Más detalles del Tamron 100-400 mm f/4,5-6,3 para réflex de ‘formato completo’ (24×36 mm)

El pasado 15 de septiembre, Tamron anunció su nuevo zoom 100-400 mm f/4,5-6,3 para monturas Canon EF y Nikon F (FX), el más ligero de su clase, con un peso de 1.115 g. Hoy la compañía ha desvelado todos sus detalles técnicos, aunque todavía se desconoce su precio. Estará disponible el próximo mes de diciembre de 2017.

Tamron introduce un ligero 100-400 mm f/4,5-6,3 para Canon EF y Nikon F (FX)

2 Comentarios

  1. Tengo una pregunta,
    Los objetivos Tamron, Sigma, Tokina etc. Si se montan en una Nikon o Canon, ¿a todos se les tiene que calibrar el enfoque?
    Gracias.

    • Hola Joan, una interesante pregunta, a la que trato de dar respuesta desde mi experiencia personal. El calibrado de objetivos es algo que resulta recomendable si queremos extraer el máximo rendimiento de los mismos. Si no lo hacemos, conseguiremos buenos resultados independientemente de la marca, pero si los calibramos probablemente pase a excelente. ¿Lo más interesante a mi juicio? ¡Que no depende de que esos objetivos sean de fabricantes independientes –tales como los que cita– sino que lo hace debido al concepto propio de las cámaras réflex! No de las «sin espejo» o mirrorless.

      Dicho de otra forma: también deberíamos calibrar los objetivos de Canon, Nikon, Pentax… El hecho viene derivado de que –en una cámara réflex– los caminos ópticos hacia el plano focal real donde se encuentra el sensor, y el camino óptico hacia el sistema del AF, son distintos. Deberían ser iguales en recorrido, en longitud, pero no lo son necesariamente por cuestiones de tolerancias de fabricación, posicionamiento del espejo y del subespejo, desgaste, variaciones de espesor en los vidrios de los sensores por tandas de producción, precisión del montaje del sensor, desajustes por vibraciones, golpes… una pesadilla óptica de variables.

      Esto no ocurre en una cámara «mirrorless», dado que el enfoque se realiza en base a la detección de señales en el propio sensor y por tanto hablamos de un camino óptico único.

      De hecho, en las cámaras réflex ese calibrado habría que repetirlo de vez en cuando, según ratio de uso. El mayor problema es que se trata de una labor que requiere criterio y mucho ajuste de «prueba y error», siendo además tediosa. En los objetivos zoom, además, hay que hacer un calibrado para cada extremo de focal. Lo mejor, dentro de lo inconveniente, es que no se hace un ajuste de «hardware» sino de «firmware» y cada cuerpo de cámara «reconoce» a cada objetivo que se haya podido calibrar sobre la misma.

      Especialmente con objetivos de alta luminosidad –como los f/1,4– a plena apertura, la diferencia en calidad de imagen es notable una vez que se ha calibrado el objetivo en cuestión. Repito: aunque sea de Canon o de Nikon. En el mercado existen distintos accesorios que nos puden ayudar al calibrado –incluyendo los «docks» de algunos fabricantes–, pero a pesar de todo se trata de una operación no al alcance de impacientes.

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