Los MacBook Air se renuevan finalmente con pantalla Retina y Thunderbolt 3

El MacBook Air ha sido uno de los ordenadores fetiche de Apple, y uno de los portátiles más usados por fotógrafos y creativos itinerantes, gracias a su equilibrio en términos de potencia, usabilidad, ligereza, diseño y precio.

Presentación del primer MacBook Air, en 2008, por entonces, el portátil más fino © Apple
Presentación del primer MacBook Air, en 2008, por entonces, el portátil más fino © Apple

Han pasado ya 10 años desde que Steve Jobs desvelara en escena el primer MacBook Air, cuando lo extraía de ese ya mítico sobre durante el keynote de su presentación. Un portátil que inauguró el segmento de los conocidos como ultrabook, debido a su tamaño extremadamente compacto pues, por entonces, era el modelo más fino del mercado.

Sin embargo, en los últimos años, las actualizaciones de este producto han sido muy escasas. De hecho, desde 2015 apenas ha habido cambios y sus componentes se habían quedado bastante desfasados con respecto la competencia. Ayer, durante un keynote especial celebrado en Nueva York, Apple presentó por fin la ansiada renovación, tomando prestados muchos de los conceptos que ya habíamos visto en el MacBook de 12″.

MacBook Air © Apple
MacBook Air © Apple

Los nuevos MacBook Air de 2018 mantienen el tamaño de 13,3″ pero adoptan finalmente la pantalla Retina de alta resolución, con 2.560 x 1.600 píxeles, lo que resulta en una densidad de 227 ppp. Además, ahora cuenta con una cobertura sRGB “completa” ahora, que según Apple se traduce en una reproducción de color 48% superior al de la antigua generación. No obstante, el panel –de tipo IPS– dispone del mismo brillo de 300 nits, por debajo de lo que ofrecen otros modelos similares de la competencia.

MacBook Air © Apple
MacBook Air © Apple

Como era de esperar, la compañía ha optado por equipar a sus nuevos portátiles de con procesadores Intel de 8ª generación; sin embargo, ha optado por los Core i5 de doble núcleo con frecuencias nominales de 1,6 GHz –en vez de decantarse por las más potentes opciones de 4 núcleos  y de mayor frecuencia–, lo que deja entrever que seguramente se traten de las versiones de tipo Y con un TDP máximo de 7 W.

Ello permite refrigerar el portátil mediante disipación pasiva y evitar la necesidad de usar ventiladores, como es el caso del actual MacBook de 12″. Asimismo, el uso de procesadores de muy bajo consumo significa un considerable aumento de autonomía, que según Apple se traduce en hasta 12h de navegación web inalámbrica gracias a su batería de 50 Wh.

MacBook Air © Apple
MacBook Air © Apple

Otra novedad que no dejará indiferente a nadie será la incorporación del polémico teclado con mecanismo de mariposa o butterfly, que tanto ha dado qué hablar entre los usuarios de la marca. Afortunadamente, se trata de la 3ª generación de este tipo de este sistema, que solventaría los problemas acarreados con las dos generaciones anteriores.

Junto con este nuevo teclado llega también el Touch ID para el reconocimiento de huella dactilar, pero no se adopta, sin embargo, la Touch Bar – que queda reservada de momento a los MacBook Pro de más alta gama–, por lo que se mantienen las convencionales teclas de función.

En los nuevos MacBook Air se abandona definitivamente el conector magnético de carga Magsafe y los puertos USB-A convencionales, que dejan paso a los puertos USB-C compatibles con la interfaz Thunderbolt 3, con velocidades de hasta 40 Gbps. Unos puertos que seguramente agradecerán muchos profesionales debido a su versatilidad, pues permiten exprimir mejor las unidades de almacenamiento externas, así como conectar tarjetas gráficas externas como la eGPU de Blackmagic.

MacBook Air © Apple
MacBook Air © Apple

Lamentablemente, también se abandona la ranura para tarjetas de memoria SD, lo que supone un revés para la comodidad de muchos fotógrafos. Parece que para el flujo de trabajo de los responsables de Apple esta ranura carece ya de sentido.

Quizá buscan avanzarse a su tiempo, como ya hicieran con la –acertada, en nuestra opinión– eliminación de la unidad de discos ópticos, pero en este caso particular, no parece que la industria fotográfica avance tan rápido –tecnológicamente hablando– como para poder prescindir de este tipo de tarjetas en un futuro cercano…  a no ser que el futuro sean las cámaras como la recién anunciada Zeiss ZX1, que precisamente carece de ranura para tarjetas en favor de una unidad SSD integrada.

A nivel de diseño, el cuerpo unibody de aluminio –100% reciclado por primera vez– de los MacBook Air se inspira claramente en los MacBook de 12″. La nueva generación consigue reducir el peso en 100 gramos con respecto a su predecesora, y se sitúa ahora en los 1,25 kg.

MacBook Air © Apple
MacBook Air © Apple

En general, se trata de una importancia renovación, con mejoras significativas en casi todos los aspectos, que permite recuperar parte del retraso acumulado y situar estos nuevos modelos a la par con la competencia. Sin embargo, a pesar de ello, los MacBook Air ya no resultan tan atractivos como lo fueron en sus inicios: ni es el más fino, ni es el más potente –en relación con su tamaño– ni su precio es ya tan asequible.

En efecto, el precio de salida se sitúa ahora en los 1.350 €, pero conformándose solo con una unidad SSD de 128 GB, muy justo aunque sea para la entrada de gama. Y como es habitual en Apple, la firma sigue haciendo pagar muy caro las ampliaciones: hay que desembolsar 250 € extras para pasar a 256 GB, y otros tantos para llegar a los 512 GB.

La memoria RAM también se paga cara: 240 € más para pasar de los 8 GB por defecto a la opción de 16 GB –el máximo permitido–. La configuración tope de gama, que incluye un disco 1,5 TB SSD y 16 GB de RAM, llega casi a los 3.100 €.

MacBook Air © Apple
MacBook Air © Apple

Apple parece ser consciente que este incremento de precios puede resultar dañino para las ventas de su portátil más “asequible”, y no es casualidad que siga proponiendo a la venta el modelo antiguo por poco más de 1.100 €.

En definitiva, una evolución necesaria, pero lejos de la revolución que fue en su día. Un modelo que seguramente se venda muy bien entre los usuarios de la marca, especialmente entre aquellos donde el flujo de trabajo en macOS suponga una real diferencia con respecto a otros sistemas operativos, pero que tendrá una competencia más ardua para el resto de potenciales compradores.

Entre tanto, el actual MacBook se queda relegado a un posicionamiento dentro del catálogo de Apple un tanto extraño, pues su precio está por encima del nuevo MacBook Air pero con prestaciones inferiores en muchos aspectos; una situación anómala que se podría corregir si la compañía decide renovar la gama próximamente, aunque no hay que descartar que opte por eliminarla por completo –no sería la primera vez– ahora que ya ha realizado su “función”.

Más información en la nota de prensa oficial y en la web de Apple.

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