De entre todos los fabricantes de ópticas anamórficas, hay uno que destaca sobre los demás por estar asociado desde su misma creación al desarrollo de esta clase de objetivos. La otra peculiaridad que llama la atención de su modelo de negocio es que se basa en el alquiler. Mantiene disponibles y en servicio una cantidad ingente de modelos –desde la década de los años cincuenta del siglo pasado hasta la actualidad– en perfecto estado de revista. Por si esto fuera poco, también se dedica a modificar dichos modelos a voluntad del usuario, personalizándolos para rodajes específicos –previo paso por caja, claro está, a precios no demasiado “populares”–. Pero antes de analizar sus ópticas, es necesario echar un vistazo a sus primeros años de historia.

Panavision

La historia de esta compañía, unida para siempre a la del mismo cine, comenzó en una tienda de venta de cámaras –situada en Westwood Village (California)– a la que muchos directores de fotografía acudían con asiduidad. El propietario de la tienda, Robert Gottschalk, y uno de sus empleados, Richard Moore, llevaban años interesados en la fotografía y los rodajes submarinos. Este interés les llevó a investigar las ópticas anamórficas Hypergonar desarrolladas por Henry Jacques Chrétien para los periscopios de los carros de combate en la Primera Guerra Mundial.

Durante décadas, este fue el logo más asociado a las ópticas anamórficas en todo el planeta.
Durante décadas, este fue el logo más asociado a las ópticas anamórficas en todo el planeta.

Ambos terminaron comprando varios objetivos anamórficos –para usarlos en rodajes submarinos– a la empresa C.P. Goerz, basada en Nueva York y de orígenes harto interesantes. Fundada en 1886 en Berlín por Carl Paul Goertz para diseñar instrumentos para dibujo geométrico en las escuelas, la Goerz pronto pasó a fabricar cámaras y ópticas –como las Doppel-Anastigmat, Hypergon, Artar, Pantar, Tenaxiar, Tenastigmat, Hypar, Hycon, Certar, Gotar, Frontar, Dialyt, Syntor, Celor, Kalostigmat, Paraplanat, Choroskop, Lynkeioskop, Dogmar y las legendarias Dagor, entre otras– así como miras telescópicas, instrumentos astronómicos y rollos de película.

En 1895, se fundó la rama estadounidense que operaría en Nueva York hasta 1972. La matriz original alemana se salvó in extremis de la bancarrota fusionándose con ICA, Contessa-Nettel y Ernemann para formar Zeiss Ikon en 1926. El accionista mayoritario de esta última –que no era otro que Carl Zeiss– exigió que las ópticas anteriores de las restantes empresas dejaran de fabricarse en Europa. No obstante, una rama austríaca de C.P. Goerz se mantuvo en activo y en 1951 presentó la cámara réflex miniaturizada Minicord que, contando con una óptica Helgor de seis elementos, formó parte del triunvirato de cámaras de esta clase de alta calidad –siendo las otras dos las Minox y las Gami 16–.

La siempre peculiar Goerz Minicord III.
La siempre peculiar Goerz Minicord III.

Ante el temprano auge de los formatos de rodaje y proyección panorámicos, como el Cinerama, que resultaban demasiado costosos, Gottschalk se dio cuenta del potencial que podía suponer proporcionar ópticas anamórficas a la industria de la exhibición cinematográfica. Moore, por su parte, comentó la idea con Meredith Nicholson, un amigo que llevaba tiempo trabajando como operador de cámara en las primeras pruebas de fotografía anamórfica.

En el momento en que la 20th Century Fox anunció el inicio del rodaje de La túnica sagrada –primera película en su formato anamórfico propietario denominado CinemaScope– Gottschalk, Moore y Nicholson ya contaban con una bobina de demostración de su sistema anamórfico submarino. Entonces, uno de los proveedores de Gottschalk le informó de las dificultades que estaba teniendo Bausch & Lomb –el fabricante contratado por la Fox para la fabricación de las ópticas de CinemaScope– para entregar a tiempo las peticiones de equipamiento para la proyección de las salas de cine.

Sin perder tiempo, el equipo consiguió que se les unieran dos miembros más: William Mann –que tenía las instalaciones y la capacidad necesaria para fabricar ópticas– y Walter Wallin –un físico especializado en óptica y conocido de Mann–. Con la ayuda de un inversor más –Harry Eller– fundaron Panavision a finales de 1953. Su propósito inicial se reducía la fabricación de ópticas de proyección anamórficas para los exhibidores que fueran a proyectar en CinemaScope.

Anuncio de las ópticas Super-Panatar de 1954. Su bajo precio equivalía a la mitad del de un Buick Roadmaster.
Anuncio de las ópticas Super-Panatar de 1954. Su bajo precio equivalía a la mitad del de un Buick Roadmaster.

A diferencia del diseño cilíndrico en el que se basaban los objetivos de Bausch & Lomb, Panavision optó por uno prismático. Su principal ventaja residía en que el factor de extensión de la óptica se podía variar de manera manual. Es decir, que permitía a cualquier proyeccionista cambiar entre el aspecto plano o esférico de los trailers y el de una película anamórfica de inmediato. La proporción de aspecto podía modificarse de 1,33:1 a 2,66:1.

Panavision patentó este sistema de anamorfosis –concebido por Wallin– el 11 de agosto de 1954 y es el que se emplearía en las ópticas Panatar. Con la aparición de las Super-Panatar y, algo más tarde, de su versión mejorada Ultra Panatar, Panavision se hizo,de forma gradual pero inexorable, con todo el mercado de ópticas de proyección, desbancando a las CinemaScope de Bausch & Lomb.

Panavision Micro Panatar de 1954.
Panavision Micro Panatar de 1954.

A finales de 1954, la compañía creó también ópticas especializadas para los laboratorios de procesado de película: las Micro Panatar. Si se acoplaban a una positivadora, permitían crear película positiva no anamórfica a partir de un negativo anamórfico. Con anterioridad a la invención de las Micro Panatar, los estudios se veían obligados, en ocasiones, a rodar simultáneamente con dos cámaras, una preparada para el formato anamórfico y otra para el esférico. Era, hasta entonces, la única manera de distribuir películas anamórficas a las salas de cine que aún no habían adoptado el sistema de proyección. El ahorro de costes que les supuso la invención de Panavision fue enorme.

Panavision Auto Panatar.
Panavision Auto Panatar.

La tercera innovación que afirmó el liderazgo de la empresa definitivamente es el que más nos concierne en esta serie de artículos: la aparición de las ópticas Auto Panatar para producciones anamórficas en 35 mm. Como hemos comentado con anterioridad, la aberración más problemática de las ópticas CinemaScope era el “efecto paperas” o “efecto zampabollos”. Consistía en un desproporcionado incremento de la anchura de los sujetos debido a la pérdida de potencia de la anamorfosis al aproximarse a la óptica.

La única forma de evitar que los rostros de todos los actores parecieran el del prodigioso Dizzie Gillespie en mitad de uno de sus excelsos solos de trompeta era prescindir de primeros planos o de las composiciones demasiado cerradas. Panavision agregó un elemento rotatorio que se desplazaba en perfecta sincronización mecánica con el anillo de enfoque, eliminando la distorsión. Adoptada rápidamente –tras su aparición en 1958– esta invención le valió a Panavision un Oscar técnico –el primero de quince–.

Algunas de las series de ópticas antiguas de Panavision disponibles en la actualidad.
Algunas de las series de ópticas antiguas de Panavision disponibles en la actualidad.

En nuestro próximo artículo, hablaremos con detalle de las prestaciones y características de las ópticas Auto Panatar –que todavía se utilizan en la actualidad– y de todas las que les han sucedido en el gigantesco catálogo de la compañía californiana.

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