Después de introducir el concepto mirrorless y de examinar sus características (I, II y III) en las primeras entregas de esta serie, nos disponemos ahora a hacer un breve repaso de sus precedentes y nacimiento, así como de su evolución a lo largo de su corta y reciente historia.

Precedentes – Cuestión de tamaño

El actual desarrollo y las futuras evoluciones del mundo mirrorless no pueden ser entendidos plenamente sin un estudio previo de los precedentes que dieron lugar a su nacimiento. Si nos remontamos a principios de la pasada década –antes de que las mirrorless llegaran al mercado–, el universo de las cámaras fotográficas digitales estaba repartido, a grandes rasgos, en dos grandes grupos diferenciados básicamente por el tamaño del sensor que incluían.

Tamaño sensores
El tamaño del sensor es uno de los factores clave del posicionamiento de cualquier cámara. Típicamente, las compactas digitales incorporan los sensores más pequeños, mientras que los más grandes se encuentran en las cámaras más voluminosas. Las cámaras sin espejo, sin embargo, combinan sensores grandes en cuerpos compactos © CC

En un primer grupo, formado por cámaras con un sensor pequeño1, se podrían incluir propiamente las compactas digitales más comunes. Todas ellas se caracterizan, en general, por tener unas dimensiones bastante reducidas, con lo que son especialmente cómodas de llevar, además de pasar desapercibidas en la gran mayoría de las situaciones. Su principal inconveniente deriva de su sensor pequeño, con todo lo que ello conlleva: comportamiento ruidoso en condiciones de escasa luz, menor rango dinámico, pocas posibilidades de realizar un enfoque selectivo, etc. En este grupo también incluiríamos las llamadas «híbridas» o «puente» –bridge en inglés–, que pese a ser más voluminosas, son relativamente pequeñas teniendo en cuenta la distancia focal que abarcan.

En un segundo grupo, formado por cámaras con un sensor grande, se incluirían tanto las comúnmente llamadas réflex digitales2 como aquellas de mayor formato –léase formato medio– reservadas para usos típicamente más profesionales. Este gran tamaño de sensor les permite obtener una calidad de imagen superior a las compactas, tanto a nivel de ruido como de rango dinámico, entre otros. El inconveniente, claro está, es el mayor volumen y peso que se deben acarrear para obtener las susodichas prestaciones.

Leica M8
La Leica M8, presentada en presentada en septiembre de 2006, podría ser considerada como un grupo aparte. Si bien es cierto que dispone de un sensor grande en un cuerpo no demasiado voluminoso, su concepto parte de una adaptación de su serie M analógica, y no de la concepción de un nuevo sistema

Para dar respuesta al vacío existente entre ambos grupos, aparecieron en el mercado, en la primavera de 2008, las primeras cámaras con sensor grande en un cuerpo relativamente compacto. Efectivamente, la Sigma DP1, proponía un sensor de tamaño equivalente al de una común réflex digital –tipo APS-C–, pero en un cuerpo más cercano al de una compacta. Así pues, la DP1 permitía obtener una calidad de imagen sobresaliente en relación a sus dimensiones.

Sigma DP1
La Sigma DP1 fue la primera cámara digital compacta que incorporó un sensor de gran tamaño, lo cual repercutía directamente en una gran calidad de imagen. Además, incluía un sensor de tecnología Foveon, que permitía obtener unos colores más precisos que los basados en la tecnología más común del Filtro de Bayer. Por otro lado, disponía de una óptica fija no intercambiable, lo que limitaba su campo de actuación práctico

Esta cámara se podía entender como una compacta a la cual se le había incorporado un sensor más grande, o bien como una réflex digital a la cual se le había suprimido el espejo, de ahí el concepto de «sin espejo» que daría origen más tarde a las mirrorless de sistema –véase la primera entrega para profundizar en el concepto–.

Pero ello no se consiguió sin renunciar a ciertos aspectos. Para empezar, y a diferencia de la mayoría de las compactas que disponían de zooms estándares, la DP1 disponía de una óptica fija no intercambiable, que limitaba un uso todo terreno. Sin embargo, auguraba un nuevo segmento que permitía a los fotógrafos más profesionales disponer de una nueva opción para utilizar en situaciones donde el uso de las réflex digitales –u otras cámaras aún más voluminosas– no fuera conveniente.

Nacimiento – Cuestión de estilos

No fue hasta octubre de 2008, pocos meses después de la presentación de la DP1, cuando nació la que se puede considerar como la primera cámara mirrorless, la Panasonic DMC-G1. Construida en torno a un sensor de tipo Cuatro Tercios3, fue la primera cámara compacta de sistema, es decir, un cuerpo de reducidas dimensiones, combinado con un sensor de gran tamaño y todo ello con la posibilidad de intercambiar objetivos para formar un sistema completo, e. inauguraba así el conocido sistema Micro Cuatro Tercios.

La G1 poseía un estilo que claramente imitaba el de las réflex digitales del momento, con un visor situado en posición central y una empuñadura generosa. Disponía, asimismo, de numerosos botones y controles repartidos por todo el cuerpo, mostrando una clara vocación profesional y/o prosumer.

Panasonic G1
La Panasonic G1 puede considerarse como la primera mirrorless: un cuerpo relativamente compacto que incorporaba un sensor de gran tamaño a la vez que disponía de una montura con objetivos intercambiables. Esta primera mirrorless apostaba por imitar la ergonomía clásica de una réflex digital

Sin embargo, habría que esperar hasta el año siguiente para que Olympus, socio de Panasonic dentro del formato (Micro) Cuatro Tercios, sorprendiera al mercado lanzando una cámara con un estilo mucho más «retro», rompiendo con la estética contemporánea y volviendo al look de sus antiguas Pen analógicas. Así pues, en junio de 2009 se presentaba la E-P1, que compartía las mismas características básicas que la G1 de Panasonic –sensor de gran tamaño, cuerpo compacto, montura con objetivos intercambiables–, pero que estaba claramente orientada a un sector menos profesional, sector que podía desde entonces acceder a una calidad de imagen equiparable a las de las réflex digitales amateur pero de un modo mucho más accesible.

Olympus E-P1
La Olympus E-P1 fue la primera mirrorless de estilo “retro”, orientada a un público no profesional en busca de una cuerpo compacto sin renunciar por ello a una buena calidad de imagen

Los demás fabricantes de cámaras fotográficas no tardaron en reaccionar, dado el potencial de este nuevo tipo de cámaras. Así pues, Samsung presentaría en enero de 2010 su primera mirrorless, la NX-10, que sería la primera de ellas en incorporar un sensor diferente al del formato Micro Cuatro Tercios. Sony le seguiría pocos meses más tarde con su gama NEX e incluiría, al igual que la Samsung, un sensor de tipo APS-C.

Samsung NX10
La Samsung NX-10 fue la primera mirrorless en incorporar un sensor de tipo APS-C. Hasta la fecha, Panasonic y Olympus habían presentado cámaras mirrorless basadas en el protocolo Micro Cuatro Tercios

A partir de aquí, prácticamente sólo faltaban las dos grandes empresas de fotografía, Canon y Nikon, por introducirse en el mundo mirrorless. Teniendo en cuenta que ambas dominaban claramente el mercado, no había prisa por posicionarse en un segmento que podía usurpar las ventas de sus réflex de entrada de gama. Sin embargo, Nikon no esperaría más allá de setiembre del año pasado para presentar su sistema mirrorless Nikon 1, con un tamaño de sensor propio –formato CX–, más pequeño que cualquiera de los anteriores –APS-C, Cuatro Tercios–, pero aún bastante más grande que el de una compacta.

A día de hoy, sólo Canon, de entre los grandes actores del mercado, no ha presentado ningún sistema mirrorless, aunque la aparición de la G1 a principios de este año, una cámara compacta con sensor grande, aporta claras pistas de que no tardará en hacerlo…

Canon G1X
La Canon G1X augura la entrada de Canon al mundo de las mirrorless, último de los grandes fabricantes en entrar en el segmento

Nota: este artículo ha sido actualizado respecto el original para adaptarse a las nuevas actualizaciones de diseño y protocolo de Albedo Media.


1 Es difícil establecer una frontera clara entre lo que es un sensor pequeño y lo que es uno grande, pues no deja de ser una apreciación subjetiva –no normalizada por ningún estándar–; sin embargo, en la actualidad, se suele considerar sensor pequeño o compacto aquel cuya diagonal no es superior a los 10mm –equivalente a 8mm x 6mm en formato con relación 4/3–; por otro lado, a día de hoy, los sensores “grandes” tienen diagonales no inferiores a la pulgada –aprox. 25mm–.

2 Podemos encontrar tanto las réflex digitales amateur y prosumer con sensores de tamaño APS-C y Cuatro Tercios, como las más profesiones de gama alta con su sensor 24 x 36 mm.

3 Véase www.fourthirds.org para más información.

2 Comentarios

  1. Este artículo está desactualizado puesto que han salido al mercado las Canon EOS-M con objetivos propios, pero que con un adaptador específico se le pueden montar objetivos de la serie EF. Además no olvidemos las FUJIFILM y sus excelentes cámaras de la serie X, las maravillosas compactas de Sony con sensor de 1″ y muchas más que añadirían tema para otro artículo.

    • Buenas tardes Carlos. En relación a tu comentario, quisiéramos aclararte primero que, tal como se señala en nuestra portada, se trata de un artículo de «hemeroteca«, es decir, contenidos antiguos que se vuelven a publicar debido a su interés particular. Ahora mismo, todos los martes, estamos recuperando en la sección de Hemeroteca esta serie dedicada a las cámaras mirrorless, que data originalmente del 2012 y que, por tanto, no está actualizada con las últimas novedades que han acontecido desde entonces, entre las que encontramos las EOS-M que bien comentas. A pesar de ello, los conceptos intrínsecos a este sistema no han cambiado, y por este motivo creemos que es de interés volver a recuperarlos. Gracias por tu comentario y un saludo.

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