El anuncio, por parte de Sony, de la introducción de una nueva y muy interesante serie de objetivos de la más alta gama en montura E (FE), la “G Master”, ha venido acompañada de detalles acerca de las avanzadas tecnologías aparentemente aplicadas, así como de lo que podríamos calificar afirmaciones un tanto atrevidas por parte de responsables de la compañía (1). Así, mientras esperamos a realizar –en poco más de 48 h– una breve toma de contacto con las nuevas ópticas, avanzamos algunas reflexiones personales.

Nuevos objetivos Sony GM para sensores de 24x36mm.
Nuevos objetivos Sony GM para sensores de 24x36mm. ¿Son «para siempre»?

Tal como ya publicamos en el momento de su lanzamiento, los nuevos objetivos, que cubren el formato 24×36 mm y por tanto están diseñados con las cámaras de la serie A7 en mente, son los FE 24-70 mm f/2,8 GM, 70-200 mm f/2,8 GM OSS y 85 mm f/1,4 GM y los ingenieros, responsables de desarrollo, así como aquellos encargados del marketing se han esforzado –en notas y presentaciones de prensa, así como en entrevistas– en enfatizar los aspectos diferenciadores de estas ópticas en lo que respecta a construcción avanzada y prestaciones, en ocasiones con lo que se podría considerar como arriesgadas afirmaciones.

MTF a 50 pares de L/mm

Uno de los aspectos mencionados se refiere al contraste y resolución de imagen alcanzados, según las curvas MTF, así que… les sugerimos –que si no dominan el tema– se armen con nuestro sencillo tutorial “MTF para dummies”.

Bien, según responsables de la firma, a la hora de diseñar sus nuevas ópticas Sony G Master, se habría optado por el estándar de 50 L/mm en lugar de las 30 L/mm (y 10 L/mm para contraste) más habituales. En la práctica, ello significa que “se lo habrían puesto más difícil” a los objetivos a la hora de diseñarlos. Tal como explicamos en el tutorial antes mencionado, simplificando mucho podríamos decir que para determinar el rendimiento MTF de un objetivo le hacemos “ver” (o reproducir) unas pautas formadas por bandas negras y blancas, alternantes, del mismo ancho. La “frecuencia” de las mismas determina si lo que vamos a evaluar el el contraste –frecuencias bajas / bandas anchas– o la capacidad de resolución –frecuencias altas / bandas estrechas– siempre teniendo en cuenta que lo que vamos a determinar es la degradación de “la señal” –pauta fotografiada– respecto al contraste medido y de ahí el nombre de “función de modulación de la transferencia” o Modulation Transfer Función.

Firmas consideradas “dominantes”, tales como Canon y Nikon, suelen utilizar 10 L/mm para evaluar el contraste y 30 L/mm para la capacidad de resolución. Para los que no hayan leído el tutorial, diremos que si a un mismo objetivo le hacemos la prueba a 50 L/mm en lugar de a 30 L/mm, como “se lo ponemos más difícil” es de esperar que ofrezca curvas más bajas en el gráfico (cuanto más altas las curvas, menos pérdida en la transferencia y más calidad de imagen) y por eso recomendamos siempre que –a la hora de evaluar un rendimiento MTF– comprobemos a qué frecuencias se han hecho las mediciones.

¡Bien por tanto por Sony por anunciar que para sus G Master va a seguir un protocolo de 50 L/mm! Pero… espera: ¿por qué, entonces los gráficos que nos muestran siguen el protocolo de 10 L/mm y 30 L/mm? Huhmmm… curioso cuando menos.

Los evaluaremos de todas formas, ya que pensamos que arrojan información muy interesante más allá de la norma seguida. Y antes de que se nos olvide, nos queda por comentar un pequeño detalle: los M.Zuiko Digital para el protocolo Micro Cuatro Tercios no se prueban ni a 30 L/mm, ni a 50 L/mm, sino a 60 L/mm y así lo reflejan sus gráficos.

Curvas MTF del objetivo Olympus M.Zuiko Digital 60 mm f/2,8 Macro
Las curvas MTF del objetivo Olympus M.Zuiko Digital 60 mm f/2,8 Macro se determinan para el exigente estándar de 60 L/mm © Olympus

En los gráficos MTF de Sony que nos ocupan, las líneas rojas nos informan acerca del contraste, al tiempo que las verdes, lo hacen respecto a la capacidad de resolución. El punto cero es el centro del fotograma y el punto más allá del 20 se corresponde con las esquinas del mismo. Lo “ideal” en un objetivo perfecto sería que todas las líneas estuviesen al 100%, sin caída de rendimiento alguno. ¿Y la separación entre línea continua y línea por puntos? Nos indica el grado de astigmatismo y lo ideal sería que no existiese separación alguna.


 

Curvas MTF del objetivo Sony 85 mm f/1,4 GM
Curvas MTF oficiales del objetivo Sony 85 mm f/1,4 GM. Las líneas rojas nos hablan del contraste y las verdes de la resolución. La separación entre continuas y punteadas lo hacen de astigmatismo. © Sony

 

Sony G Master 85 mm f/1,4: MTF

A la plena apertura de f/1,4, el Sony G Master 85 mm f/1,4 muestra muy buenos niveles de resolución con excelentes de contraste, con un matiz: para el contraste, desde antes del campo medio –a poco de separarnos del centro– el astigmatismo es muy importante, al tiempo que, si bien para la resolución (líneas verdes) está mejor controlado, también tiene una presencia significativa para la zona próxima a las equinas y sobre todo para las mismas. Para f/8 podemos ver que el rendimiento mostrado por las curvas MTF sería soberbio, tanto para contraste como para resolución. Solo dos aspectos vierten dudas sobre estos gráficos: por un lado son estimaciones por ordenador –no resultados medidos sobre muestras de objetivos– y por otro esas 30 L/mm y 10 L/mm a las que se han realizado las mediciones. Pero sigamos.

Curvas MTF del objetivo Son 24-70 mm f/2,8 GM
Las curvas MTF del objetivo Sony 24-70 mm f/2,8 GM desvelarían un rendimiento de nivel alto, pero con elevado astigmatismo a 24 mm. © Sony

 

Sony G Master 24-70 mm f/2,8: MTF

A 24 mm de focal

El contraste es altísimo, con casi nula influencia del astigmatismo, astigmatismo que por su parte –en lo que se refiere a resolución– es enorme, comenzando a manifestarse prácticamente desde el centro y creciendo hasta las esquinas. A notar, que –si bien el rendimiento general sube para f/8– el astigmatismo es insidioso y no mejora: antes bien, se hace más patente.

A 70 mm de focal

A la focal más larga de este zoom polivalente, pocas pegas se le podrían poner –basándonos claro está– en los datos oficiales. Niveles de contraste muy altos, y altos a plena apertura para f/2,8 y muy altos –de nuevo con bastante astigmatismo hacia las esquinas– para f/8.


 

Curvas MTF del objetivo Sony 70-200 mm f/2,8 GM OSS
Las curvas MTF del Sony 70-200 mm f/2,8 GM OSS nos permiten esperar un rendimiento muy elevado, especialmente en lo referido a contraste (líneas rojas) © Sony

Sony G Master 70-200 mm f/2,8 OSS: MTF

A 70 mm de focal

Soberbio contraste y muy alta capacidad de resolución para f/2,8, con tan solo una “joroba” de astigmatismo hacia la esquina del fotograma, y rendimiento muy alto –para contraste y resolución– a f/8. Sorprende un poco el incremento en el astigmatismo al pasar de f/2,8 a f/8 y comenzamos a entrever una pauta, que nos incita a desarrollar una teoría. Más, luego.

A 200 mm de focal

Un comportamiento muy similar al observado para 70 mm, si bien la “joroba” de astigmatismo antes mencionada desaparece para manifestar la desviación para las esquinas. Para f/8, el comportamiento es muy similar al de la focal de 70 mm.


 

Objetivos Sony G Master: el bokeh

Al referirse al bokeh de sus nuevas ópticas, los responsables de su desarrollo han indicado que está muy conseguido merced a varios factores entre los que figuran:

• La capacidad por parte de la firma de emular el tipo de bokeh a alcanzar durante la fase de desarrollo por ordenador, sin seguir método de prueba y error una vez producido el objetivo.

Objetivos Sony G Master, muestra de bokeh
La mayor precisión en el acabado de las lentes –abajo– coadyubaría al bokeh mucho más armonioso prometido en los nuevos Sony G Master © Sony

• La capacidad de terminar las lentes con lo que sería una precisión superior a lo habitual, donde se habla de una tolerancia de 1/100 de micrón respecto a la forma del diseño.

Diafragma de 11 palas y de 7 palas: comparativa de la forma
Para el 85 mm f/1,4 GM Sony presume de aplicar por primera vez –en sus objetivos– un diafragma de 11 palas, con una forma mucho más redondeada. © Sony

• El cuidado diseño de los diafragmas de las ópticas, que –en el caso de los Sony G Master 85 mm f/1,4 y 70-200 mm f/2,8 GM OSS– pasa de 9 a 11 palas: el numero más alto para un objetivo de la serie α (2). Puesto que el bokeh de una óptica depende no solo de la forma más perfectamente circular de su diafragma, sino también del esquema óptico, se nos ha pasado por la cabeza pensar si esa acusada presencia del astigmatismo en las curvas MTF no tendrá que ver con el “manejo del bokeh” en el diseño asistido por ordenador…

Objetivo Trioplan con 15 palas de diafragma
¿Nos ponemos serios hablando de número de palas? Este Trioplan de 1950 tiene «solo» 15, pero los Carl Zeiss Biotar del entorno de los años 30 llevan 18 palas… © Albedo Media, S.L.

“Deseamos crear objetivos que puedan ser usados por siempre”

Estas son recientes palabras de Mr. Motoyuki Ohtake, ingeniero del departamento de diseño de objetivos de Sony. (3) Se trata de una de las controvertidas afirmaciones a las que nos referíamos al comienzo de este artículo. Para empezar, quizá habría que concretar lo que significa –en el contexto fotográfico– “por siempre”, pero pensamos que podemos llegar a un principio de acuerdo. Por poner un ejemplo, sería un objetivo Ernst Leitz Wetzlar Elmar 3,5 cm f/3,5 del año 1930 para Leica. Este objetivo puede emplearse hoy día sobre el más moderno cuerpo Leica M digital, mediante un adaptador original de la propia firma creado el año 1954 para usar los objetivos Leica de rosca L39 sobre la bayoneta Leica M. Naturalmente, podría ser empleado sobre una Sony de la serie A7. (4).

Nuestra unidad está en perfecto estado y jamás ha necesitado de reparación, aunque cualquier buen mecánico podría darle servicio ahora mismo, en 2016, después de algo más de 86 años de salir de la fábrica. Cualquier otro objetivo estrictamente mecánico, de Leica M, Voigtländer, Olympus OM, etc., podría tener una vida útil similar.

Objetivo Ernst Leitz Elmar 3,5 cm f/3,5 sobre Leica M9
Un objetivo Ernst Leitz Elmar 3,5 cm f/3,5 de 1930 sobre una Leica M9 digital (2009) mediante un adaptador de fabrica (1950). Totalmente compatible, incluso el acoplamiento telemétrico y los marcos de encuadre en el visor. Solo latón, vidrio y un poco de grasa. Esto sí que es «forever» (almost…) © Albedo Media, S.L.

¿Podrá un usuario utilizar un Sony G Master de los ahora recién presentados emplearlo dentro de 86 años, si a eso le llamamos “forever”? Nos tememos que no, de la misma manera que cualquier otro objetivo contemporáneo AF, con motores de enfoque y electrónica. Y ello suponiendo que funcionase todavía alguna de las cámaras para darle acogida o que existiese el modelo de batería para la misma. Nos podríamos extender más, pero pensamos que todos saben de lo que estamos hablando.

Motores de enfoque en el objetivo Sony 70-200 mm f/2,8 GM OSS
En el Sony 70-200 mm f/2,8 GM OSS un impresionante dispositivo optomecánico se encarga del AF. El de la parte delantera emplea un motor ultrasónico e anillo –de mayor par, dado el peso del grupo a desplazar– al tiempo que el posterior, –de tipo lineal– es capaz de movimiento alternativo más rápido, para afinar mejor con el sistema de AF contrast. La complejidad mecánica es pareja con la óptica: 32 elementos en 18 grupos. © Sony

Así que “forever” nos parece que tiene un sentido temporal mucho más próximo en este caso, sobre todo teniendo en cuenta que alguno de los nuevos G Master –el 70-200 mm f/2,8 concretamente– monta una ingente cantidad de piezas móviles con tolerancias mínimas. Así, por ejemplo, los motores de enfoque de tipo anillo no dejan de ser una suerte de embrague más o menos sofisticado y suelen tener una vida útil de unas 20 horas. En un objetivo empleado por un profesional, ello puede equivaler a tres o cuatro años de uso normal. ¿Que se puede cambiar? Por supuesto, suponiendo que siga fabricándose la pieza, pero…

Sony 85 mm f/1,4 GM, motor de enfoque
En el caso del Sony 85 mm f/1,4 el motor de enfoque es único, ultrasónico, de anillo. © Sony
Esquema óptico del objetivo Sony 70-200 mm f/2,8 GM OSS
Esquema óptico del objetivo Sony 70-200 mm f/2,8 GM OSS: mantener un contaste elevado con un esquema de 23 lentes –46 superficies– en 18 grupos, es una heroicidad, debido a la problemática de reflejos internos. © Sony

Quizá, a lo que se refiere Mr. Motoyuki Ohtake es que espera que la alta calidad de imagen que puedan brindar los citados nuevos G Master esté a la altura de circunstancias de una o dos nuevas generaciones de sensores Sony, quizá de 100 MPx, quizá de 200 Mpx. Pero eso es… otra cosa que durar «por siempre».

Sony G Master: otras tecnologías

El resto de las tecnologías empleadas en los nuevos G Master de Sony vienen siendo usadas –de forma quizá distinta– hace tiempo por otros fabricantes. Así, por ejemplo, Olympus, desde la introducción de sus tecnologías MSC ya fabrica lentes aesféricas con precisión semejante a la que emplea Sony para sus nuevas creaciones, al igual que el sistema de enfoque lineal empleado para optimizar el rendimiento en el grupo posterior del zoom 70-200 mm f/2,8 G Master. Tecnología que también emplea Fujifilm. Lo mismo podemos decir de los revestimientos por nanotecnología, sellado, estabilización, lentes aesféricas de curvas avanzadas, etc.

Objetivos Sony GM: juntas de sellado
Los nuevos Sony G Master presumen de sellado contra la intemperie, como corresponde a ópticas de pretensiones profesionales. © Sony
Esquema óptico del objetivo Sony 24-70 mm f/2,8 GM
En el esquema óptico del objetivo Sony 24-70 mm f/2,8 GM se incluye una lente aesférica denominada por la firma «Extreme Aspherical lens (XA)» © Sony

En este apartado, existe un aspecto que no por cada vez más común no deja de ser inquietante: al parecer los nuevos G Master de Sony se ven apoyados en la consecución de su calidad de imagen por importantes intervenciones de firmware objetivo-cámara. Las correcciones no se limitarían a los archivos JPEG sino que quedarían firmemente embebidas en los archivos RAW, bajo acuerdo con los principales desarrolladores de software comercial, en lo que venimos llamando “RAW precocinados”. Todavía no hemos tenido acceso a archivos tomados con estos objetivos, por lo que desconocemos si al abrir los RAW –en Photoshop, por ejemplo– se nos avisará (o no) de que se trata de archivos ya “intervenidos” como es el caso de ópticas de otros fabricantes que sufren el mismo tratamiento. Ello se sumaría a nuestras dudas en el sentido de la veracidad de la afirmación de que estos objetivos serían para siempre: ¿qué ocurrirá según la evolución de los protocolos informáticos?.

Reflexiones finales

No podemos emplear aquí el término habitual de “conclusiones” pues todavía no hemos podido realizar una toma de contacto con los nuevos objetivos, y mucho menos una prueba de campo y una prueba técnica.

Cámaras Sony A7 con objetivos Sony GM
Ópticas Sony GM montadas en cámara: la relación de tamaños entre las mismas y los cuerpos de A7 están suscitando sabrosos comentarios entre los «fan» de los sistemas réflex / detractores del concepto «mirrorless». © Sony

Lo más positivo de lo representado por los tres nuevos G Master de Sony es que parece que la firma está decidida a crear las mejores ópticas posibles para estar a la altura del sensor de la A7R II y de los captores futuros que seguro tiene ya en sus “fundiciones”. Esas ganas de hacer las cosas bien, aunque a veces –en el caso de Sony– vengan acompañadas de ciertas exageraciones e intentos de “operaciones despiste” en entrevistas por parte de responsables de la compañía– añaden confianza al proyecto “mirrrorless 24×36 mm” de la misma. En ese intento, nos parece muy interesante el hecho de incorporar el control del bokeh ya desde las primeras fases del diseño asistido por ordenador (CAD).

No vamos a hablar –de momento– de la dichosa montura E (FE) ni de la relación de proporciones físicas objetivos-cuerpo de cámara. En algún momento aparecerá una serie de cámaras de “cuerpo sin complejos”, de tamaño mucho más grande. Entonces seguirá el debate réflex vs mirrrorless.

¿Lo menos positivo? En el fondo, tal como lo vemos nosotros, Sony ha creado “otra línea más de objetivos” dentro del su laberinto de series propias y ajenas –desde la “incautación» de Konica-Minolta–y eso podría no dar confianza a los que estén pensando en invertir en un sistema A7. ¿Es esta G Master la serie definitiva? ¿No la representaban los objetivos Zeiss (antes Carl Zeiss)? ¿Cómo queda el “roadmap” de objetivos ahora? Y luego está el precio: 2.400 E y 2000 € para los 24-70 mm f/2,8 y 85 mm f/1,4 respectivamente, con el 70-200 mm sin fijar todavía. No es menos cierto que en línea con los equivalentes de Canon y Nikon. La pelea de Sony para introducir sus sistemas entre los profesionales va a seguir siendo dura. Pero, ¡Ojo! «Están en ello».

(1) No hay que descartar el factor “lost in translation”: una cosa es lo que quizá desee decir un responsable japonés y otra la que finalmente figure en una transcripción al inglés.

(2) El minúsculo carácter utilizado en la nota de prensa para la letra “alfa” donde dice …”it has [the lens] a circular aperture with 11 blades –the most ever used un an α lens– that ensures bokeh is smooth and visual appealing”… puede llevar a confusión –y así fue en nuestro caso en primera instancia– en el sentido de que en Sony se afirmaba que no había existido objetivo alguno con más palas. Al leer en voz alta ese párrafo, la trepidación observada en una de nuestras vitrinas, fue producida –entre otros objetivos– por los:

• Carl Zeiss Jena Biotar 5,8 cm f/2: 18 palas

• Carl Zeiss Jena Biotar 7,5 cm f/1,5: 18 palas

Meyer-Optik Görlitz Trioplan 100 mm f/2,8: 15 palas

• Ernst Leitz Wetzlar Elmar 9 cm f/4: 15 palas

• Carl Zeiss Jena Triotar 135 mm f/4: 15 palas

(3) «We want to make lenses that can be used forever»

(4) No hablamos aquí de calidad de imagen, sino de ausencia de obsolescencia

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