Cincuenta y ocho milímetros – Razones

Hace pocos días se anunciaba el AF-S Nikkor 58 mm f/1,4G y no mucho antes el Zeiss Otus 55 mm f/1,4. Aunque suponemos que muchos se han percatado de esas focales un poco más largas de los 50 mm que se consideran estándar para el formato 24 x 36 mm, pensamos que no tantos entienden el porqué de ese «extra» de milímetros.


La denominación «Distagon» sobre el Zeiss Otus 55 mm f/1,4 haría sospechar un cierto toque de retrofoco en su esquema de nada más y nada menos que doce lentes en diez grupos, pero no parece ser el caso…


El último AF-S Nikkor 58 mm f/1,4G, que sigue un esquema de nueve lentes en seis grupos, presume (junto con el Otus 55 mm f/1,4 de Zeiss), de ser «el mejor objetivo del mundo en su clase». Puede ser, pero…

…pero ya en 1936, Meyer Optik fabricaba –con la tecnología de hace casi un siglo, sin vidrios exóticos ni aesferas–un Primoplan 50 mm f/1,9 con tan solo cinco lentes en cuatro grupos. Este diseño evolucionó ese mismo año hacia el 58 mm f/1,9, pues el primero exigía modificación en taller del el espejo de la Kine Exakta. La unidad que aparece en la imagen es la más evolucionada mecánicamente, por su barrilete y tipo de diafragma, correspondiente a 1951. © Albedo Media, S.L.

Ciertamente, de hecho, algunos o bien no le han concedido mayor importancia o lo asumen como una cierta ventaja cara a encuadres un poco más cerrados, mientras que otros hubiesen preferido quizá un 45 mm… Pero pensamos que ninguno de entre esos dos grupos estaría dispuesto a prescindir de esa alta luminosidad.
Pues bien, las razones para esas focales de 55 mm o 58 mm en un objetivo estándar de alta luminosidad que cubra el “double frame” (24 x 2×18 mm) son puramente técnicas y vienen de muy lejos…
Y en cierta forma, todo comenzó –oficialmente– en la primavera de 1935, en la ciudad alemana de Leipzig.


Una Exakta Varex II a de 1958 con un Meyer-Optik Primoplan 58 mm f/1,9 de 1951 © Albedo Media, S.L.

En la feria de primavera, de esa ciudad, Carl Nüchterlein en persona presentó la que era la primera réflex monocular para película perforada de cine de 35 mm, la “Kine Exakta” (*), la cámara que el mismo había diseñado para la firma Ihagee.
En un mundo dominado por las telemétricas de moda para ese mismo tipo de película –las Leica y las Contax– la entrada de un sistema réflex monocular fue primeramente contemplado y tratado con desdén por los usuarios de las telemétricas, pues al no existir a la sazón el pentaprisma, el enfoque era por visor de capuchón a nivel de la cintura.
Sin embargo, la precisión de su sistema réflex monocular, y la posibilidad de utilizar focales largas, y dispositivos científicos diversos (microscopios, sistemas de macrofotografía, etc.), pronto colocaron a la Exakta en el podio merecido y de hecho, las más avanzadas réflex monoculares digitales de hoy día siguen los principios de la Exakta.

Pero la incorporación del espejo basculante, intrínseco al diseño réflex monocular, llevaba aparejadas limitaciones que podían ser importantes: las derivadas del arco recorrido por el espejo y por tanto de la distancia mínima a la que podían quedar ubicadas las lentes posteriores de un objetivo. Ya que, dicho sea de paso, una cosa es una “lente” y otra un “objetivo”.

© Albedo Media, S.L.

En la elaborada toma (arriba), vemos –desde la parte superior del interior de la cámara– el mecanismo del espejo a mitad de recorrido. El espejo aparece en la parte inferior de la imagen, mientras que la lente posterior del objetivo aparece en la superior. Puede apreciarse la cortísima distancia que existe para este Primoplan 58 mm f/1,9. El diseño para esa luminosidad, y sin modificar el espejo, sería inviable para un 50 mm de focal.

El número de lentes adicionales que se necesita aplicar en la formulación de, por ejemplo, un objetivo 50 mm f/1,9 o f/1,4 respecto a un f/2,8 a efectos de conseguir una corrección óptica decente, hace que pronto la lente posterior entre “en conflicto” con el borde del espejo en su carrera ascendente y descendente.
Antes del desarrollo de los objetivos retrofoco en el año 1950 (**), había dos grandes soluciones: una de ellas montar un espejo más corto, con el contraefecto poco deseable de producir viñeteado lineal en el visor réflex, y la otra… ¡emplear una focal ligeramente más larga, de 55 mm o 58 mm!

¿Por qué hoy, firmas como Nikon y Zeiss hacen otro tanto para sus AF-S Nikkor 58 mm f/1,4 y Otus 55 mm f/1,4?
Para así –manteniendo un tamaño generoso de espejo– no tener que optar por un diseño ligeramente retrofoco, que si se aplicase, influiría negativamente en la calidad de imagen en general y en la distorsión en particular.
Y no olvidemos que las dos firmas citadas presumen de haber creado “el mejor objetivo del mundo en su categoría”.
¡Es historia amigos!

(*) Las Exakta VP, anteriores a la Kine Exakta eran cámaras réflex monoculares para formato medio
(**) En 1950 Angenieux revolucionó el mercado al introducir el diseño «Retrofocus» con su R1 35 mm f/2,5 para cámaras réflex monoculares. Ello permitío –por primera vez– el empleo de objetivos granangulares de focales menores de 38/40 mm sobre las réflex monoculares para 24 x 36 mm. Este diseño sigue vigente hoy en día. Su empleo, imprescindible en las réflex supone concesiones de calidad de imagen respecto a un diseño no retrofoco.

© Albedo Media, S.L.

 

       

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