Adiós al mundo de Leica‘: con estas palabras titulaba el Erwin Puts, uno de los mayores expertos en productos de la histórica firma germana, un reciente artículo en su blog –Farewell to the Leica World– en el que muestra su desacuerdo con los últimos movimientos de la compañía de Wetzlar.

Puts ha seguido de cerca los pasos de Leica en estos últimos 35 años, en concreto su ‘transición digital y cómo la compañía evolucionó y cambió conforme a la digitalización del proceso fotográfico, así como el cambiante mundo de la fotografía basada en Internet‘. Una transición que parece que no ha gustado especialmente a este fotógrafo holandés, pues para él, la ‘evolución de una compañía manufacturera a una compañía basada en el software‘ supone la erradicación del ‘alma de los productos Leica‘.

Estos cambios han propiciado, siempre según Puts, que el preciado sistema M –que ‘se propugna como el auténtico heredero del linaje Leica‘– esté ahora dejándose de lado a favor de las Leica SL y Leica Q. No sin ciertos aires de nostalgia, Puts recuerda que, en sus principios, ‘Leica seguía su propio camino, guiada por ingenieros pioneros y de brillante talento‘, mientras que ahora los productos de Leica son tan mainstream –léase vulgares– como los de cualquier otro fabricante de cámaras de la actualidad.

Señala, además, que los ‘los fantasmas de Huawei y Panasonic‘ son omnipresentes en esta nueva etapa de la compañía, que ha tomado una senda que no está dispuesta a seguir. Toda una declaración de intenciones de este peso pesado dentro del ‘mundo Leica’ y que, como era de esperar, no pocas reacciones ha provocado entre sus seguidores y detractores.

Justamente a finales del pasado mes de septiembre reportábamos sobre los últimos despidos por parte de la compañía, así como la incorporación de nuevos expertos en tecnología digital para potenciar sus trabajos sobre fotografía computacional.

Una apuesta que hubiera sido recibida sin más atención si de otra compañía cualquiera se tratase, pero viniendo de Leica, con más de 100 años de historia a sus espaldas, ha sido recibida con cierto escepticismo, pues muchos ven en esta evolución –como el propio Erwit Puts– un más que posible desarraigo de su identidad.

Ciertamente, a los responsables de la compañía se les ha encomendado la difícil de tarea de mantener a Leica en un puesto representativo dentro de la industria fotográfica, aunque para ello se deban abandonar los preceptos que funcionaron en el pasado. El sector de la fotografía, pese a verse inundando en estos últimos años de grandes avances tecnológicos, no deja de ser profundamente tradicional en sus entrañas, y los cambios que está produciendo la revolución digital no son del agrado de todo el mundo.

Desde hace ya un tiempo, aquellos que seguimos la actualidad fotográfica vemos que la llegada de la denominada fotografía computacional ha supuesto un cambio de paradigma en el mundo de la fotografía, para ser más precisos, en la fotografía móvil. Nombres como Apple o Huawei, otrora desconocidos para el sector, son hoy en día actores de primera importancia, al menos en cuanto a ‘números’ se refiere. Para estos el software ha dejado de ser un simple acompañante del hardware para ser el ingrediente principal de sus smartphones fotográficos.

Ello implica cambios profundos en la concepción de los productos fotográficos, y seguramente implique también redefinir ciertos conceptos que se han mantenido bastante inmutables incluso desde la época en la que la única fotografía que existía era la fotoquímica. Pues si bien la fotografía digital provocó muchos cambios en el producto en sí, no fueron tantos los cambios en cuanto al proceso de captura en si mismo –seguimos guiándonos más o menos por los mismos parámetros–. La fotografía computacional y la predominancia del software traerán con toda probabilidad cambios más profundos.

Leica parece ser consciente de ello –o al menos algún directivo quiere apostar por esta vía–. Los cambios de este cambio de rumbo son impredecibles, y es posible que las emblemática Leica M puedan sufrir en el camino. Tal como analizaba Valentín Sama recientemente en su artículo, no cabe destacar que este sistema haya llegado casi a su límite tecnológico. De momento, Leica está preparando una nueva M10 Monochrom que debería llegar en breve…

No debemos olvidar tampoco que la prioridad de Leica, como cualquier otra empresa, es la de buscar una rentabilidad de su estructura. Si para ello debe dejar de lado algunos de sus sistemas y apostar por otros nuevos, no dudamos en qué sus directivos así lo harán. Que en este proceso Leica consiga seguir su ‘propio camino’, a expensas de lo que hagan otros, cómo decía Erwin Puts en su artículo, es otra cosa muy diferente.

Quizá debamos sí debamos decir adiós, pero adiós al antiguo mundo de Leica. Quién sabe, quizá Leica se convierta algún día en una de las compañías fotográficas más relevantes de la era de la fotografía computacional, como lo fue en su momento con la fotografía fílmica de 35 mm.

Raphaël Terris
Ingeniero en telecomunicaciones, especializado en procesado digital de señales y apasionado de la tecnología y la fotografía. Con trece años de experiencia en el campo de las comunicaciones móviles y por satélite, y más de siete años en la docencia universitaria, trabaja actualmente como periodista, divulgador y formador en tecnología y fotografía.

1 Comentario

  1. Gracias por el artículo.

    Nunca he usado una Leica. Ni siquiera he sido capaz de distinguir si una diapo estaba hecha con una de ellas, como afirmaban algunos de sus propietarios. Por lo que me han dicho y lo que he leído, lo que Leica hacía eran productos de gran calidad en el sentido más amplio: precisión, fiabilidad y durabilidad.

    El problema es que, actualmente, la calidad no es necesaria. La fotografía se transmite casi universalmente a traves de pantallas de teléfonos u ordenadores, que son dispositivos de baja resolución. La fiabilidad y la durabilidad, en el sentido mecánico, son irrelevantes. Esos aparatos se tiran según va cambiando el software o simplemente porque ha salido un modelo nuevo, aunque el hardware funcione perfectamente.

    No sé qué tiene que hacer Leica para sobrevivir y, si lo supiera, se lo diría a ellos a cambio de un porcentaje en los beneficios. Pero dudo mucho que sea «atenersea sus valores esenciales» porque los productos que hacía Leica pertenecen a un mundo que ya no existe. No creo que falte mucho para que hacer fotos con una cámara sea como escribir con una estilográfica o desplazarse a caballo.

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