A todos los sistemas de ayudas a la exposición –que hemos mentado en los anteriores artículos de esta serie– hay que añadir uno de los más utilizados por los fabricantes en sus cámaras y, en rigor, el menos práctico de todos para ayudar en la captura de imágenes en movimiento.

Histograma

No es otra cosa que una representación gráfica intuitiva de la distribución de la intensidad de la luz y/o de los tonos de color en una toma.  En cualquier imagen digital, el histograma de color presenta el número relativo de pixeles que tienen los colores –en cada uno de los valores de una gama fijada, que comprende el rango de codificación de color de tal imagen–.

Herramientas de exposición en un grabador externo Odyssey
Herramientas de exposición en un grabador externo Odyssey de Convergent Design. En orden de lectura se muestra la imagen original, el false color, el monitor forma de onda y, por último, el histograma.

La escala de un histograma está configurada para que en cualquier valor individual el número máximo de pixeles sea del 100%. Todos los demás valores se escalan de forma relativa sobre el rango de valores de codificación logarítmica de 10 bits.

El histograma no representa la imagen de izquierda a derecha, como si hace el mucho más útil monitor forma de onda. Constituye más bien una curva de Bell -gráfica que se utiliza en probabilidad y estadística para mostrar la distribución de probabilidad de variable continua- de los valores de luminancia presentes en una escena. Los valores más oscuros se encuentran a la izquierda y los más brillantes a la derecha. Los histogramas se pueden usar para medir luminancia, RGB o ambos.

Histograma RGB superpuesto al de luminancia
Histograma RGB superpuesto al de luminancia

En la última década hemos asistido al auge de una práctica completamente errónea de exposición por medio del histograma, mal llamada “exponer hacia la derecha“. Se trata de una soberana malinterpretación del sistema de zonas de Ansel Adams, que propugna que exponer de manera que los valores se concentren en su mayor parte en la parte más brillante de la curva del histograma nos asegura no incurrir en errores en postproducción. Digámoslo claro de una vez. Esta afirmación es falsa. Tal y como hemos indicado en entregas anteriores, para el cerebro humano no hay nada más importante que la exposición de los tonos de piel. Un histograma nos proporciona los valores de una escena en su conjunto y, por tanto, si exponemos de acuerdo a esta premisa pueden ocurrir dos tipos de errores muy habituales:

  • Que las pieles queden subexpuestas, por haber evitado valores muy altos –correspondientes a picos de blancos en la imagen perfectamente asumibles–. En tales supuestos, la aparición de artefactos y ruido en rostros y sombras está cantada.
  • Que, por el contrario, expongamos de tal manera que el conjunto de altas luces aparezca en la parte derecha del histograma sin quemarse, pero las pieles queden sobreexpuestas 3 o más stops. Perderemos mucho detalle -aunque no hayamos llegado a quemar esas pieles. En determinadas cámaras –en particular cuando se usen curvas logarítmicas– es conveniente sobreexponer un poco los rostros, pero hay que tener mucha precaución al hacerlo. Y para eso necesitamos herramientas más precisas de medición.

El único modo de exponer los tonos medios correctamente es usar zebras, monitor forma de onda y/o false color. El histograma, aunque útil como herramienta genérica es insuficiente para esta tarea cuando tratamos con imagen en movimiento. Resulta irritante que algunos fabricantes insistan en dotar a modelos de cámara –que denominan profesionales- sólo con un histograma como asistente de exposición–. A estas alturas del siglo XXI no existe justificación alguna para esta racanería con el usuario, salvo las estrategias comerciales de turno para separar gamas de modelos.

Limpieza del sensor

Es muy sencillo capturar una imagen de prueba para testar la limpieza del sensor de la cámara que vayamos a utilizar en un proyecto. Lo primero que debemos tener en cuenta es que para facilitar el chequeo es esencial emplear una óptica limpia y moderadamente telefoto –una 85mm, por ejemplo–. A partir de ahí podemos:

  • Establecer el foco a infinito para filmar una carta de grises o de blanco muy iluminada y que llene todo el encuadre.
  • Establecer el foco más cercano para rodar un cielo azul despejado.

En cualquier caso, lo ideal es cerrar el diafragma a f/16, o f/22 si es posible, para que sea visible cualquier mota de polvo en el sensor. Capturando la imagen en cámara –o en cualquier programa de edición, si la cámara no dispone de esa función– basta con importar la imagen en un software de procesado de RAW y acentuar su contraste.

Sensor de la ARRI ALEXA 65
Sensor de la ARRI ALEXA 65

Lo más probable es que un usuario estándar no llegue nunca a limpiar el verdadero sensor. En las cámaras de cinematografía digital está cubierto por un conjunto de filtros –infrarrojo y de paso bajo– que por regla general no atraen el polvo con facilidad. No es recomendable sucumbir al impulso de creerse el rey del bricolaje casero y retirar por cuenta propia estos filtros. La cámara acabaría de igual manera en el servicio técnico, pero con una factura mucho más elevada.

Si se da el caso de que tengamos que limpiar los filtros de cámara, procuremos mantener tapada la montura siempre que no necesitemos acceder a ella, para evitar males mayores. Este conjunto es delicado, de modo que hay que tratarlo en consecuencia. La cámara debería estar sobre una bancada situada a la altura de nuestros ojos y de cara a nosotros.

Una perilla un tanto "peculiar"
Una perilla un tanto “peculiar”

El proceso de limpieza comienza soplando aire en el interior con una perilla. Siempre que apuntemos directamente a los filtros es preferible evitar el aire comprimido. Puede dejar residuos en el sensor que requieran una limpieza más profunda en la empresa de alquiler. Muchas empresas ofrecen kits de limpieza que incorporan pinceles electrostáticos y lupas con iluminación incluida. Con esta última herramienta iluminaremos el filtro, usaremos la perilla y volveremos a rodar otra imagen de prueba para comprobar que hemos eliminado el polvo.

Lupa para sensores con iluminación incorporada
Lupa para sensores con iluminación incorporada

Si el polvo aún persiste, el siguiente paso es utilizar un pincel específico para limpieza de sensores. Contiene cerdas que mantienen la carga electrostática y atrae a las partículas extrañas que se hayan podido adherir a la superficie en lugar de arrastrarlas. Es fundamental limpiar y cargar el pincel –bien lejos de la cámara– justo antes de cada uso, soplando entre las cerdas por medio de una perilla o acoplándolo a un motor rotatorio. Si aparecen trazas de suciedad en la siguiente imagen de prueba es que no hemos limpiado el pincel a conciencia. Puede que necesitemos emplear líquidos disolventes –uno específico para el sensor y otro diferente para eliminar restos arrastrados por el pincel– y bastoncillos.

Diferentes tipos de pinceles específicos
Diferentes tipos de pinceles específicos

Los bastoncillos también deben estar limpios. Aplicaremos apenas dos gotas de disolvente en la parte superior y dejaremos que repose durante un minuto. En ningún caso se debe aplicar líquido directamente sobre los filtros.

Uso de pincel electrostático
Uso de pincel electrostático

Inclinando el bastoncillo recorreremos el sensor de un extremo a otro sin aplicar mucha fuerza para evitar que caigan gotas sobre la superficie. Luego le daremos la vuelta y realizaremos la operación inversa. Primero hay que usar el disolvente para quitar trazas y luego el específico para limpieza de sensores.

Motor para limpieza de pinceles mediante rotación
Motor para limpieza de pinceles mediante rotación

Para terminar, volveremos a soplar con la perilla o con un pincel limpio. Si después de seguir todo este procedimiento, seguimos encontrando polvo en las imágenes, es imperativo acudir a la empresa de alquiler o al servicio técnico del fabricante.

Pixeles muertos o atascados

Este tipo de problema no es tan común con las últimas generaciones de sensores como anteriormente. La mayoría de las empresas de alquiler chequean sus cámaras con detalle antes de alquilarlas y después de recibirlas de vuelta. Si creemos que tenemos pixeles muertos en el sensor, podemos comprobarlo rodando una carta de blanco sin llegar a quemar el blanco en la exposición y capturando imágenes con la tapa del sensor puesta. Los fotogramas de la carta de blanco deben estar desenfocados, con una iluminación uniforme y con el índice de compresión menor posible a la mayor resolución posible.

Pixel muerto
Pixel muerto

Los fotogramas rodados con la tapa puesta deben grabarse con el valor de ISO por defecto que proporciona el fabricante. Una vez que tengamos las imágenes pertinentes hay que examinarlas con mucha atención y detalle, de forma meticulosa. Si encontramos cualquier tipo de problema hay que enviar las imágenes a la empresa de alquiler notificando lo que hemos encontrado.

Operando, que es gerundio
Operando, que es gerundio

Con esta entrega concluye nuestra serie dedicada a la configuración y operación de cámaras de cinematografía digital. Esperamos que haya resultado práctica e ilustrativa a partes iguales para el lector.

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