Los discos de tipo NAS, que proporcionan un almacenamiento conectado en red, son muy útiles para guardar imágenes y archivos de todo tipo en un espacio al cual podemos acceder remotamente y sin depender de ningún servicio en la nube. Si algunas de las soluciones existentes pueden tener un coste elevado o no ajustarse específicamente a nuestras necesidades, ¿por qué no probar de construir nuestro disco NAS con un mini-ordenador de apenas 25€? ¿En qué consiste un Raspberry NAS?

En las pasadas entregas vimos en qué consistía el almacenamiento conectado en red de tipo NAS y el funcionamiento de algunos de los productos comerciales existentes, pero también vimos cómo construir nuestro propio sistema NAS con un disco duro y un ordenador cualquiera gracias a las soluciones de código abierto (open source) existentes. En esta entrega damos una vuelta de tuerca más a esta última alternativa: en vez de utilizar un ordenador cualquiera, veremos que también podemos usar un mini-ordenador como el Raspberry Pi.

Raspberry Pi, un pequeño mini-ordenador con todo lo necesario para construir nuestro sistema NAS, todo ello a un precio muy reducido © RaspberryPi.org
Raspberry Pi, un pequeño mini-ordenador con todo lo necesario para construir nuestro sistema NAS, todo ello a un precio muy reducido © RaspberryPi.org

¿Qué ventajas supone construir un sistema NAS basado en una plataforma como la Raspberry Pi? Una de ellas, la más evidente seguramente, es el espacio que ganamos. Si bien las soluciones NAS comerciales están muy bien integradas, no ocurre lo mismo si decidimos utilizar un ordenador cualquiera para construirnos nuestro propio NAS. Con una Raspberry Pi, de tamaño realmente pequeño, podemos obtener una solución que en cuestión de volumen se asimilará bastante a los productos comerciales. Otra ventaja de la Raspberry –que a veces obviamos– es que, al estar desprovista de ventilador, nuestro NAS será seguramente bastante más silencioso que si utilizamos un ordenador de sobremesa, por ejemplo. Y, finalmente, otra ventaja muy importante: el precio. Una Raspberry Pi se puede adquirir por poco menos de 20€…

No obstante, como todas las alternativas, las ventajas vienen siempre acompañadas de inconvenientes. Y en este caso el principal de ellos viene dado por el esfuerzo que se debe realizar para configurar correctamente la Raspberry Pi antes de poder disfrutar de un sistema NAS completamente funcional. Aunque existen muchos proyectos en la web en este sentido, no suelen tratarse desde el punto de vista del neófito en la materia, y muchos de ellos no siempre consiguen los resultados esperados. Cabe recordar que la Raspberry Pi es una plataforma con ciertas limitaciones –debido a sus reducidas dimensiones y precio– por lo que se requiere de ciertos conocimientos técnicos –ver, por ejemplo, el proyecto R-Pi NAS– para poder disfrutar de un sistema NAS propio basado en dicha plataforma.

Existen muchos proyectos dedicados a la construcción nuestro propio sistema NAS que se basan en la plataforma Raspberry Pi © NASberry Pi
Existen muchos proyectos dedicados a la construcción nuestro propio sistema NAS que se basan en la plataforma Raspberry Pi © NASberry Pi

¿Y cuáles son los aspectos a tener en cuenta? Básicamente los relacionados con la configuración del software. Cómo todo sistema NAS, la selección del sistema operativo es uno de los puntos clave. Una opción es usar la propia distribución de Linux destinada para la Raspberry Pi, Raspbian. Otra opción más arriesgada sería utilizar otra distribución Linux más específica, pero seguramente requerirá de mayor conocimiento por nuestra parte pues, a diferencia de la propia Raspbian, estas otras seguramente necesiten de cierta adaptación a las peculiaridades del hardware de la Raspberry.

El sistema operativo Raspbian está basado en la conocida distribución de Linux Debian © softwsp
El sistema operativo Raspbian está basado en la conocida distribución de Linux Debian © softwsp

Desde el punto de vista del hardware, es importante prestar atención al tipo de disco que vamos a utilizar como sistema de almacenamiento de nuestro sistema NAS. Está claro que no obtendremos las mismas prestaciones con un disco SSD que con un disco duro clásico. Tampoco habrá que olvidar el tipo de conexión utilizada, siendo las inalámbricas las que peores resultados suelen dar. Una conexión Ethernet clásica de 100 Mbps debería ser más que suficiente. También se puede utilizar una memoria de tipo SD utilizando el propio lector de tarjetas que la Raspberry lleva integrado, siempre que el espacio de almacenamiento no supone un problema, pues las capacidades de las tarjetas de memoria son menores que las de los discos duros estándar.

Por otro lado, si el uso que queremos dar a nuestro NAS es el de streaming en alta definición de contenido multimedia, deberemos tener especial cuidado en la configuración de los diferentes componentes de la Raspberry. Este tipo de función necesita explotar buena parte de los recursos de este mini-ordenador, y una configuración poco cuidadosa puede impedirnos un correcto funcionamiento de nuestro servidor NAS. Al parecer, parte de estos problemas de prestaciones insuficientes suelen ir ligados al uso de un sistema de ficheros poco eficiente, como el NTFS –usado típicamente por Microsoft Windows– bajo distribuciones Linux –mediante el uso del módulo ntfs-3G, por ejemplo–. Similares problemas se pueden encontrar si se utiliza el protocolo Samba, también propio de Microsoft. En este sentido, es recomendable utilizar un sistema de ficheros nativo de Linux, como el ext4.

Si deseamos adentrarnos un poco más en los aspectos técnicos de la configuración de la Raspberry Pi como servidor NAS, podemos encontrar en la web más de un tutorial para "geeks" bastante completo © howtogeek.com
Si deseamos adentrarnos un poco más en los aspectos técnicos de la configuración de la Raspberry Pi como servidor NAS, podemos encontrar en la web más de un tutorial para «geeks» bastante completo © howtogeek.com

Como podemos ver, un sistema NAS basado en Raspberry Pi no es una solución trivial, pues todo sistema construido a partir de la combinación de elementos separados supone un esfuerzo de integración por nuestra parte que requiere de ciertos conocimiento técnicos, pero está claro que nos permitirá conseguir un sistema totalmente personalizado, y que dicho esfuerzo siempre viene recompensado. También confiamos en que este tipo de proyectos irá proliferando cada vez más, y que la comunidad de usuarios de Raspberry Pi pondrá a disposición de los usuarios soluciones cada vez más sencillas y fiables.

Nota: este artículo ha sido actualizado respecto el original para adaptarse a las nuevas actualizaciones de diseño y protocolo de Albedo Media.

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