En esta entrega sobre el proceso de preproducción en cinematografía hablamos sobre el equipo humano y, en concreto, del jefe de los eléctricos (gaffer) y el jefe de maquinistas (key grip).

El equipo humano

Para la mayoría de las producciones narrativas, la cantidad de integrantes del equipo humano de un rodaje con sistemas de captación digital, debería ser idéntica a la del de un rodaje en soporte fotoquímico. Con frecuencia, el director de fotografía tiene la opción de operar la cámara por sí mismo. Dicha elección tiene sus pros y sus contras. Puede resultar muy difícil trabajar en la preparación de una toma complicada con dolly al mismo tiempo que se ilumina rápidamente la escena. A veces, es mejor utilizar a otro operador para avanzar con celeridad. El director de fotografía debería poder asignar un operador a cada cámara –incluyéndose a sí mismo si se da el caso–, un foquista, también para cada cámara y un número apropiado de auxiliares que se acomode al número de cámaras que se estén usando.

Billy Wilder y el director de fotografía Charles Lang, Jr. -junto a gran parte del equipo de cámara- preparando el rodaje de la última secuencia de "Con faldas y a lo loco" (Billy Wilder, 1959).
Billy Wilder y el director de fotografía Charles Lang, Jr. –junto a gran parte del equipo de cámara– preparando el rodaje de la última secuencia de «Con faldas y a lo loco» (Billy Wilder, 1959).

El puesto que se destinaba a la carga y descarga de los chasis en los rodajes con película se ha visto reemplazado por el del Técnico de Imagen Digital (DIT), que –como veremos más adelante– incluye un número bastante mayor de responsabilidades. En rodajes multicámara, es posible que haya más miembros del equipo a cargo de realizar el chequeo y las copias de seguridad de las tarjetas, así como de la preparar todo ese material para el departamento de postproducción –data wranglers–.

El jefe de eléctricos (gaffer)

La etimología del término gaffer proviene de un par de fuentes. En la Inglaterra victoriana, un gaff era la denominación cockney –la jerga o dialecto popular de los barrios bajos de Londres– de una larga pértiga –con un gancho en uno de los extremos– que se utilizaba para ajustar las candilejas teatrales. Como las fuentes de iluminación solían ser de grandes dimensiones y muy pesadas, las únicas personas con experiencia en el manejo y carga de estos equipos eran estibadores, que estaban habituados al trato con todo tipo de mercancías enormes y peligrosas en los puertos. La organización interna –altamente jerarquizada y organizada– de la estiba pasó entonces al teatro. El profesional con más experiencia solía ser el capataz de mayor edad, por lo que –para definir su cargo– se empleó la expresión gaffer, un término británico coloquial para decir «abuelo», y por extensión «jefe». A día de hoy, gaffer sigue siendo la palabra que empleamos para referirnos al jefe de eléctricos. Por extrapolación, también se denominó best boy –mejor chico– al aprendiz más avanzado y de mayor confianza del gaffer.

El reconocido gaffer John Higgins, preparando la iluminación de una toma con Roger Deakins, ASC, BSC.
El reconocido ‘gaffer’ John Higgins, preparando la iluminación de una toma con Roger Deakins, ASC, BSC.

La expresión se extendió de igual manera a uno de los accesorios más empleados por los eléctricos. La «cinta gaffer«, que se utiliza para sujetar cables –y cualquier otro tipo de parafernalia relacionada con los dispositivos eléctricos en un set– o elementos que haya que evitar que aforen en plano. No es más que una cinta adhesiva de tela plastificada con gran resistencia al calor y a la tensión –para lo que cuenta con una malla interna–, aunque hay variedad de calidades diferentes. En nuestra industria, es más común referirse a ella como «cinta americana» –con una anchura estándar de 5 cm–. También hablamos de chatterton o «cinta técnica» para referirnos a un tipo de cinta más estrecha que la gaffer –tiene una anchura de 2,5 cm–. En la práctica, ambas se utilizan para un número tan elevado de «soluciones ingeniosas que no tienen nada que ver con su función original» que sería absurdo tratarlas de forma pormenorizada aquí. Sus propiedades más apreciadas consisten en que sean fáciles de cortar con las manos, que incorporen cola fuerte –para que no se despeguen solas– y que la cola permanezca en las cintas al despegarlas.

El director de fotografía James Whitaker, en el centro de la imagen, y su gaffer Ted Ayd, sostienen al director Jason Reitman, mientras rueda una secuencia desde el tejado del hotel Hyatt Regency (encuadrando la calle y su propio pie) durante el rodaje de "Gracias por fumar" (Jason Reitman, 2005).
El director de fotografía James Whitaker, en el centro de la imagen, y su gaffer Ted Ayd, sostienen al director Jason Reitman, mientras rueda una secuencia desde el tejado del hotel Hyatt Regency –encuadrando la calle y su propio pie– durante el rodaje de «Gracias por fumar» (Jason Reitman, 2005).

Por regla general, el gaffer es la primera persona cuya contratación deberíamos sugerir para un rodaje. El departamento de eléctricos es, con diferencia, el que mayor carga de trabajo –y mayor número de horas– realiza de entre aquellos bajo el control del director de fotografía. Es la infantería de ese pequeño ejército y su labor es im-pa-ga-ble. La planificación, la manipulación, el cableado y el posicionamiento de la iluminación es un trabajo tedioso y requiere bastante fortaleza física. Cuanto mayor es el proyecto, más pesada es la iluminación. Ellos son los responsables de encender los aparatos, normalmente a petición del director de fotografía. Si existe la posibilidad de que el gaffer esté presente durante los debates sobre el aspecto creativo con el director, hay que aprovecharla, porque incidirá de manera muy positiva en la productividad durante el rodaje. Suele ser muy raro que un gaffer experimentado no haya iluminado antes de la forma o con las herramientas que vamos a necesitar para cada plano, por complejo que sea. Por eso, los buenos directores de fotografía suelen estar muy abiertos a los consejos de su gaffer, que ha lidiado con todo tipo de situaciones con mucha más frecuencia que aquellos.

Imagen de a reproducción de la ciudad de Aqaba, que el sublime director de arte Gil Parrondo (que exigía que le llamaran "decorador", puesto que la expresión "director de arte" le parecía de una pedantería insoportable) levantó en la playa del Algarrobico (Almería) para la inolvidable "Lawrence de Arabia" (David Lean, 1962).
Imagen de a reproducción de la ciudad de Aqaba, que el sublime director de arte Gil Parrondo –que exigía que le llamaran «decorador», puesto que la expresión «director de arte» le parecía de una pedantería insoportable– levantó en la playa del Algarrobico (Almería) para la inolvidable «Lawrence de Arabia» (David Lean, 1962).

Una vez que el director de arte y el decorador-ambientador han comenzado a dibujar, el director de fotografía y el gaffer pueden, a su vez, iniciar la planificación de la iluminación de los sets. Siempre que sea plausible, este proceso debería desarrollarse de manera interactiva con el departamento de arte. Tal interacción les permite sugerir lugares en los que situar las luces y formas de ocultarlas a la vista, para mejorar en gran medida la iluminación en general. A partir de los planos que elabora el departamento de arte, el director de fotografía y el gaffer generan diagramas de iluminación, que determinan qué fuentes de iluminación se van a emplear, cuántas de ellas serán necesarias, y dónde se van a situar. Una vez que se afinan –hasta el más mínimo detalle– esos diagramas de iluminación, es posible usarlos para establecer la cantidad y longitud de los cables, así como el número de generadores que harán falta y la potencia total necesaria.

El jefe de maquinistas (key grip)

Se suele decir que si el jefe de eléctricos pone las luces, el jefe de maquinistas pone las sombras. A su cargo está la construcción y el mantenimiento del equipo de apoyo y movimiento de la cámara, Del conjunto de maquinistas depende que, tanto la cámara como los accesorios, estén bien sujetos en todo momento para evitar accidentes.

El dolly es una herramienta habitual en cualquier rodaje
El dolly es una herramienta habitual en cualquier rodaje

Además, su equipo empuja las dollies y los sliders y ensambla las vías del travelling. Son los responsables de los movimientos de cámara en el set, y están detrás de cada andamio, cada pasarela y cada elemento de sujeción de las fuentes de iluminación. Las plumas de las grúas, las banderas, los palios y toda clase de artefactos de las más variadas formas y colores dependen del equipo de maquinistas. Por eso, el mejor jefe de maquinistas posible siempre debe estar en segundo lugar en nuestra lista de sugerencias de contratación, tras el gaffer.

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