La óptica ‘soft-focus’ con 20 palas Thambar-M 90 mm f/2,2 de Leica ya es oficial

Después de diversas filtraciones, Leica acaba de anunciar oficialmente su nueva óptica Thambar-M 90 mm f/2,2, que se caracteriza por su estética «soft-focus» y su peculiar bokeh con un diafragma conformado por nada menos que 20 palas.

Thambar-M 90 mm f/2,2 © Leica
Thambar-M 90 mm f/2,2 © Leica

Se trata, tal como ya comentamos hace unos días, de la reedición del Thambar 90 mm f/2,2 clásico original de 1935. Leica prosigue así su intención de hacer renacer algunos de sus objetivos clásicos –que ya inició el año pasado con la reedición del pancake Leica Summaron-M 28 mm f/5,6 basado en el modelo de 1955– y que supone la respuesta a la «moda» de recuperar ópticas clásicas por la que han apostado las «nuevas» Meyer-Optik Görlitz o Lomography mediante sus correspondientes campañas de micromecenazgo.

Thambar-M 90 mm f/2,2 © Leica
Comparación del modelo original con el nuevo Thambar-M 90 mm f/2,2 © Leica

Según Leica, se han mantenido intactas prácticamente todas las especificaciones del modelo original, a excepción del revestimiento de una sola capa que se ha aplicado ahora a las 4 lentes en 3 grupos que componen el objetivo con objeto de proteger el vidrio óptico contra la oxidación. Asimismo, se ha abandonado el sistema de rosca LTM39 original para adoptar la montura Leica-M de bayoneta –con codificación optoelectrónica de 6 bits–, tal como indica su nueva denominación, Thambar-M.

Thambar-M 90 mm f/2,2 © Leica
Thambar-M 90 mm f/2,2 © Leica

Según Leica, el nuevo Thambar no debe ser usado con sensores menores al formato 24×36 mm, debido a sus características ópticas. Su distancia mínima de enfoque es de 1 m, y en su barrilete encontramos un anillo de aperturas con doble escala, especificadas en distintos colores. Los valores en rojo –que empiezan a partir de f/2,3– son los que se aplican cuando se hace uso del filtro especial acoplado sobre el frontal –center spot filter– mientras que los valores en blanco –que empiezan a f/2,2– son los que deben utilizarse cuando no se usa dicho filtro.

Thambar-M 90 mm f/2,2 © Leica
Thambar-M 90 mm f/2,2 © Leica

El uso de este filtro –fácilmente reconocible por su círculo oscurecido en la parte central– permite bloquear el paso de los rayos centrales –con mayor calidad de imagen– y reforzar así el efecto de suavizado, del mismo modo que en el modelo clásico original. En la entrevista realizada a algunos de los responsables de Leica, se pueden conocer más detalles de su funcionamiento, así como otros detalles de la nueva óptica Thambar.

Filtro 'center spot' del Thambar-M 90 mm f/2,2
Filtro ‘center spot’ del Thambar-M 90 mm f/2,2

Se trata, al mismo tiempo, del único objetivo «soft-focus» de la firma alemana –resultado de una intencionada y controlada aceptación de cierta aberración esférica no corregida–, que le confieren una particular estética, tal como se puede apreciar en las imágenes de muestra oficiales que la compañía alemana ha publicado en su página web, realizadas por el fotógrafo chino Jolie Luo.

Los usuarios de cámaras Leica-M de las series más modernas, dotadas de sensor CMOS, podrán disfrutar de una ventaja quizá clave, de la que no gozaban los usuarios originales, hacia 1935: la posibilidad de anticipar el efecto softfocus a través de la imagen «live view» del monitor de su telemétrica. Ello puede resultar bastante importante, ya que el efecto varía bastante con el diafragmado, tanto sin el filtro como –tanto más– con el filtro. Ni que decir tiene que este Thambar moderno, al igual que el antiguo, puede emplearse mediante adaptador sobre cámaras sin espejo para formato «full frame (24×36 mm)» con plenas ventajas de previsualización del efecto generado.

Su diafragma de récord de 20 palas es otro de sus aspectos más destacables –al igual que el Thambar original–, que supera incluso algunos monstruos del bokeh tales como el recién renovado Biotar 58 mm f/2  dotado de 17 palas.

En cuanto a su construcción, Leica asegura que ha seguido los criterios de calidad más estrictos, y se ha hecho especial hincapié en los detalles más pequeños para respetar el diseño original. Su peso aproximado es de 500 g, similar al del modelo clásico.

El nuevo Leica Thambar Estará disponible a partir de mediados del próximo mes de noviembre a un precio de 6.500 $ –impuestos no incluidos–, un precio bastante más elevado del que se barajó en un primer momento.

Más información en la nota de prensa oficial y en la página de producto del Leica Thambar 90 mm f/2,2.

8 Comentarios

    • Hola, «erikdan». Aparquemos en un principio –solo en un principio– el tema del precio. Un objetivo «softfocus» como este Leica-M Thambar 90 mm f/2,2 no hace simplemente «fotos borrosas». Me explicaré: la estética de imagen que genera no se puede conseguir, ni mediante un filtro difusor, ni poniendo vaselina en un filtro frontal UV, ni fotografiando a través de celofán, ni tampoco –como han sugerido algunos en cierto «medio»– tirando al suelo repetidas veces un «objetivo Canon de kit» (se entiende que también de cualquier otra marca, que estamos muy sensibles…).

      Es una cuestión óptica, y puedo asegurarle que la estética de la invasión de luces y sombras, combinada con una todavía buena nitidez en partes seleccionadas de la imagen (ver retrato), es única y –por si lo estaban pensando– no se puede conseguirse en PS y menos «de un golpe», como es fotografiando con esta clase de óptica. Además el efecto a conseguir es variable, regulable, tanto a través del uso o no del filtro especial como del diafragmado, con lo que el Thambar también dobla su posible uso como un buen objetivo estándar de 90 mm, por lo general a partir de un valor de f/8.

      Otra cuestión es que esa estética guste o no guste, o que «se nos agote» pronto, al igual que podría ocurrir con la de un ojo de pez o un catadióptrico. Casi todos los fabricantes han tenido un «softfocus» en sus catálogos…no se trata solo de una frivolidad de Leica. En este caso, además, lo que se construye y comercializa es una réplica moderna, un homenaje a lo que se hacía en el entorno de 1935, que no es poco. De paso, se cierra una «puerta falsa» a lo que podrían crear esas compañías –en mi opinión un tanto oportunistas– que últimamente están lanzando réplicas de objetivos clásicos en lo se podría llamar pre-venta.

      En cuanto a lo del precio: este objetivo no es el más caro de los disponibles en el catálogo de Leica. Está dentro de lo que suele costar un objetivo de tirada corta, de carácter un tanto especial –de coleccionista– de la firma. Cada uno debe saber el dinero de que dispone y en qué emplearlo. Es probablemente un objeto de lujo, y desde luego no entra dentro de mi intención ni presupuesto. Pero es una cuestión de prioridades: ¡no me importaría nada tenerlo y disfrutarlo!

      Ahora bien, fabricar este tipo de producto también genera negocio y por lo tanto empleo. Su venta puede ayudar a que Leica produzca esos estupendos Leica-M Summarit, que son de precio alto –pero todavía asumible pensando en su larga vida útil y alto valor de reventa– y que son de calidad soberbia. Y también a que se sostengan esas tiendas físicas, donde todavía nos atienden en persona con todo amor para servirnos un filtro de 15 euros. También en ópticas y productos extremos…¡viva la diversidad! Pero, como con todo lo que escribo, se trata de una valoración personal, no se trata de una crítica hacia su muy respetable comentario, que coincide con el de más de uno. Solo un poco de –tal como indico– reflexión personal… Saludos.

  1. Quizá me parece un precio algo elevado (digo elevado, no caro, ya que entiendo que por temas de economía global el que tiene un bajo poder adquisitivo soy yo respecto los empleados que lo fabrican, y esos sueldos hay que pagarlos) para un objetivo un tanto efectista. También es el precio de mercado, el que saben que se va a pagar por el público al que destinan el objetivo. No voy a negar que tiene encanto, que es una replica bastante fiel, que tiene un alto valor de coleccionismo, pero para mi, reconozco que no es.

    También me gustaría saber si el desenfoque no quedará como en los objetivos catadioptricos, con forma de rosquilla. Y ya que estamos, que podria pasar si usamos ese mismo filtro en otra óptica distinta.

    • Hola Rodrigo; puede estar tranquilo, que las luces desenfocadas no quedan –con este tipo de óptica softfocus– con la dichosa forma de rosquilla propia de los catadióptricos y que puede llegar a resultar muy invasiva. Lo que comenta respecto al filtro es muy interesante. Habría que probar el efecto, pero estoy razonablemente seguro de que no se notaría apenas el efecto y desde luego no al igual que en el Thambar, ya que tanto filtro como objetivo obedecen a un diseño conjunto y el efecto se produce debido a la subcorrección de la aberración de esfericidad, para la que los objetivos modernos ya están muy bien corregidos.

      Coincido con Ud. en que este Thambar tiene un «target» como se dice ahora, un público objetivo muy concreto. Siguiendo los enlaces que van dentro del artículo se puede ver –por ejemplo– que los números de las escalas de distancia y valores de abertura de diafragma no son serigrafíados como es común hoy en día, sino grabados uno por uno. Luego se rellenan a mano –de nuevo uno por uno– con laca… etc., etc., etc.

      Ese tipo de objetivo es –en efecto– una suerte de objeto de coleccionismo. Lástima que, al igual que muchos de ellos, al final lleguen a usarse poco, por temor de sus dueños a que se marquen…por el uso. Respecto al precio, cuesta bastante más que un bastante buen coche usado, y Leica juega con una ventaja: se dice que solo con las primeras ventas para coleccionistas de una de estas piezas, ya tienen amortizada la producción global de la las mismas…

  2. Opino como el compañero: 6000€ para hacer fotos borrosas. Que ese efecto exactísimo no se pueda conseguir con un filtro o una acción de PS no quiere decir que el efecto «aproximado» no sea igual de estético que este, ya que es una cuestión totalmente subjetiva. Cómo se mide lo bien lo que se emborrona una foto?

    Por supuesto habrá quien lo compre, igual que hay quien compra Lomos.

    • Gracias por su comentario, Pepe. Estimo que algunos aspectos del mismo ya se atienden en mi respuesta anterior a su compañero Rodrigo, por lo que no voy a incidir aquí sobre ellos. ¡Ah, sobre lo objetivo y lo subjetivo…lo que daría de si el tema! Pero comencemos: los objetivos softfocus no producen simplemente «fotos borrosas», generan una estética de imagen distinta, más compleja, en cuya consecución trabajan ingenieros ópticos especializados. Es cierto que en sus orígenes, la aberración de esfericidad era un simple defecto y un problema a resolver, pero en los objetivos softfocus actuales lo que se hace es partir de ese defecto y «jugar» ópticamente con el mismo para alcanzar un cierto dominio sobre el. Por eso un objetivo de esta clase nos permite modular el efecto, un aspecto que no debemos menospreciar. Ello se consigue, bien mediante diafragmado, bien mediante la aplicación de filtros o rejillas (Imagon de Rodenstock) especiales. Esa es una de las razones –solo una– por la que un softfocus es algo más que un «emborronador» de imágenes por algunos de los métodos que citábamos a su compañero: postproducción, vaselinas, etc.

      Esa estética de imagen no se puede cuantificar o si se prefiere, medir, pero se puede llegar a apreciar. Ahí entra lo subjetivo. Pongamos un ejemplo muy sencillo: un Seat Mii, un Volkswagen up! y un Skoda CITIGO son «el mismo coche» (hay otros equivalentes, entre Ibiza, Polo y Fabia). La plataforma, suspensiones, y motorizaciones son básicamente las mismas, ya que pertenecen al mismo grupo. Esto es, cada uno de ellos «nos puede llevar» de un sitio a otro. Pero los precios son bastante distintos, sobre todo en los extremos. Las razones están en gran parte en lo que el fabricante «gasta» en estética y acabados. Gire Ud. el mando de las luces en el Seat y en el Volkswagen y –quizá– notará la diferencia. Es solo un ejemplo, pues hay otros más visibles. Ello redunda, en la satisfacción, en la experiencia de uso.

      De la misma forma puede resultar difícil apreciar la diferencia entre un buen vino y uno mucho más caro, y quizá, solo quizá, algo o mucho mejor. Yo no soy capaz de notarla, pero otras personas –que por cierto conozco– ciertamente sí. Un análisis científico de la composición casi seguro que arrojaría diferencias, pero en el caso del vino pienso que cuenta mucho lo subjetivo, incluyendo el cuidado puesto en las calidades de la cápsula, el corcho, etc.
      ¿Hablamos de música, de equipos de sonido, de bicicletas…? Lo dejamos ahí.

      Pero puedo asegurar que un objetivo Leica-M –independientemente de que hablemos de este Thambar, más bien para coleccionistas, o de otro más de serie, tienen un coste de fabricación mucho más elevado que los de otras firmas. Puede ver razones en mi contestación anterior en relación al tema.
      Y en ese «ahí» citado más arriba queda lo del precio y valor, cosas distintas. Solo cada uno debe saber cuánto está dispuesto a pagar por las cosas.

      En mi modesta opinión, comparar al cliente de Leica con el de Lomo, es…un tanto subjetivo. El de Leica, por lo general –o al menos una parte de ellos– sabe apreciar la calidad del producto, la excelencia óptica, la mecánica cuidada y minimalista, la tradición, la no obsolescencia programada y algunas «cosillas más». El de Lomo, muy respetable en sí, pienso que va por otra línea, bastante exitosa por cierto, pues pronto celebrará Lomo sus primeros 25 años. Edificar ese imperio sobre la copia de una cámara japonesa, tiene su mérito, por lo menos de «marketing». Saludos.

  3. No comparo al cliente de Lomo con el de Leica en general, sino con el que compra este objetivo en particular.

    Lo que es subjetivo es la manida (y absurda) comparación del Seat y el Mercedes, que parece que vale para todo: altavoces hi-fi, objetivos, guitarras … Una comparación de peras con manzanas lo aguanta todo. Qué le parece si en lugar de coches comparamos los objetivos con relojes?

    Por un lado tenemos un Rolex de 6000€, por el otro un Casio de cuarzo de 60€. Cuál es mejor? Pues si lo que te interesa es conocer la hora el mejor es el Casio, ya que el Rolex tiene una precisión mucho peor. Ahora bien, el Rolex tiene más valor como complemento de moda y te otorga un cierto estatus (positivo o negativo, eso ya lo decide quien te esté mirando).

    Yo veo esta comparación más congruente que la de los coches. Si quieres sacar fotos cómprate un objetivo que haga fotos nítidas, si quieres ya las destrozarás tú en post a tu gusto. El Thambar este es como el Rolex, impreciso pero oye, cuesta 6000€, hay a quien le pone que lo vean con eso colgado al cuello.

    Aún si al menos las fotos de muestra fuesen una maravilla, pero es que la de los árboles da miedo verla, y el resto, psé … Y por lo que leo en los foros este es más o menos el sentir general (también es cierto que no leo ningún foro de Leica).

    • Le contesto muy brevemente, Pepe. Comparto algunas opiniones con las suyas,como por ejemplo en el sentido de que un Rolex puede hablar en un sentido u otro acerca del status de una persona.
      Pero le concreto algunos puntos.

      El primero, a pesar del su empeño y el de otros, comentarle que el efecto de imagen de un softfocus como un Thambar o un Imagon no se puede conseguir en postproducción y menos en un solo «clic», el del disparo. Es una cuestión de óptica, una de las áreas que estudié.

      Sobre el tema de los coches, nunca he comparado un Seat con un Mercedes… He comparado coches del mismo grupo, del grupo Volkswagen. Y he hablado de esos coches en concreto, porque son un buen ejemplo, y no el manido y absurdo ejemplo que Ud. pone. Puesto que –además– los automóviles, son otra de mis áreas de conocimiento creo que puedo ponerlos como ejemplo. No en vano he dedicado muchos años a ellos, y aparte de saber desmontar… y volver a montar un motor por completo o atacar correctamente un diferencial, he dedicado un tiempito al cálculo de carburadores, culatas «crossflow», y sistemas de admisión y escape.

      Lo de los relojes es bonito. Creo que faltaría decir que –hoy en día– un terminal móvil puede ofrecer una precisión superior a la de un Casio digital normalito. Me hubiese gustado más hablar de los Timex…incluyendo los que usaba los militares en la 2GM. Comparar un reloj enteramente mecánico con uno electrónico… ¡Ay! Eso si que duele.

      Pero si hablamos de relojes, le doy una pista: uso un Omega Speedmaster, pero de la primera serie, no de las posteriores…que considero más bien un «ersatz».
      El resto de los argumentos, respecto a precio y valor del nuevo Thambar, pienso que ya los dejé claros en mi respuesta anterior, así como el de los coches, que espero haber ampliado un poco más hoy.
      Sobre los «Leica-haters» hablamos otro día…

      Saludos cordiales

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