Leica M10 – ¿Un avance significativo?

Tras numerosas filtraciones, ya es oficial la nueva Leica M10, con un cuerpo más delgado, casi 4 mm menos que el de la «Typ 240» que se utiliza como referencia. Con ello, esta cámara digital telemétrica sigue la cura de adelgazamiento que ya habíamos anunciado meses atrás, a fin de aproximarse el grosor de los cuerpos analógicos de la firma para la misma montura de bayoneta Leica M.

© Leica Camera AG
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En efecto, desde que las Leica M incorporaron cuerpos digitales en la serie, uno de las mayores pegas encontradas –aparte de las de funcionamiento– es que necesidad de la incorporación de sensor, electrónica y pantalla LCD supusieron un engrosamiento de los cuerpos que restaban mucha gracilidad al concepto original. No es menos cierto que el adelgazamiento del nuevo cuerpo tiene algo de «truco», ya que se resta más por delante que por detrás, y así la montura propiamente dicha sobresale más del frontal del cuerpo que en el resto de los modelos.

Según Erwin Puts, un gran experto en todo lo concerniente a Leica, una de las mayores dificultades a la que se han enfrentado los diseñadores de la Leica M10 es haber podido garantizar –en un cuerpo más delgado– un adecuado blindaje contra las interferencias debidas a las radiaciones electromagnéticas externas y las descargas electrostáticas (EDS), hoy en día cada vez más presentes en nuestro entorno. Una preocupación que no afectaba para nada a los creadores de cámaras enteramente mecánicas o con muy poca presencia de electrónica, si acaso un simple circuito para una célula CdS.

Otro de los recursos tecnológicos empleados es la aplicación de circuitos impresos multicapa de alta densidad, especialmente delgados. Todo lo anterior no quita la evacuación del calor siga siendo un problema importante en un cuerpo más delgado, y ello es –probablemente– una de las razones por las que no se disponga de opción de vídeo. De hecho, las secuencias de disparo a 5 fps ya podrían estar en el límite de calentamiento asumible.

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Para ajustar el valor ISO, el usuario debe levantar previamente el dial, lo que evita cambios accidentales por roce con el mando. © Leica Camera AG

Resulta bastante rompedor –para una Leica M– el nuevo dial específico para los ajustes ISO, que van de 100 a 6.400, además del modo «A» para el automatismo de dicho ajuste. El dial, queda alineado por la parte superior con el panel de la cámara, un poco a la manera del dial de rebobinado de una MP o si se prefiere, del botón ON/OFF de una Olympus Pen F digital. En lo que respecta a la obturación planofocal, se dispone de tiempos de 1/4.000 s a 8 s, además de los modos «B» y «A».

© Leica Camera AG
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En lo que respecta al punto clave del sensor CMOS, –libre de filtro de paso bajo–se ha optado por la práctica y sensata resolución de 24 Mpx. siendo en principio una evolución del empleado en las SL y Q, aunque según la firma sería «enteramente nuevo». Las mejoras respecto a la generación anterior radicarían en un sistema de microlentes menos sensible a los ángulos de incidencia extremos propios de los objetivos angulares, así como un nuevo vidrio frontal que doblaría su función como filtro infrarrojo. Puesto que la sensibilidad máxima de ese sensor llegaría a IE 50.000, queda por ver cómo se gestionan los valores de 12.800, 25.600 y ese 50.000 en relación con el dial antes mencionado, que llega a 6.400 ISO. Quizá a través de la botonera posterior, en la que destaca en la parte izquierda –por su contención– la presencia de solo tres pulsadores: Menu, Live-View y Play, apoyados por dos LEDs. Ello hace se pueda acomodar mejor un monitor TFT de 3″  y 1.036.800 puntos, con perfil sRGB y 16 millones de colores. El procesador de imagen, un MAESTRO II, permitirá secuencias de hasta 5 fps en combinación con una memoria buffer de 2 Gb.

A su derecha, el clásico conmutador de cruceta, y más arriba, la rueda selectora ya presente en los últimos modelos digitales de Leica M. El monitor, por su parte, nos ofrece ahora un menú más sencillo, más en línea con el concepto Leica M en general y con la línea más discreta –casi diríamos que más «purista»– de esta nueva M10. Este monitor es de tamaño marginalmente superior en lo que concierne a la cobertura del vidrio de «Gorilla Glass», no de zafiro: 51,5 x 75,5 mm frente a los 50,3 x 71,9 de la Typ 240. A notar que aunque la M10, con su sensor CMOS nos ofrece los beneficios del Live-View –admite el visor electrónico accesorio ya conocido, introducido con la Leica TL– carece de modo vídeo y por tanto de micrófono y altavoz.

A diferencia de otros modelos Leica M digitales, el conmutador ON/OFF de la parte superior no incorpora el ajuste por «clic» para modo «C» de avance continuo ni marca para «S»: solo el punto rojo que nos indicará que estamos en «ON».

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Otro de los aspectos clave de la M10 es el visor. Conserva el acoplamiento telemétrico mecánico que lo hace compatible con virtualmente todas las ópticas de bayoneta Leica M presentadas desde 1954 y –mediante adaptador– con las de rosca LTM 39 con las excepciones típicas de ópticas retráctiles, etc. Sin embargo, en lo que respecta a los marcos para los encuadres de las distintas focales, se abandona el complejo sistema de máscaras metálicas y se emplea el de marcos luminosos por LEDs empleado ya en los modelos anteriores y que no requiere un montaje tan prolijo. Este visor ofrece un aumento de 0,73 x respecto al 0,68 x de las Leica M9 y Typ 240, lo que ofrecerá mayor precisión con las focales más largas. La base mecánica es de 69,31 mm y en combinación con el factor 0,73 x ofrecería una base eficaz de 50,6 mm. Una pupila de salida mejorada en un 50% será agradecida sobre todo por los usuarios de gafas y también para operar con el marco luminoso correspondiente a la focal de 28 mm.

Un guiño a la modernidad, la M10 ofrece conectividad Wi-Fi y GPS integrado, esto último solo en combinación con el visor electrónico opcional Visoflex, y con cancelación automática según países, por cuestiones legales. El nuevo cuerpo, más delgado, ha impuesto el uso de una nueva batería, más pequeña, no compatible con modelos anteriores de cámara: la BP-SCL5, de 7,4 v y 1.300 mAh, fabricada por Varta en Indonesia.

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La M10 obedece a unos parámetros físicos de 13,9 x 8 x 3,9 cm para un peso de 660 g –aproximadamente 20 g menos que la Typ 240– y como referencia, una Leica M4-P, clásica, obedece a un grosor –incluyendo la montura– de 3,45 cm, para un peso de 525 g, notablemente inferior.

El precio anunciado gira alrededor de los 7.600 € –impuestos no incluidos– y estará disponible a partir del jueves 19 de enero.

Más información en la nota de prensa oficial y en la página de producto de la Leica M10.

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