La proporción de aspecto de una imagen la conforma su anchura dividida por su altura. Sus expresiones matemáticas más comunes son X : Y ó X x Y. Las dos proporciones más utilizadas hoy en día en la exhibición cinematográfica en salas son 1.85:1 y 2.39:1. Las más empleadas en vídeo son 4:3 (1.33:1) -el formato universal estandarizado para vídeo en definición estándar- y 16:9 (1.78:1) -formato universal estandarizado para vídeo en alta definición.

"La cabina" (Antonio Mercero, 1961)
Fotograma de «La cabina» (Antonio Mercero, 1961) mediometraje realizado para televisión en el que se hacía un excelente uso del formato 1.33:1 como herramienta narrativa

En un principio estos formatos eran una herramienta más para ayudar a contar una historia visualmente. Las proporciones más altas (como 1.33:1) se podían usar para darle carácter claustrofóbico a una trama que se desarrolla en espacios pequeños y por el contrario, en 2.39:1, era posible trabajar con gran efectividad en exteriores y grandes espacios (siendo el western el género paradigmático de esta aproximación).

"Chinatown" (Roman Polanski, 1974)
Fotograma de la película «Chinatown» (Roman Polanski, 1974) en la que el formato panorámico en 2.35:1 se utiliza para enfatizar las relaciones distantes entre personajes y el carácter desolador de la ciudad y la sociedad donde se desarrolla la acción

Terminología cinematográfica.

La industria del cine ha asignado a lo largo de su historia un valor de 1 a la altura de la imagen. El encuadre anamórfico en CinemaScope se describe de manera habitual como 2.40:1. En Estados Unidos, tanto el 1.85:1 como el 2.39:1 se convirtieron en las proporciones más comunes mientras que en Europa se utilizó durante un tiempo la proporción 1.66:1 como estándar de formato panorámico. La “proporción de la Academia” de 1.37:1 se mantuvo como la predominante hasta 1953. A partir de ese momento, la televisión –con una proporción de pantalla de 1.33:1– comenzó a suponer una amenaza para la taquilla de las películas.

La pequeña diferencia entre 1.33:1 y 1.37:1 se debe a una necesidad tecnológica elemental. Para transportar la señal de intervalo vertical –esencial para la emisión analógica profesional en televisión– era imprescindible ocupar un área muy reducida del cuadro.

La reacción de los estudios más importantes a la “amenaza” de la televisión demostró ser una salida hacia adelante más que una verdadera solución. En lugar de aprovechar el potencial del nuevo medio, decidieron darle la espalda. Considerarlo el enemigo número uno del cine. Craso error. Hollywood originó gran número de formatos panorámicos (Cinemascope, Todd-AO, Cinerama, Technorama, Ultra-Panavision 70 y muchos otros). No obstante, durante ese periodo y también con posterioridad a la irrupción de tal batiburrillo de opciones, el 1.85:1 se mantuvo como el más empleado.

1.33:1 o “Formato de la Academia 4 x 3

"Plácido", (Luis García Berlanga, 1961)
Fotograma de «Plácido», (Luis García Berlanga, 1961), película rodada en formato 1.37.1 con encuadres repletos de personajes que ahogan las pretensiones del protagonista, que sólo quiere pagar los plazos de su motocarro. Describe una España de otra época, pero mucho más cercana a la actual de lo que nos gusta reconocer

Tras la presentación de los primeros sistemas comerciales de grabación de audio de manera óptica, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas estadounidense definió el 1.33:1 (técnicamente 1.37:1) como el estándar a seguir. Desde los  mismos orígenes de la televisión electrónica, este fue el formato que se aplicó por parte del NTSC (Comité para el Sistema Nacional de Televisión). La coincidencia en formato, nada casual, hacía que las películas rodadas con el mismo pudieran verse con facilidad en cualquier televisor. La llegada posterior del formato panorámico 16:9 convirtió al 4:3 en una proporción en desuso (excepto cuando Wes Anderson, o los alumnos más hipsters de cualquier escuela de cine lo rescatan con diversos grados de justificación).

1.66:1 ó 3 x 2

"Raíces profundas" o "Shane" en el título original (George Stevens, 1953)
Fotograma de «Raíces profundas» o «Shane» en el título original (George Stevens, 1953) en la que se alcanza un delicado equilibrio entre los interiores claustrofóbicos y los grandes espacios exteriores, aprovechando al máximo su formato de 1.66:1

Era la proporción de aspecto nativa de la película de Súper 16mm y sirvió como estándar tanto en televisión como en cine en muchos países europeos. La caída persistente de espectadores en salas hizo que los productores se inclinaran hacia formatos más claramente panorámicos para distinguirse aún más de la televisión. En EE.UU. destacó como formato de compromiso entre el 1.85:1 de la exhibición cinematográfica y el 1.33:1 de la televisiva hasta la llegada del 16 x 9 en alta definición.

"La doble vida de Verónica" (Krzysztof Kieslowski, 1991)
Aunque ya era un formato en desuso décadas antes, Krzysztof Kieslowski no dudó en usar el 1.66:1 con gran criterio en su magistral película «La doble vida de Verónica»

1.85:1

"El silencio de un hombre" (Jean-Pierre Melville, 1967)
Fotograma de «El silencio de un hombre» (Jean-Pierre Melville, 1967) La forma y el contenido van de la mano en esta obra maestra de cine negro rodada en 1.85:1 en la que la soledad y el misterio del protagonista están reforzada tanto por los espacios en el encuadre como por la parquedad en palabras del personaje

Presentado por Universal Pictures en 1953, este formato impresiona una altura de 3 perforaciones del total de 4 de un negativo de 35mm, manteniendo la anchura del formato de la Academia en su totalidad. Se modificaron gran cantidad de cámaras, moviolas y proyectores para filmar en el modo de 3 perforaciones y ahorrar así un 25% en el coste de las emulsiones.

2.39:1 o CinemaScope o Panavision

"Sin perdón" (Clint Eastwood, 1992)
Fotograma de «Sin perdón» (Clint Eastwood, 1992), el western que compendia todos los anteriores del director y también aquel en el que mejor uso hace del formato 2.39:1

En 1953 la 20th Century Fox estrenó la primera película en CinemaScope («La túnica robada»), rodada con ópticas anamórficas que comprimían la imagen de forma óptica en una relación 2 a 1 (con un elemento frontal cilíndrico agregado a los objetivos esféricos). Al revertirse el proceso por medio de otro elemento situado frente a la óptica del proyector era posible mostrar al público una imagen casi el doble de ancha que en 1.33:1. El CinemaScope fue imitado y mejorado hasta la saciedad por otros sistemas, incluyendo el Panavision, cuyas ópticas anamórficas se convirtieron en la elección de referencia de muchos directores de fotografía.

1.78:1 ó 16 x 9

El 16 x 9 fue un compromiso entre los formatos de cine y TV más utilizados con anterioridad
El 16 x 9 fue un compromiso entre los formatos de cine y TV más utilizados con anterioridad

Concebido en 1984 por el Dr. Kerns H. Powers, miembro de la Sociedad de ingenieros de Cine y Televisión (SMPTE), fue adoptado a nivel internacional tras su aceptación inicial por parte de Australia, Brasil, Canadá, Corea del Sur, Estados Unidos, Japón y todos los países europeos. La proporción de aspecto era un compromiso entre el estándar 1.85:1 estadounidense y el 1.66:1 europeo. Todas las cámaras digitales de vídeo y cine actuales lo admiten entre sus opciones de grabación. Al principio se consideraba un mero formato de transición, pero Powers demostró que su elección no estaba hecha a la ligera. Cuando se realiza una media de las proporciones de aspecto 1.33:1, 1.66:1, 1.85:1 y 2.39:1 se observa que encajan dentro de un rectángulo externo. Cuando se solapan, comparten un rectángulo interno común. La proporción de aspecto de ese rectángulo es sencillamente la media geométrica de toda la gama de formatos indicados. Y el resultado de esa media es 1.78:1 o 16 x 9.

Pillar box
Ejemplo de «pillar box», aplicado a una imagen de la deliciosa comedia «Al servicio de las damas» (Gregory La Cava, 1936)

Cuando se deben mostrar formatos distintos al propio 16 x 9 en una pantalla con dicha proporción, o bien se recortan dos porciones laterales de la imagen original (práctica que debería estar tipificada como delito por el código penal) o bien se le agregan barras horizontales (letter boxing) o verticales (pillar boxing) a la imagen.

Letter box
Ejemplo de «Letter box» aplicado a una imagen de la película «La hija de Ryan» (David Lean, 1970) rodada en 70mm y con formato 2.20:1

Una tercera opción tan infame y miserable como la primera es el pan & scan, procedimiento que consiste en realizar movimientos panorámicos durante el escaneo electrónico de la película (movimientos que por descontado no existen en la imagen original y que alteran sobremanera al lenguaje narrativo). Incluso hay casos en los que se comprime o se estira la imagen para encajarla en la proporción 16 x 9. Por fortuna, este tipo de atentados contra el sentido común son cada día menos frecuentes.

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