Compartir

Una vez más, el fabricante al que nos referiremos en el presente artículo tiene como origen a dos cineastas que intentaron sobrellevar dificultades con las que se enfrentaban en sus proyectos personales, dando un paso al frente y arriesgándose a fundar su propia compañía. Peter Märtin y Wolfgang Bäumler eran amigos desde la infancia y entusiastas irredentos del cine.

En el año 1993 decidieron fundar una empresa de alquiler, Vantage Film, para paliar los problemas que ellos mismos encontraban a la hora de rentar equipos para sus pequeñas producciones. Habían descubierto que, por ejemplo, muchas empresas poseían colecciones de filtros específicos –en función de cuáles eran los más demandados por sus clientes– pero no juegos completos. A pesar de que podían hacer pedidos extra, de acuerdo con los requerimientos de los jóvenes emprendedores, estos solían llegar fuera de plazo.

Peter Märtin y Wolfgang Bäumler en una imagen reciente.
Peter Märtin y Wolfgang Bäumler en una imagen reciente.

También llegaron a la conclusión de que algunas de dichas empresas funcionaban con idéntico modelo de negocio y procedimientos que las de alquiler de vehículos. No tenían ni la menor idea de las necesidades reales de un equipo de rodaje y se especializaban en mantener márgenes mínimos a costa de la ausencia total de mantenimiento preventivo. Una pieza sólo se renovaba cuando se rompía.

Por otro lado, las empresas más grandes conocían perfectamente el funcionamiento de la industria cinematográfica, pero no mostraban el menor interés por producciones pequeñas de bajo presupuesto. Sólo se centraban en grandes producciones con múltiples cámaras y profesionales ya firmemente establecidos en el mundillo. Märtin y Bäumler optaron por ofrecer sus servicios a cualquiera que lo solicitara con independencia de su prestigio o de su presupuesto.

Entre sus medidas más célebres estuvo la de adoptar la política de preparar dos kits simultáneos de forma anticipada por sistema –uno para rodajes en emulsión fotoquímica y otro en formato digital– con cada producción. De esta manera cuando los clientes se decidían a alquilar una o la otra a última hora, los pedidos ya estaban preparados y llegaban en plazo.

Otra decisión llamativa fue la de dedicar una rama completa de la compañía a la logística necesaria para llevar sus servicios a cualquier rincón del mundo, resolviendo la habitual pesadilla de encontrar medios de transporte rápidos y fiables, tratar con las aduanas y las regulaciones de cada una, gestionar las correspondientes pólizas de seguro y proteger el valioso equipamiento durante el envío.

Pronto fueron la comidilla de medio planeta por su departamento logístico de primera categoría. No contentos con ello, decidieron diseñar íntegramente –desde su sede central en Weiden, Alemania– las cajas de viaje para todos los productos que servían y mandarlas a fabricar en Los Ángeles.

Las cajas –un total de 5.500– siguen un sencillo esquema de colores –azul para ópticas y rojo para cámaras– y sus contenidos quedan claramente identificados en grandes letras que se repiten en tres lados diferentes de cada caja. Se envían y se recogen de los sets de rodaje cada día. Además el servicio se presta a cada cliente en su lenguaje nativo.

A día de hoy, el 90% por ciento del negocio de Vantage se origina fuera de Alemania y la compañía atiende pedidos de alquiler en más de 60 países. Sus centrales europeas en Berlín, Praga y París –tienen otra en Bruselas, además de la central en Weiden– se han convertido en las más importantes de cada uno de sus mercados respectivos.

Semejante nivel de control –entre cuyas consecuencias está la de solicitar, a las empresas de alquiler que los subcontratan, los datos de contacto de los clientes finales para asistirles directamente– despierta algunos resquemores entre quienes consideran que semejantes protocolos de actuación son harto discutibles. Hay opiniones para todos los gustos al respecto y no nos corresponde entrometernos en la disparidad de experiencias que toda empresa puntera provoca en los diferentes escalones de la cadena de distribución y servicio.

Hawk C-Series

El siguiente paso lógico para Vantage fue la fabricación de accesorios personalizados e –inmediatamente después– de ópticas. El primer campo donde la empresa vio margen de mejora fue en de las anamórficas. Su primer juego fue una reinterpretación de las LOMO de elemento frontal redondeado con idénticos elementos, pero carcasas, barriletes y mecánicas mejoradas y adaptadas a la tecnología de mediados de la década de los noventa. Nacían así las ópticas Hawk, y su juego inicial fue bautizado como C-Series.

Más pequeñas y compactas que las V-Series –que se convertirían en el estándar de referencia de la firma unos años después– resultan idóneas para su uso cámara en mano o en SteadyCam. Su factor de anamorfosis es de 2x y sus prestaciones y características ópticas son idénticas a las de las LOMO mencionadas –no están pensadas para corazones frágiles–.

Vantage Hawk Anamorphic C-Series.
Vantage Hawk Anamorphic C-Series.

Existen 5 distancias focales dentro de esta gama:-40, 50, 60, 75, y 100 mm-. La apertura máxima de diafragma es de T2,2 y la mínima es de T16, con la única excepción de la 100 mm –en la que la apertura máxima es de T3 y la mínima de T22–. La distancia mínima de enfoque es de 1 m en todo el juego. El diámetro frontal –también unificado– es de 110 mm, lo que implica que todas las ópticas pueden conjugarse con filtros y matte-boxes de 4×5,650.

Los barriletes incluyen escalas en sistema métrico e imperial. La 40 mm mide 14,3 cm y pesa 2,2 kg. La 50 mm mide 16,1 cm y pesa 2,1 kg. La 60 mm mide 18 cm y pesa 2,1 kg. La 75 mm mide 18,8 cm y pesa 2,4 kg. Por último, la 100 mm mide 21,8 cm y pesa 2,7 kg.

El director de fotografía Hagen Bogdanski combinó ópticas anamórficas Vantage Anamorphic Hawk C-Series y V-Series para lograr la atmósfera asfixiante de la estremecedora "La vida de los otros" (Florian Henckel von Donnersmarck, 2006).
El director de fotografía Hagen Bogdanski combinó ópticas anamórficas Vantage Anamorphic Hawk C-Series y V-Series para lograr la atmósfera asfixiante de la estremecedora “La vida de los otros” (Florian Henckel von Donnersmarck, 2006).

Dentro de esta gama, también figura un zoom anamórfico. Se trata del Hawk C-Series Anamorphic Zoom 55-165 mm. Su apertura máxima de diafragma es de T4 y la mínima de T22. La distancia mínima de enfoque es de 1 m, al igual que en las ópticas fijas de la serie. El diámetro frontal también es de 110 mm. Mide 192 mm de largo y pesa 2,2 kg.

Vantage Anamorphic Hawk C-Series.
Vantage Anamorphic Hawk C-Series.

En nuestra siguiente entrega, continuaremos desganando las diferentes –y numerosas– gamas que Vantage ha incorporado a su submarca Hawk a lo largo de los años, algunas con factor de anamorfosis 2x y otros con factor 1,3x.

Dejar una respuesta

¡Por favor, introduce tu comentario!
Por favor, introduce aquí tu nombre

Los comentarios en esta página pueden ser moderados; en tal caso no aparecerán inmediatamente al ser enviados. Las descalificaciones personales y los comentarios inapropiados que no tengan que ver con el tema a tratar serán eliminados.