Hacia el 14 de julio, tras diez años de viaje, la nave espacial no tripulada “New Horizons” alcanzará probablemente el punto más próximo a Plutón, el planeta enano o «plutoide» probablemente más enigmático de nuestro sistema solar. Pocos sabrán que para su descubrimiento, en 1930, se empleó un sistema puramente fotográfico.

© NASA
La nave «Nuevos Horizontes» © NASA

La nave “Nuevos Horizontes” ha recorrido un promedio de 1,6 millones de kilómetros al día y viaja en este momento a 91.600 kilómetros por hora. Para llegar a su misión, ya en la proximidad de Plutón, deberá atravesar las trayectorias de su luna principal “Caronte” –casi tan grande como Plutón– y otras cuatro lunas conocidas, además de un montón de “basura cósmica” de menor tamaño del cinturón de Kuiper. Ello supone un alto riesgo de colisión y los lectores pueden imaginar lo que puede suponer chocar a unos 90.000 Km/h con la más mínima partícula (*). La nave New Horizons lleva una pequeña cápsula con cenizas de los restos mortales de Clyde W. Tombaugh. Pronto veremos por qué.

Plutón –»el planeta X”– cuya existencia no demostrada se sospechaba desde 1840, fue descubierto en 1930 por Clyde W. Tombaugh, un joven granjero aficionado a la astronomía, con estudios equivalentes a bachillerato superior (**).

Ingenioso y extraordinariamente tenaz, Tombaugh construyó en 1928 su primer telescopio potente, utilizando –para el sistema de seguimiento– un cigüeñal de un Buick de 1910 y otras piezas de cosechadoras.

Un joven Clyde W. Tombaugh con uno de sus primeros telescopios de diseño y construcción propios © New Mexico State University
Un joven Clyde W. Tombaugh con uno de sus primeros telescopios de diseño y construcción propios © New Mexico State University

Gracias a su interés y tenacidad demostradas, Clyde W. Tombaugh se había ganado la confianza de Percival Lowell, un adinerado aristócrata que había construido su propio y luego famoso observatorio astronómico en Arizona, y Lowell le asignó a Tombaugh una dura y tediosa tarea: buscar el planeta X –todavía no tenía nombre– con un artilugio denominado “Blink Comparator”. Algo así como “comparador por parpadeo”.

Hasta la llegada de sistemas digitales de alta resolución, el registro astronómico se ha realizado tradicionalmente sobre placas de emulsión fotográfica sobre soporte de vidrio. La razón es muy sencilla: la base de vidrio es –aunque frágil– mucho más estable dimensionalmente que el poliéster o el acetato. Y aunque pueda parecer mentira, las primeras mediciones de distancias en el cosmos, en base a esos registros fotográficos, se realizaban… con una suerte de regla de precisión. De ahí la necesidad de la estabilidad dimensional del vidrio frente a la de soportes flexibles.

Tombaugh lleva, bajo el brazo un "portaplacas" para la cámara del telescopio de Lowell. El tamaño nos habla probablemente de un formato "popular" en esas aplicaciones: una placa en soporte de vidrio de aprox. 30 x 30 cm © New Mexico State University
Tombaugh lleva, bajo el brazo un «portaplacas» para la cámara del telescopio de Lowell. El tamaño nos habla probablemente de un formato «popular» en esas aplicaciones: una placa en soporte de vidrio de aprox. 30 x 30 cm © New Mexico State University

Pero volvamos con Tombaugh… Su tarea en el Blink Comparator era comparar visualmente parejas de –enormes– placas fotográficas, tomadas a través del telescopio de Lovell, con aproximadamente seis días de intervalo entre cada toma.

El Blink Comparator –fabricado por Carl Zeiss Jena– ofrecía a la vista de Tombaugh dos placas simultáneamente, lado a lado, pero un obturador mecánico hacía que el observador viese, en rápida secuencia, ora la de la izquierda, ora la de la derecha; pero no toda la placa de golpe, sino la sección que trabajosamente el operador  –Tombaugh– iba recorriendo de arriba a abajo y observando a través de una suerte de ocular de microscopio.

El "Blink Comparator" utilizado por Tombaugh © New Mexico State University
El «Blink Comparator» utilizado por Tombaugh © New Mexico State University

¿Cuál era el principio?

En el plazo de seis días (intervalo entre placa y placa), los cientos de miles de estrellas capturados en cada placa no variaban su posición de forma apreciable, pero un cuerpo que se desplazase una distancia significativa –como por ejemplo un asteroide, un cometa… o un planeta– se dejaría notar como una suerte de “blip” en movimiento a través de la alternancia constante del Blink Comparator” entre una placa y otra.

Tombaugh llevaba un año comparando parejas de placas de vidrio, dejándose los ojos y sometido al “clic-clac” constante, cuando a última hora de la tarde del 18 de febrero de 1930… ¡blip!
En una placa, un pequeño punto estaba a la izquierda de dos estrellas y en otra, tomada con seis días de diferencia, el puntito “saltaba” a la derecha de las mismas. Tombaugh tomó una regla, midió, tomó una lupa, buscó placas tomadas un mes antes… y llegó a la concusión: había descubierto el planeta X.

© New Mexico State University / Lowell
© New Mexico State University / Lowell

Así, por tanto, aparte de por medio de los servicios del telescopio en si, el descubrimiento del planeta enano que luego recibiría el nombre de Plutón o “Pluto” en inglés (***), se realizó gracias a un dispositivo fotográfico optomecánico, que operaba por un principio muy parecido a lo que hoy llamamos “Gif Animado”.

Clyde W. Tombaugh ya como ciudadano "Senior" © New Mexico State University
Clyde W. Tombaugh ya como ciudadano «Senior» © New Mexico State University
Venetia Burney
Venetia Burney

Venetia Burney, de 11 años sugirió el nombre de Pluto un año antes de que el can de ficción recibiese el suyo. Y si que podría decirse que “de casta le viene al galgo”, ya que el tío abuelo de Venetia es el que había nombrado Deimos y Phobos a las lunas del planeta Marte.

Nota: este artículo ha sido redactado según datos recopilados a partir de la revista National Geographic, The New Mexico State University, conocimientos e informaciones propias y Wikipedia.


(*) La nave New Horizons solo podrá dar una pasada para realizar fotografías y mediciones, ya que no orbitará en torno a Plutón: pasará disparada de largo con la particularidad de que todavía le quedará combustible para maniobrar en lo que le pueda esperar más allá.

(**) Doctorado posteriormente.

(***) En contra de lo dice la leyenda, el nombre del planeta enano no viene del perro “Pluto” personaje de Walt Disney.

       

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