención las gomas lisas para los anillos de enfoque y diafragmado, también presentes en los otros modelos de la serie.

 

© Albedo Media, S.L.

A pesar de no destacar por un tamaño reducido, (91 mm sin parasol) sí resulta muy compacto ya que no varía su tamaño con los movimientos del foco. Su peso contenido (290 gr) también ayuda a su manejabilidad con las cámaras CSC para las que se ha pensado, ofreciendo un conjunto equilibrado y un magnífico reparto de pesos cuerpo/objetivo.

© Albedo Media, S.L.

Ofrece escala de reproducción 1:1 y enfoca desde 15 cm hasta infinito por lo que muestra sus mejores armas en primerísimos planos donde llega a ofrecer un detalle máximo como se puede comprobar en las muestras. (Pincha en las fotos para verlas a tamaño origintal).

f/8; 1/500; ISO 200 © Fernando Galán

f/4.5; 1/2000; ISO 200 © Fernando Galán

f/2.8; 1/250; ISO 200 © Fernando Galán

f/2.8; 1/500; ISO 200 © Fernando Galán

En combinación con la X-T1 con la que se ha probado, la velocidad de autofoco parece apropiada para sujetos estáticos (no debemos olvidar que se trata de un objetivo macro) aunque para sujetos en movimiento resulta algo más perezoso, debido a que no cuenta con ningún interruptor que limite la distancia de enfoque (quizá por no afear el conjunto, quizá por no encarecer el producto).

f/5.6; 1/180; ISO 200 © Fernando Galán

f/2.8; 1/125; ISO 200 © Fernando Galán

f4; 1/250; ISO 200 © Fernando Galán

Esta supuesta lentitud no supone problema si nuestro sujeto se mueve a la velocidad de un caracol pero cuando intentamos retratar y el modelo no para quieto, podemos perder algunos gestos interesantes. En una sesión de retrato en estudio, a pesar de elegir la opción de foco continuo, perdimos algunos gestos interesantes porque al objetivo le costaba seguir la velocidad de movimientos del sujeto.

Flash de estudio. f/5.6 © Fernando Galán

Flash de estudio. f/6.4 © Fernando Galán

El foco manual resulta preciso y las ayudas de la cámara contribuyen a que tengamos en cuenta esta opción cuando el enfoque automático falla. No obstante, dado que muchas veces trabajaremos a distancias ínfimas con profundidades de campo milimétricas en las que la simple oscilación del cuerpo o la agitación de nuestro sujeto por la brisa pueden chafarnos el foco, no hay que desestimar la opción de ráfaga o enfoque continuo incluso con sujetos aparentemente quietos.


f/2.8; 1/250; ISO 250 © Fernando Galán

Por ello, aunque por su distancia focal se trata de teleobjetivo corto, esta relativa lentitud de enfoque limita su uso para algunos tipos de toma. Salimos al campo con él con la intención de captar algún paisaje pero sólo nos apetecía fotografiar “bichitos” y flores porque es aquí donde este objetivo despliega todo su potencial.


f/9; 1/180; ISO 200 © Fernando Galán

f/9; 1/60; ISO 200 © Fernando Galán


f/13; 1/60; ISO 400 © Fernando Galán

Ya que teníamos un macro entre manos, no pudimos resistir la tentación de “jugar” con los efectos que ofrece la XT1 y seguir jugando con la escasa profundidad de campo para convertir en miniatura paisajes enormes. f/8; 1/250; ISO 400 © Fernando Galán

Ya que la unidad probada disponía de anillo de aberturas de diafragma, pudimos comprobar la precisión de los “clics” a cada tercio de paso. Algo previsible y esperable teniendo en cuenta el magnífico acabado que ofrece este objetivo con un refinamiento exquisito en cada detalle. Igual que en sus hermanos de serie, el diafragma lo forman nueva palas que logran una abertura prácticamente circular y, por tanto un bonito bokeh.

f/2.8; 1/125; ISO 200 © Fernando Galán

Está compuesto por catorce lentes en once grupos -dos de ellas asféricas y dos en vidrio óptico de baja dispersión cromática- controladas mediante un sistema de elementos flotantes que garantiza la mayor calidad de imagen en todas las distancias de foco. Esta disposición, unida al revestimiento T* habitual en otros objetivos del fabricante, logran el mínimo viñeteado, bajo flare y los mejores resultados incluso a la máxima apertura (f/2,8).

Como puede comprobarse en las fotografías tomadas y por la impresión que hemos obtenido de su manejo, este Zeiss Touit no defraudará a los fotógrafos aficionados a la naturaleza más exigentes. El fabricante ha anunciado que ya estará disponible en las tiendas por un precio aproximado del entorno de los 900 €.

 
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