Como anticipábamos en el anterior artículo, podemos considerar ángulos de visionado diferentes para la fotografía el cine y la televisión.

El mítico fotógrafo estadounidense Edward Weston con una de sus compañeras inseparables, una cámara de placas de 8 x 10"
El mítico fotógrafo estadounidense Edward Weston con una de sus compañeras inseparables, una cámara de placas de 8 x 10″

El ángulo de fotovisionado se corresponde con la visión monocular de una fotografía de tamaño estándar de placa, esto es, 18 x 24 cm. Si se observa a la distancia normal de un ojo sin defectos, equivalente aproximadamente a la diagonal de la placa –unos 30 cm–, los rayos visuales horizontales extremos subtienden un ángulo de casi 50º. De ahí deriva la, más que discutible, distancia focal del objetivo normal para fotografía. Dicha normalidad se rompe cuando la ampliación del tamaño de la imagen supone diferencias con respecto a la relación antes indicada.

La mayor sala convencional de cine del mundo es la ‘Golden Village VivoCity’ situada en Singapur, el lugar con mayores índices de asistencia al cine del globo
La mayor sala convencional de cine del mundo es la ‘Golden Village VivoCity’ situada en Singapur, el lugar con mayores índices de asistencia al cine del globo

El ángulo de cinevisionado tradicional obedecía a la convención establecida por la Academía de las Artes y las Ciencias Cinematográficas estadounidense (AMPA). Dicha convención tenía en cuenta el ángulo horizontal bajo el cual contempla la pantalla un espectador ideal monocular. Este espectador estaría sentado a una distancia de la pantalla igual a dos veces la diagonal de la misma. El ángulo resultante, correspondiente al del objetivo normal para rodaje de cine, es de 22,5º.

Dos fotogramas del último rollo del ‘Napoleón’ filmado por Abel Gance en 1927
Dos fotogramas del último rollo del ‘Napoleón’ filmado por Abel Gance en 1927

Tamaño ángulo ideal de visionado para el espectador de una sala de cine se estableció en los años veinte, mucho antes del uso generalizado de pantallas panorámicas (1). En cualquier formato panorámico deberíamos tener en cuenta la diagonal de un rectángulo de ratio 1,33:1 –relación de aspecto académica del cine mudo que cambiaría a 1,37:1 en el sonoro– y la misma vertical. Por lo tanto, siendo v la vertical de la pantalla, la diagonal del rectángulo citado sería 5/3 v. Hay que comprender, entonces, que en los supuestos de formatos muy alargados, como el CinemaScope, el espectador no abarca toda la pantalla con la mirada fija y que la visión periférica –necesaria para ver los bordes– realza el efecto de realidad (2).

Pero eso no es todo. A los espectadores situados lejos del punto ideal les corresponde otro ángulo de visionado. Así, un espectador en la primera fila que contempla la pantalla bajo un ángulo muy obtuso (3), aceptará como normales las tomas realizadas con un gran angular. En el extremo opuesto, para el espectador de las últimas filas que contempla la pantalla desde un ángulo muy agudo, parecerán normales las tomas realizadas con un teleobjetivo.

Ángulos y distancias de visionado recomendados por distintos fabricantes, productoras y sociedades científicas (diagrama cortesía de Erik Garci)
Ángulos y distancias de visionado recomendados por distintos fabricantes, productoras y sociedades científicas (diagrama cortesía de Erik Garci)

Desde hace décadas, los fabricantes de proyectores y/o de sistemas de audio envolvente para salas de cine han propuesto nuevos ángulos de visionado, muy cercanos a los estimados por la Sociedad de Ingenieros de Cinematografía y Televisión estadounidense (SMPTE). El consenso más habitual hoy en día ronda los 43º-44º a la distancia idónea para una imagen de ratio 2,39:1 (scope) (4).

Hasta un 63% de los espectadores de una sala de cine actual no pueden discernir la resolución de una proyección en 2K (imagen cortesía de Sony)
Hasta un 63% de los espectadores de una sala de cine actual no pueden discernir la resolución de una proyección en 2K (imagen cortesía de Sony)

Estos cálculos, basados en premisas muy conservadoras para adaptarse a las capacidades visuales del espectador medio, tienen consecuencias muy importantes de cara a las resoluciones necesarias para disfrutar de una proyección digital actual sin discernir los píxeles.

Diagrama de resoluciones necesarias para un visionado ideal sin pixelado en diferentes puntos de una sala de cine estándar, tanto para la capacidad visual media (20/20) como para una capacidad visual óptima (imagen cortesía de RED)
Diagrama de resoluciones necesarias para un visionado ideal sin pixelado en diferentes puntos de una sala de cine estándar, tanto para la capacidad visual media (20/20) como para una capacidad visual óptima (imagen cortesía de RED)

A saber:

  1. Se parte de la convención de que el ojo humano distingue aproximadamente 44 píxeles por grado.
  2. Para la resolución 4K, la distancia idónea es de 1,5 veces la altura de la pantalla.
  3. Tomando el ángulo de visión de 37º como estándar, serían necesarios 1628 píxeles de resolución vertical.
  4. Los 1080 píxeles de resolución vertical del HD o del 2K serían insuficientes a esa distancia.
  5. A mayores distancias se pierde la sensación inmersiva del espectador.

Para el televisionado nunca existieron normas académicas. Se establecieron siempre en virtud de la pantalla del televisor. Dado su pequeño tamaño, se toma en consideración una distancia mínima y su correspondiente ángulo. Tal distancia mínima queda limitada por la visión de la imagen como un continuo, es decir, sin observar el muestreo de las líneas y con la máxima definición posible.

En los televisores de tubo tradicionales con relación de aspecto 4:3 y sistema de color PAL –norma europea con 625 líneas activas de resolución vertical– resultaba ser igual a seis veces la altura de la pantalla, lo que subtiende un ángulo de apenas 13º –equivalente aproximadamente al de un objetivo de 100mm de distancia focal en película de 35 mm–. Un televisor grande sólo suponía la necesidad de ser visto desde mayor distancia, con la única ventaja de poder ser contemplado por mayor número de espectadores. La llegada de los primeros televisores panorámicos –aún con definición SD– aumentó el ángulo hasta los 17º o 5,5 veces la altura de la pantalla.

El ángulo de visionado vertical para TV nunca debería sobrepasar los 15º. De lo contrario nuestra percepción se vería seriamente sesgada -y nuestras cervicales quedarían seriamente comprometidas- (imagen cortesía de THX)
El ángulo de visionado vertical para TV nunca debería sobrepasar los 15º. De lo contrario nuestra percepción se vería seriamente sesgada -y nuestras cervicales quedarían seriamente comprometidas- (imagen cortesía de THX)

Con las diferentes tecnologías actuales –paneles LCD plasma y OLED retroiluminados por LED, principalmente– y resoluciones HD (1.920 x 1.080) y UHD –en sus diferentes vertientes de 4K DCI (4.096 x 2.160), 4K (3.840 x 2.160), 8K DCI (8.192 x 4.120) y 8K (7.680 x 4.320)– además de pantallas curvas –con relaciones de aspecto panorámicas 16:9, 17:9 y hasta 21:9– las reglas han cambiado sobremanera.

Ángulos de visionado y distancias idóneas para TV
Ángulos de visionado y distancias idóneas para TV

Entre los fabricantes y la SMPTE, se manejan posibles estándares, bastante difusos, de ángulos de visionado. Los más comunes proponen entre 30º y 40º –al menos tres veces la altura de la pantalla– para resoluciones HD y unos 55º –1,5 veces la altura de la pantalla– para resoluciones 4K (5).

En su adaptación al cine de ‘Fahrenheit 451’ realizada en 1966, François Truffaut imaginó televisores más pequeños que muchos de los que abundan en nuestros hogares hoy en día. Sin embargo, si acertó de pleno en el formato panorámico
En su adaptación al cine de ‘Fahrenheit 451’ realizada en 1966, François Truffaut imaginó televisores más pequeños que muchos de los que abundan en nuestros hogares hoy en día. Sin embargo, si acertó de pleno en el formato panorámico

Es pronto para saber si con futuras resoluciones superiores terminaremos teniendo paredes completas ocupadas por el televisor –tal y como anticipaba Bradbury en Fahrenheit 451– o por el contrario habrá que sostener las latas de cerveza sobre nuestras cabezas dada la gran proximidad a la que deberemos situarnos de las pantallas. Lo único evidente es que la opción –tan castiza– de emplear la parte superior del electrodoméstico como mueble –con tapetes bordados por la abuela incluidos– ha quedado desterrada definitivamente por la anchura casi inexistente de los modelos ultraplanos contemporáneos.

Clic para ampliar: El LG IMAX Theatre de Sydney alberga la pantalla IMAX más grande del planeta
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(1) Es sobradamente conocido el experimento que realizó el cineasta francés Abel Gance para filmar el último rollo de su monumental versión –de cinco horas y media de duración– de Napoleón en 1927. Gance empleó un sistema bautizado como Polyvision que implicaba la proyección simultánea de tres rollos de película muda sincronizados que proporcionaban a la imagen una relación de aspecto de 4:1 –un incremento equivalente a tres veces en horizontal del estándar académico de 1,33:1–.

El director no acabó enteramente satisfecho del sistema dadas las enormes limitaciones que suponía rodar con tres cámaras en sincronía y lo notorias que resultaban las divisiones entre las imágenes de cada una en la imagen final proyectada. Gance era demasiado innovador en todos los sentidos para subyugar su brillante narrativa a tales límites.

Otros proyectos realizados en esa década –como el Fox Grandeur de 1929, que usaba negativo de 70mm y se utilizó en algunas películas hasta 1931– tampoco tuvieron el éxito esperado y el desarrollo de formatos panorámicos no se impondría hasta la aparición del CinemaScope –que requiere ópticas anamórficas– en 1953. Por su parte, las primeras versiones del Cinerama (1952) se basaban en un sistema muy parecido al Polyvision (aunque no lo usaran como referencia, ya que no existían copias públicas disponibles del film francés en ese momento) y presentó problemas muy parecidos en sus inicios.

(2) El drástico cambio en los mecanismos de composición de las tomas que supuso la imposición de nuevos ratios –para competir con la recién llegada televisión– llevaron a algunos directores a declaraciones tan características como la de Howard Hawks, que afirmó con sorna que el CinemaScope sólo servía “para filmar westerns y funerales”. Billy Wilder, acostumbrado a reírse hasta de su propia sombra, agregó que el CinemaScope sólo servía “para filmar westerns, funerales e historias de amor entre perros salchicha”. Todos ellos acabarían rodando en panorámico, por supuesto.

(3) En algunas salas españolas, el exhibidor de turno es aún más obtuso que el citado ángulo y –saltándose todas las convenciones internacionales al respecto– sitúa las primeras filas a una distancia de la pantalla sólo apta para jirafas y contorsionistas.

(4) Todas las salas certificadas para audio THX deben, obligatoriamente, cumplir con la recomendación de que el asiento más alejado de la pantalla permita un ángulo de visión horizontal de 36º. Sony, por su parte, propone un ángulo mínimo de 37º. La SMPTE establece un ángulo mínimo de 33,3º (última fila), máximo de 61,8º (primera fila) e ideal de 43,4º. La 20th Century Fox marca los 45º como ángulo idóneo. Como se puede ver cada maestrillo tiene su librillo, aunque las diferencias son mínimas.

(5) Ángulos basados siempre en la relación de aspecto más difundida (16:9).

       

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