Octographer – «Cefalopodógrafo»

Ya hace tiempo que un anuncio de un propular juego de sobremesa elevó al pulpo a la categoría de «animal de compañía». Ahora ya ha sido ampliamente certificado como fotógrafo.

En efecto: Mark Vette, el cuidador de «Rambo» un pulpo del acuario Sea Life de Kelly Tarlton  (Aukland en Nueva Zelanda) le ha enseñado a disparar una cámara Sony TX30 estanca sumergida en una carcasa ad hoc de su tanque, para fotografiar a los visitantes que posan frente a el (fuera del tanque). Eso si, cobrando: dos dólares por toma, que se destinan al mantenimiento del acuario.

© Sea Life
© Sea Life

Hay una diferencia importante entre Rambo y su predecesor como fotógrafo, un pulpo que hace no mucho se hizo con la GoPro con la que le estaban siguiendo en un laboratorio científico: Rambo no intenta comerse la cámara tras tomar una fotografía.

Según Vette, Rambo aprendió a utilizar el disparador rojo ya al tercer intento, lo que significa una capacidad de aprendizaje superior a la del promedio de los perros. Nada sorprendente, pues desde hace tiempo es sabido de la gran inteligencia de estos cefalópodos. Parece importante resaltar que el cuidador de Rambo no le somete a sesiones de trabajo largas o estresantes.

© «Rambo» / Sea Life

También es sabido que todo animal puede ser amaestrado y uno de los mejores ejemplos es el de la raza humana. Todo depende del premio al comportamiento, y así según entornos y circunstancias los amaestradores (clase dirigente) controlan a los humanos a través de recompensas tales como poder, dinero, seguridad, diversión, comida y/o sexo, si bien algunos apartados como el de poder/dinero, engloba a los otros.

En el caso de «Rambo» no creemos que sea sexo: por fuentes consultadas sabemos que al menos algunas especies de cefalópodos copulan durante 24 horas seguidas y ello mermaría su productividad tras la cámara. Y ello sin tener en cuenta la muy poco considerada costumbre de algunas hembras de comerse al macho tras la cópula… Nos inclinamos a pensar en el apartado comida, si bien no conocemos el sexo de «Rambo» a pesar de su nombre…
De momento Mark Vette no nos da pistas.

Vía: Cult of Mac

       

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