Apollo 11 y Hasselblad

El 20 de julio, hace 40 años, a las 22 horas, 17 minutos y 40 segundos de nuestro huso horario, el hombre y más concretamente, Neil Armstrong, pisaba la luna terrestre por primera vez.

Lo recuerdo perfectamente y sin embargo no lo observé en directo. Por extraño que pueda parecer en los tiempos que corren, en aquella época no todo el mundo tenía televisor, y desde luego mi familia no. Si que teníamos frigorífico y otros vecinos nuestros no… curioso.
Lo seguí por radio, en la oscuridad de mi habitación, imaginándome la escena, mientras grababa la emisión en mi magnetofón Grundig de bobinas. Luego esas grabaciones las perdería en uno de mis naufragios….

Pero esa fue la expedición Apollo 11, inspirada en su origen por las palabras del Presidente Kennedy …” I believe that this nation should commit itself to achieving the goal, before this decade is out, of landing a man on the Moon and returning him safely to the Earth”….

También recuerdo, con toda precisión, lo que estaba haciendo cuando llegó la noticia del asesinato de ese Presidente, pero eso es otra historia.

De izquierda a derecha: Neil Armstrong, el primer hombre en la luna, Michael Collins que permaneció en órbita, en el módulo de mando y Edwin «Buzz» Aldrin (*)

La cuestión es que Hasselblad conmemora esa efemérides creando una acción en torno a una serie de celebraciones “lunares” y con buena razón, porque en todas las misiones lunares, desde la Apollo 11 hasta la última, la Apollo 17, las cámaras utilizadas para la EVA (Extra Vehicular Activity) fueron Hasselblad modificadas.

No era la Apollo 11 la primera en la que viajaba una Hasselblad, pues ya siete años antes había salido al espacio una 500C en la Mercury-Atlas 8, de la mano de Walter Schirra (**), y tampoco ha sido la única cámara espacial, pues la lista es casi interminables, desde una humilde Ansco a alguna que otra Zeiss, si pensamos en los extremos del abecedario.


Una Hasselblad lunar, modificada ad-hoc, subastada en Westlicht © Westlicht

A pocos les puede extrañar que las Hasselblad para aplicaciones lunares fuesen fuertemente modificadas partiendo de la base de las 500EL, de avance motorizado eléctrico, pero a algunos les puede llamar la atención el hecho de que –según las “malas lenguas”– la NASA nunca llegó a pagar ninguna de las cámaras creadas específicamente para esos vuelos.

Un chasis lunar original, muestra la ausencia de similcuero y la presencia de la guía para exposiciones para los astronautas, según la posición del sol y la del equipo («crew») respecto al módulo lunar (LM). Todo a 1/250 de segundo. Ambas, © Valentin Sama

A nuestros estudiantes les fascina, en cambio, saber que los astronautas, en la luna, fotografiaban sin visor (las cámaras carecían de el), “encuadrando a ojo”, y que además, también la exposición se ajustaba igualmente “a ojo”, según una pequeña tabla montada sobre los chasis intercambiables de esas Hasselblad. Ningún tipo de visor era viable: el de capuchón por exigir de los astronautas una postura de cuello imposible dado el diseño del acoplamiento del casco respecto al traje y el de prisma, por la gran distancia entre la «visera» transparente del casco y el ojo del astronauta.


© NASA

En esta fotografía, menos conocida que otras, puede observarse el polvo que cubría los trajes de los astronautas, y por tanto también las cámaras. A observar que las cámaras carecían de visor y los astronautas-fotógrafos «tiraban a ojo». Young está precisamente disponiéndose a cambiar un chasis de película por otro © NASA


© NASA

En esta fotografía (recorte) puede apreciarse el acoplamiento para las cámaras (sin cámara). Ello nos da una idea de la robustez de las Hasselblad empleadas, pues aunque la gravedad era más reducida que en la tierra, el peso del cuerpo de la cámara junto con su objetivo colgaba, de hecho, del acoplamiento entre cuerpo y chasis de película, puesto que el conjunto colgaba de la parte posterior de ese chasis en su acoplamiento al traje del astronauta. Puede observarse que las cámaras se acoplaban sobre esa especie de fleje suavemente en punta, introduciéndolo de abajo arriba (o más bien la cámara de arriba hacia abajo) en el alojamiento especial habilitado al efecto en los chasis de película modificados, alojamiento que se intuye en la fotografía del chasis de más arriba. Para esta fotografía, Aldrin había cedido la «Hassel» a Armstrong.

Como puede observarse en algunas de las fotografías, sobre todo en las correspondientes a las primeras misiones, la ausencia de parasol y el polvo lunar hicieron sus estragos bajo la forma de reflejos y de rayaduras sobre la película , al penetrar el polvo por la separación entre chasis y cuerpo de la cámara.

Para los más veteranos, como es nuestro caso, nos resulta hasta gracioso ver ahora “sacar pecho” a Christian Poulsen, actual CEO de Hasselblad, en base a la resistencia y fiabilidad de aquellas Hasselblad de carácter enteramente mecánico (salvo la parte eléctrica del arrastre de la película, …”nos eligieron para el viaje al espacio porque teníamos las mejores cámaras que se podían encontrar en la tierra”… cuando fue él mismo el responsable directo del cese de producción de las mismas al incorporarse a la firma mucho tiempo después.


Una «Hassel» H, en versión actual digital

Pero la historia se puede escribir de muchas maneras, y las «Hassel» de la época probablemente eran las mejores cámaras del momento con chasis intercambiables y ello resultaba vital por una necesidad muy particular: para compensar el peso de las muestras lunares que “se traían para casa” los astronautas y para facilitar el despegue, entre otros artefactos ya “inútiles”, en la mayoría de las misiones lunares y desde luego en la primera, las cámaras Hasselblad se abandonaban sobre la superficie lunar, trayendo a tierra solo los chasis con la película.
Para los curiosos, las muestras lunares de esta primera expedición pesaban 21,55 Kg. y el módulo lunar, “la araña”, 16.448 Kg.


El LM o módulo «araña» lunar: no tiene ocho patas, pero «da el pego»  © NASA


La maleta Haliburton que contenía las primeras y muy valiosas piedras lunares….


… que pesaban en su conjunto, 21,5 Kg. Ambas © NASA

Pues bien, tal como hemos dicho antes, para celebrar este 40 aniversario de la presencia del hombre sobre la luna, Hasselblad invitará a un grupo de clientes de Hasselblad a Florida, a Cabo Cañaveral, a celebrar con el invitado de honor Edwin “Buzz” Aldrin Jr. el pasado y el futuro de la tecnología fotográfica.

Edwin «Buzz» Aldrin, aquí en una fotografía oficial de ápoca, será anfitrion en las próximas celebraciones en Cabo Cañaveral. © NASA

Los clientes Hasselblad que compren una cámara H3DII-50 o H3DII-60 entre el 1 de julio y el 21 de  agosto de 2009 serán candidatos a acompañar a Poulsen, Buzz Aldrin –presente también en la luna en esa expedición Apollo 11– y el equipo de diseño de  Hasselblad en un viaje con todos los gastos pagados al Centro Espacial Kennedy de la NASA en Cabo Cañaveral, Florida, EE.UU. del 24 al 26 de septiembre de 2009.

Durante ese acontecimiento, los invitados tendrán oportunidad de contactar con otros fotógrafos profesionales, representantes del sector y periodistas, de disfrutar de una cena de gala con una presentación especial de fotografías lunares a cargo de Buzz Aldrin, de asistir a una sesión de perfeccionamiento “condensada” de la Universidad Hasselblad, de participar en talleres de entrenamiento profesionales, de asistir a interesantes conferencias y otras actividades, todas ideadas con el fin de que los fotógrafos puedan sacar el mayor partido de su equipo Hasselblad.

Un recorrido fotográfico especial guiado por el Centro Espacial Kennedy brindará a los participantes una impresión de primera mano, probablemente única e inolvidable del aeropuerto espacial más moderno del mundo.

Las fotografías tomadas durante este tour participarán en un concurso. Los ganadores serán premiados con interesantes premios Hasselblad durante el segundo día del acontecimiento.

Ver celebración del Centenario de Victor Hasselblad

Para más información, Rodolfo Biber, S.A., distribuidor en España de Hasselblad

(*) Se dice que el personaje «Buzz Lightyear» de la película «Toy Story» está inspirado en «Buzz» Aldrin
(**) Según lo que es probablemente una leyenda urbana, «consentida» por la NASA, Schirra compró «su» Hassel en una tienda, sin más, y la subió a la nave sin permiso de sus superiores.

       

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