Una de las grandes ventajas del cloud storage o almacenamiento en la nube es que podemos acceder a nuestras fotos desde cualquier lugar conectado a Internet. Una de las desventajas es que no podemos guardar una gran cantidad de ellas en la nube si no pagamos un precio que suele ser relativamente elevado; además, dependiendo de la calidad de nuestra conexión a Internet, puede ser bastante ineficiente manejar grandes librerías de imágenes. ¿Debemos en estos casos contentarnos con los típicos discos duros conectados por USB? Es una solución posible, pero seguramente menos conveniente que la aportada por un disco NAS.

Los servicios de almacenamiento en la nube permiten guardar nuestras imágenes en discos duros remotos a los que podemos acceder desde cualquier lugar con conexión a Internet, pero suele ser complicado guardar una gran librería de fotografías, debido al coste del espacio ofrecido y/o a la calidad de nuestras conexiones actuales © Google
Los servicios de almacenamiento en la nube permiten guardar nuestras imágenes en discos duros remotos a los que podemos acceder desde cualquier lugar con conexión a Internet, pero suele ser complicado guardar una gran librería de fotografías, debido al coste del espacio ofrecido y/o a la calidad de nuestras conexiones actuales © Google

Por lo general, los espacios de almacenamiento ofrecidos en la nube son relativamente ajustados en cuanto valoramos almacenar toda nuestra colección de fotos, por poco que esa sea un poco grande. Los servicios llamados «gratuitos» suelen ofrecer poco espacio de almacenamiento –o bien con condiciones–, y si bien son útiles para guardar nuestras imágenes y documentos más importantes, es difícil gestionar grandes cantidades de datos sin pagar un precio en consecuencia. Y aunque existen algunas soluciones de coste ajustado, se suma el problema de subir y bajar tal cantidad de fotos a la nube. La mayoría de conexiones de Internet no son –al menos de momento– de una calidad suficiente como para permitir una experiencia suficientemente satisfactoria en este momento.

Cuando no es posible guardar todas nuestras imágenes y demás ficheros en la nube, siempre podemos optar por la clásica solución del disco duro externo que se conecta por cable, como los muy utilizado discos USB o TB (Thunderbold); sin embargo, estos discos sólo pueden ser utilizados desde un único dispositivo y necesitan ser conectados y desconectados a cada uso normalmente © Lacie
Cuando no es posible guardar todas nuestras imágenes y demás ficheros en la nube, siempre podemos optar por la clásica solución del disco duro externo que se conecta por cable, como los muy utilizado discos USB o TB (Thunderbolt); sin embargo, estos discos sólo pueden ser utilizados desde un único dispositivo y necesitan ser conectados y desconectados a cada uso normalmente © Lacie

¿Significa esto que sólo podemos guardar el grueso de nuestra librería fotográfica en los clásicos discos duros de toda la vida? Si utilizamos el disco interno de nuestro ordenador, tendremos o bien una restricción en cuanto a su movilidad –en el caso de los ordenadores de sobremesa– o bien de espacio –en el caso de los ordenadores portátiles, y si nos decantamos por los discos duros portátiles con conexión por cable (USB/FireWire/eSATA/TB…), nos encontramos con el gran inconveniente que deben ser conectados/desconectados cada vez que queremos usarlo, además de ser sólo accesibles desde el ordenador/dispositivo que está siendo utilizado en ese momento. Los discos NAS solucionan estos dos inconvenientes: ni hace falta conectarlos a cada vez que queremos acceder a nuestros ficheros, ni estamos restringidos a su acceso desde un único dispositivo, sino que podemos conectarnos desde muchos al mismo tiempo. ¿En qué consiste, pues, el sistema NAS?

Los discos NAS, una vez conectados a nuestra red local –mediante WiFi o Ethernet–, permiten ofrecer su espacio de almacenamiento a cualquier dispositivo conectado a esa misma red; más aún, conectados al router adecuado, permiten acceder a su contenido desde cualquier lugar con conexión a Internet © Seagate
Los discos NAS, una vez conectados a nuestra red local –mediante WiFi o Ethernet–, permiten ofrecer su espacio de almacenamiento a cualquier dispositivo conectado a esa misma red; más aún, conectados al router adecuado, permiten acceder a su contenido desde cualquier lugar con conexión a Internet © Seagate

Los discos NAS –Network Attached Storage o almacenamiento conectado en red– son, básicamente, discos duros conectados a la red –mediante WiFi o mediante un cable Ethernet– con su propia alimentación a los cuales accedemos desde cualquier dispositivo conectado a esa misma red. Así pues, en vez de acceder por una conexión dedicada –como el cable USB unido directamente al DD–, el disco NAS se integra con nuestra red doméstica y es accesible desde cualquier punto de esta. Más aún, si lo conectamos a un router ADSL o de fibra óptica con conexión a internet, podremos acceder a él potencialmente desde cualquier lugar del planeta. ¿Qué tiene de especial este tipo de discos entonces?

Existen actualmente muchos fabricantes que ofrecen soluciones NAS de altas prestaciones, pero su coste aún no está al abasto del usuario común © Lacie
Existen actualmente muchos fabricantes que ofrecen soluciones NAS de altas prestaciones, pero su coste aún no está al abasto del usuario común © Lacie

Los sistemas NAS no sólo están formados por los discos duros en sí, sino que incorporan «mini-ordenadores» con un sistema operativo que se encarga de ofrecer todas estas funcionalidades de red. Técnicamente, podríamos decir que un sistema NAS actúa como un servidor de ficheros, pero especializado en ofrecer funciones específicas de almacenamiento. Así pues, los discos NAS funcionan de forma autónoma: una vez conectados a la red –y a una fuente de alimentación, si necesario–, podemos dejarlos en cualquier lugar de nuestra casa u oficina. ¿Y cómo conseguir un sistema NAS? ¿Podemos crear uno a partir de un disco duro cualquiera?

Podemod encontrar soluciones menos onerosas dependiendo de la configuración elegida, pero también existe la posibilidad de montar su propio sistema NAS a partir de soluciones open source reutilizando material ya existente © Synology
Podemos encontrar soluciones menos onerosas dependiendo de la configuración elegida, pero también existe la posibilidad de montar su propio sistema NAS a partir de soluciones open source reutilizando material ya existente © Synology

Existen básicamente dos soluciones: comprar un disco NAS comercial «todo en uno» donde ya está todo integrado –enchufar y listo– o bien crear el nuestro propio. La primera opción es bastante cómoda y diversos fabricantes, como Synology o Lacie, ofrecen interesantes productos en el mercado. La segunda nos permite construir nuestro disco NAS a partir de soluciones open source –código abierto– y disponer de un sistema más controlado, aparte de la posibilidad de reutilizar material que ya tenemos. De ambas soluciones hablaremos en breve en nuestras próximas entregas.

Nota: este artículo ha sido actualizado respecto el original para adaptarse a las nuevas actualizaciones de diseño y protocolo de Albedo Media.

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