Continuamos nuestra serie sobre gestión de color, compresión y flujo de trabajo, hablando de LUT, espacios de intercambio y espacios de trabajo.

Es necesario definir de forma clara el espacio de color –en el que los componentes del flujo de trabajo esperan que se codifiquen los datos de la imagen– para determinar el proceso de importación de archivos de cualquier cámara de cinematografía digital e incorporarlos a dicho flujo de trabajo. Asimismo, hay que establecer el mecanismo de transformación de los datos de salida de la cámara en datos compatibles con el espacio de color definido. Se denomina «espacio de intercambio» al espacio de color en el que se transforma la información del sistema de cámara de cara al software de postproducción. Puede ser idéntico al espacio de trabajo que se empleará en dicho software –para modificar la imagen final– o no.

Si el procedimiento de conversión es muy directo se puede llevar a cabo por medio de una sencilla transformación matemática –como la aplicación de una matriz 3×3. Pero a menudo, la conversión no es tan directa en absoluto. Por eso suele ir acompañada de una LUT de color.

Aplicación de diferentes LUT personalizadas a la misma escena (imagen cortesía de ARRI).
Aplicación de diferentes LUT personalizadas a la misma escena (imagen cortesía de ARRI).

Una LUT (Look-Up Table) es una tabla de correspondencias –donde cada valor de entrada de color X produce un valor de salida de color Y– para transformar los valores digitales de entrada de color de cualquier espacio a los de otro. En algunos casos, la cantidad de valores posibles de entrada es muy pequeña y una LUT puede establecer una correspondencia de salida para cada valor de entrada. En otros casos, la cantidad de valores posibles de entrada puede ser bastante grande. El software que utilice la LUT deducirá los valores correctos de salida correspondientes por medio de una interpolación entre valores de entrada adyacentes entre sí. En consecuencia, se obtendrá un valor de entrada medio para el que no existe una correspondencia explicita.

LUT box BoxIO de Flanders Scientific.
LUT box BoxIO de Flanders Scientific.

Las LUT pueden usarse para transportar los ajustes de corrección de color realizados en el set en valores para el equipo de postproducción de cara a su etalonaje definitivo. Por medio de un convertidor de los colores determinados en el set –conocido como «LUT box«– se generan LUT de visionado que, a su vez, sirven como referencia preliminar en postproducción o incluso como corrección de color final. La única pega a la hora de emplear LUT de esta manera es que hay más de sesenta formatos, definidos por fabricantes o empresas de postproducción, que suelen ser similares, pero no exactamente iguales. Conseguir que un sistema de color entienda una LUT de otro es a veces tan complejo como frustrante.

Se pueden aplicar LUT para transformar la información de color de forma destructiva o como un modo no destructivo de almacenar metadatos. En este último caso, las LUT funcionan como un comentario indicativo de cómo son los datos de la fuente original de cara a su modificación futura.

Proceso de funcionamiento (simplificado) de una LUT 3D (imagen cortesía de ARRI).
Proceso de funcionamiento (simplificado) de una LUT 3D (imagen cortesía de ARRI).

Todas las aplicaciones que utilizan LUT cuentan con un «motor de conversión» –o bien en el software o bien en el hardware– que procesa digitalmente una corriente de valores codificados procedentes de cada pixel. Al introducirse en ese motor representan colores en un espacio que puede depender del dispositivo de captación o estar definidos como metadatos de la imagen. Los cálculos matemáticos del conversor determinan la señal de un dispositivo calibrado para cada pixel y proporcionan nuevos valores de codificación por pixel, válidos para generar el color deseado en el dispositivo de destino.

Las tendencias más recientes en los sistemas de gestión de color han llevado a un incremento importante del papel de las LUT en los flujos de trabajo de producción. Un uso muy común es el de la transformación de información de espacios de color de gamut amplio de los fabricantes –espacios de intercambio en los que la información de color está codificada a 16 bits lineales o 10 bits logarítmicos– para preservar tantos detalles de color y luminancia como sea posible en monitores de visionado con espacios mucho más pequeños (de 8 bits). Estos monitores, que siguen siendo la mayoría, responden a los estándares de las normas Rec709 o sRGB. La proliferación de alternativas HDR cambiará esta necesidad en un futuro próximo, pero Roma no se construyó en un día.

Monitor/grabador Convergent Design Odyssey 7Q+ que admite LUT de casi todos los fabricantes del mercado.
Monitor/grabador Convergent Design Odyssey 7Q+ que admite LUT de casi todos los fabricantes del mercado.

Con frecuencia, las LUT son específicas de un proceso determinado y dependen de un dispositivo o de una aplicación concreta. Ha habido una auténtica explosión de formatos de archivo de LUT propietarios cuyas diferencias entre ellos son triviales. No obstante, tales diferencias los convierten en incompatibles.

Una aplicación de LUT particularmente relevante es la Transformación de Dispositivo de Entrada (ICT) que se utiliza como parte del flujo de trabajo desarrollado alrededor de la Especificación de Codificación de Color de la Academia (ACES). Este estándar de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas (AMPA) estadounidense –más conocida por repartir una serie de muñequitos dorados a principios de cada año– es por motivos obvios aquel al que tiende toda la industria a nivel internacional. En ocasiones, la IDT hace las veces de una LUT que transforma los datos grabados –a partir de la salida específica de un fabricante– al espacio de color ACES. Es decir, que aquí el ACES funciona como espacio de color de intercambio, aquel en el que intercambiamos las imágenes –cual pelota de «ping pong»– entre producción, el departamento de efectos visuales y el de etalonaje.

Conversión de imágenes grabadas con la curva Log-C aplicada a diferentes salidas con la ACES.
Conversión de imágenes grabadas con la curva Log-C aplicada a diferentes salidas con la ACES.

El trabajo de desarrollar las IDT de la ACES para distintas cámaras es arduo y laborioso. Implica medir con suma precaución la respuesta del sensor de la cámara más allá de su latitud. Para ello hay que exponer dicha cámara a estímulos rigurosamente controlados con equipamiento especializado, cubriendo una amplia gama de luminancias y crominancias. La información –recogida y analizada cuidadosamente– se emplea para escribir o bien una ecuación de traducción o bien una LUT que transforme los valores de codificación de las cámaras de cinematografía digital en valores de exposición relativa de la ACES para su uso en postproducción.

Antes de la llegada de la ACES, ese trabajo era privativo de cada empresa de postproducción –que tenía que elaborar flujos de trabajo específicos para cada cámara–. Los costes del proceso eran muy elevados y se repercutían en mayor o menor medida sobre el cliente final. De ahí que cada una de estas empresas tuviera su propia “receta secreta” al respecto. Aquí reside la parte más complicada del flujo de trabajo digital en postproducción. En encontrar la receta secreta para etalonar el material de manera exitosa para su viabilidad comercial.

Douglas Trumbull durante la presentación de la primera versión de la ACES en el NAB Show de Las Vegas de 2015.
Douglas Trumbull durante la presentación de la primera versión de la ACES en el NAB Show de Las Vegas de 2015.

El propósito de la ACES no es otro que el de acabar con las recetas secretas de una vez por todas para adoptar estándares abiertos por parte de la industria.

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