En la primera entrega de esta serie introducimos una aproximación al concepto mirrorless, como un sistema de cámaras a medio camino entre las compactas digitales y las DSLR o réflex digitales, combinando las ventajas de ambas para obtener un sistema de cámaras de tamaño relativamente pequeño pero con la posibilidad de intercambiar objetivos.

Comparación de monturas del estándar Cuatro Tercios: la eliminación del espejo réflex permite reducir la distancia entre el objetivo y el sensor y reducir así el tamaño de la montura para un mismo tamaño de sensor © Four-thirds.org
Comparación de monturas del estándar Cuatro Tercios: la eliminación del espejo réflex permite reducir la distancia entre el objetivo y el sensor y reducir así el tamaño de la montura para un mismo tamaño de sensor © Four-thirds.org

Así pues, las cámaras mirrorless comparten características de ambos grupos, pero además han desarrollado algunas características propias de este emergente segmento. En las dos próximas entregas analizaremos dichas características, haciendo hincapié en los puntos que identifican a las mirrorless como tal. En esta segunda entrega empezaremos por abordar dos de los principales aspectos que caracterizan el sistema mirrorless: a saber, la montura y objetivos y el tamaño del sensor.

Montura y objetivos

Justamente, el hecho de disponer de una montura dedicada permite la posibilidad de intercambiar los objetivos y formar así un sistema completo, como es de las mirrorless. Existen diferentes monturas, en función del fabricante y del tipo de sensor a cubrir, al igual que ocurre con cualquier otro sistema de cámaras con objetivos intercambiables. La diferencia respecto a los sistemas ya existentes radica en el hecho que, al disponer de una flange back distance muy pequeña –como ya se explicó en la primera entrega–, los fabricantes de mirrorless han conseguido en general reducir su tamaño así como el de los objetivos.

Una notable excepción a esta aproximación es la de mantener la misma montura para mantener una total compatibilidad con objetivos de otros sistemas, solución adoptada actualmente por Ricoh en su sistema mirrorless Pentax K.

El sistema mirrorless Pentax K ha optado por una solución particular de doble filo: mantener el mismo tipo de montura (K) que el utilizado en sus cámaras réflex, evitando así el uso de adaptadores; en contrapartida, el volumen del cuerpo es mayor que el de otras mirrorless con el mismo tamaño de sensor © Ricoh Imaging
El sistema mirrorless Pentax K ha optado por una solución particular de doble filo: mantener el mismo tipo de montura (K) que el utilizado en sus cámaras réflex, evitando así el uso de adaptadores; en contrapartida, el volumen del cuerpo es mayor que el de otras mirrorless con el mismo tamaño de sensor © Ricoh Imaging

En el resto de casos –la gran mayoría–, la posibilidad de montar objetivos de sistemas anteriores –ya sean de la propia marca o no– pasa por la interposición de los adaptadores adecuados. Y aquí radica una de las mayores ventajas de los sistemas mirrorless: la posibilidad de montar prácticamente cualquier objetivo existente mediante dichos adaptadores, en todas sus versiones posibles –montura sin contactos electrónicos, montura con contactos electrónicos pero sin compatibilidad total con el FW de la cámara, montura con contactos electrónicos y compatibilidad total con el FW de la cámara–.

La reducción de la distancia de retrofoco permite, mediante el uso del adaptador de montura adecuado, montar prácticamente cualquier objetivo clásico en una mirrorless: en este caso podemos observar la peculiar combinación del Leitz Elmar f/3,5 con un cuerpo Olympus E-P1 © Albedo Media
La reducción de la distancia de retrofoco permite, mediante el uso del adaptador de montura adecuado, montar prácticamente cualquier objetivo clásico en una mirrorless: en este caso podemos observar la peculiar combinación del Leitz Elmar f/3,5 con un cuerpo Olympus E-P1, y ello mediante no solo uno, sino dos adaptadores: el de rosca Leica L39 a bayoneta Leica-M (fino aro cromado) y el Novoflex de bayoneta Leica-M a MFT. © Albedo Media

Tamaño del sensor y calidad

La calidad de la imagen final que es capaz de proporcionar una cámara depende en buena medida de su objetivo pero en mayor medida por el tamaño de la superficie sensible que capta la luz que lo atraviesa; en el caso de las mirrorless, como en los demás sistemas digitales, esta superficie fotosensible es el sensor digital incorporado en el cuerpo.

La NEX-7, equipada con un sensor de alta resolución (24 Mpx.), fue la primera apuesta clara por introducir un modelo mirrorless de gama alta, capaz de competir con las réflex digitales avanzadas © Albedo Media
La NEX-7, equipada con un sensor de alta resolución (24 Mpx.), fue la primera apuesta clara por introducir un modelo mirrorless de gama alta, capaz de competir con las réflex digitales avanzadas © Albedo Media

Típicamente, las cámaras compactas disponen de un tamaño de sensor relativamente pequeño, lo que las hace poco voluminosas pero su calidad de imagen final no suele ser comparable a la que se puede obtener, por ejemplo, con sistemas DSLR –réflex digitales–, sobretodo en condiciones de luz sub-óptimas. Efectivamente, la más asequible de las DSLR incluye un sensor al menos cuatro veces más grande –en términos de superficie fotosensible– que el de una compacta digital sencilla.

Las mirrorless han optado, en general, por mantener un sensor de gran tamaño, equivalente al de las réflex digitales, lo cual garantiza que pueden rivalizar con cualquiera de estas últimas en términos de calidad de imagen. Una vez más, existen excepciones a esta norma, la más notable de ellas la protagoniza, una vez más, Ricoh con su sistema mirrorless Pentax Q, que incluye un sensor de dimensiones pequeñas equivalentes a los de cualquier compacta digital común.

En general, las mirrorless han optado por incluir un tamaño de sensor relativamente grande, para equiparse en calidad con las DSLR. Notable excepción la del sistema Q de Pentax que, para minimizar más aún el tamaño de sus cámaras y objetivos, ha optado por incluir un sensor del tamaño de una típica cámara digital compacta © Ricoh Imaging
En general, las mirrorless han optado por incluir un tamaño de sensor relativamente grande, para equiparse en calidad con las DSLR. Notable excepción la del sistema Q de Pentax que, para minimizar más aún el tamaño de sus cámaras y objetivos, ha optado por incluir un sensor del tamaño de una típica cámara digital compacta © Ricoh Imaging

A la luz de lo aquí expuesto, podemos evidenciar que el sistema mirrorless se erige como una seria alternativa al mundo de las réflex digitales más comunes, y no solo en cuanto a posibilidades, merced a un sistema completo de objetivos intercambiables, sino también en cuanto a calidad de imagen se refiere, debido a la posibilidad de montar un sensor de gran tamaño, todo ello en un volumen más reducido gracias a la eliminación del espejo réflex.

En la próxima entrega seguiremos con el estudio aquí introducido de las características del sistema mirrorless, analizando, entre otras, el sistema de enfoque y los tipos de visores.

Nota: este artículo ha sido actualizado respecto el original para adaptarse a las nuevas actualizaciones de diseño y protocolo de Albedo Media.

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