Inauguramos nuestra columna de opinión #HablandoEnPlata recuperando este artículo, escrito hace casi 6 años, a colación del reciente anuncio de la Nikon Z, donde un conocido responsable de la compañía afirmaba que las ‘mirrorless’ no podían competir con las réflex… ¡maldita hemeroteca!

Opinión – Hay que reconocerlo: las mirrorless tienen aún un largo camino por recorrer. En un mundo dominado por las DSLRs o comúnmente llamadas “réflex“, las mirrorless buscan hacerse un hueco y darse a conocer al público, no sólo como una alternativa más, sino como la alternativa que un día puede llegar a sustituirlas. Y sin embargo, hoy en día, todavía observamos cierto escepticismo y no pocas miradas de recelo por los quizá mal llamados sectores profesionales…

Sin querer entrar en el espinoso terreno de la definición de “profesional“, seguramente podamos circunvalar el problema diciendo que un profesional de la fotografía podría ser aquél que recibe alguna remuneración por su trabajo fotográfico, y que un equipo fotográfico profesional es aquél que es utilizado por estos primeros para dicho trabajo.

Y no hay día que pase que no encontremos a muchos de estos profesionales hablando de los sistemas mirrorless como sistemas que se equiparan a simples compactas, o cámaras que no pueden o incluso no deben compararse con las cámaras profesionales “de verdad”, o sea, las “réflex”. No sabemos muy bien si el motivo subyacente a dicho proceder se basa en cierta reticencia a reconocer las ventajas inherentes de las mirrorless o se trata de un simple desconocimiento. Quizá se trata de la inercia común que todo cambio de paradigma supone, más aún en nuestra cultura local.

Los números, sin embargo, parecen indicar otras tendencias. Efectivamente, según datos proporcionados por la CIPA –Camera and Imaging Products Association– el pasado 3 de diciembre de 2012, en relación a las estadísticas de producción y expediciones de cámaras digitales durante este año –hasta octubre–, podemos observar la notable diferencia existente entre las ventas de cámaras “réflex” respecto a las mirrorless  de Japón con el resto del mundo: si en el total mundial se venden aproximadamente tres veces más de las primeras que de las segundas, en el caso japonés las ventas están prácticamente igualadas. ¿Podemos inferir entonces que en Japón existen menos profesionales que optan por las cámaras “réflex”? ¿O quizá nuestra cultura sea más reacia a los cambios tecnológicos?

Diversas estadísticas –como las proporcionadas por la CIPA– muestran el alto grado de aceptación que tienen los sistemas 'mirrorless' en la cultura japonesa al parecer menos reacia a los cambios que la nuestra © CIPA
Diversas estadísticas –como las proporcionadas por la CIPA– muestran el alto grado de aceptación que tienen los sistemas ‘mirrorless’ en la cultura japonesa al parecer menos reacia a los cambios que la nuestra © CIPA

En todo caso, a la luz de nuestra experiencia, no cabe duda de que si bien parte de esta falta de adaptación pueda ser debida al desconocimiento en general de las tecnologías  de la fotografía y del procesado digital, otra parte muy importante podría deberse a la creencia general de que un buen equipo fotográfico debe implicar, forzosamente, un equipo grande, pesado, voluminoso y caro. Sobre todo caro pues, de algún modo, se permite asociar la aptitud fotográfica al equipo utilizado.

En nuestra opinión, esta concepción tiene los días contados, puesto que a medida que la tecnología digital avance –y recordemos que, nos guste o no, los equipos fotográficos son cada vez más electrónica que óptica–, el precio de los equipos irá disminuyendo, así como su volumen y peso. La democratización de los equipos profesionales, de hecho, ya empezó hace unos años, y pensamos que dentro de algún tiempo la herramienta del fotógrafo no será el factor diferenciador que defina a un fotógrafo como profesional, sino su propio talento.

La Fujifilm X-E1, hermana pequeña y asequible de la X-Pro1, es capaz de ofrecer una calidad de imagen comparable a la de muchas "réflex pro", con un volumen y precio difícil de igualar... De hecho, las cámaras mirrorless de la Serie X de Fujifilm empiezan a ser utilizadas hoy en día por algunos fotógrafos profesionales, ¿podría ser el principio de un cambio de tendencia? ¿Calidad al alcance de casi todo el mundo? © Albedo Media
La Fujifilm X-E1, hermana pequeña y asequible de la X-Pro1, es capaz de ofrecer una calidad de imagen comparable a la de muchas “réflex pro”, con un volumen y precio difícil de igualar… De hecho, las cámaras mirrorless de la Serie X de Fujifilm empiezan a ser utilizadas hoy en día por algunos fotógrafos profesionales, ¿podría ser el principio de un cambio de tendencia? ¿Calidad al alcance de casi todo el mundo? © Albedo Media

Sería ciertamente capcioso por nuestra parte no manifestar cierta simpatía por los sistemas comúnmente llamados “sin espejo”, una afinidad que va más allá de un simple oportunismo a raíz de una moda pasajera, pues desde este medio estamos convencidos de que no se trata de una tendencia caprichosa, sino de una evolución natural basada en razonamientos lógicos y contrastables, principios –a nuestro saber– de toda argumentación fundamentada.

Va más allá del alcance de este artículo detallar y analizar los pros y contras de los sistemas mirrorless respecto los sistemas “réflex”, para ello les remitimos a nuestra serie de artículos sobre el mundo sin espejo, pero sí pretendemos dejar constancia de que nuestro hilo argumental se basa en la idea de que toda aquellas partes mecánico-ópticas –como el sistema “réflex” formado por el conjunto visor-espejo, o el obturador mecánico– son costosas de fabricar, a la vez que añaden peso y volumen a un producto que ahora ya no se rige por las mismas reglas que las de entonces, durante la época del negativo de 35mm.

En el mundo digital, para bien o para mal, los designios son otros, y así lo evidencian los cambios producidos en los últimos años, como la constante miniaturización o la mayor relevancia del firmware en nuestros equipos fotográficos. Fe de ello puede dar, por ejemplo, la entrada de grandes gigantes de la electrónica como Sony en el mundo de la fotografía profesional, cuyos sensores –hoy parte enormemente relevante de la cámara fotográfica– habitan actualmente en la mayoría de los equipos fotográficos.

Interesante prueba comparativa realizada por nuestros compañeros, entre un equipo profesional réflex de 'toda la vida' y una de las últimas mirrorless, ambos con objetivos 70-200 mm equivalentes de gran luminosidad –f/2,8 constantes–, una comparativa basada en datos cuantitativos debidamente justificados © Albedo Media
Interesante prueba comparativa realizada por nuestros compañeros, entre un equipo profesional réflex de ‘toda la vida’ y una de las últimas mirrorless, ambos con objetivos 70-200 mm equivalentes de gran luminosidad –f/2,8 constantes–, una comparativa basada en datos cuantitativos debidamente justificados © Albedo Media

El leit motiv de este artículo, así como todas nuestras reflexiones y opiniones en él expresadas, surgieron, de hecho, a colación de un reciente artículo titulado “Más allá de las réflex“, publicado el pasado lunes 10 de diciembre de 2012 en la sección de “La opinión de los profesionales” del suplemento “Especial Fotografía” de El Periódico. Nos sorprendió la dureza y contundencia con la que el autor de dicho artículo, Carlos Ormazabal –responsable de la División Digital de Nikon–, expresaba la “supremacía” de las cámaras “réflex” respecto las mirrorless, sobre todo si se tiene en cuenta que se trata de la “opinión de un profesional”.

Artículo publicado el pasado lunes por El Periódico © Albedo Media
Artículo publicado el pasado lunes por El Periódico © Albedo Media

Entendemos la difícil tarea que supone la divulgación de información relacionada con el mundo de la fotografía, repleta de pequeños matices y entresijos tecnológicos, pero somos de la opinión de que toda afirmación debe ser debidamente justificada, y somos conscientes de la responsabilidad que toda divulgación conlleva, motivo por el cual creemos necesarios realizar un esfuerzo particular a la hora de informar a nuestros lectores. Sorprende, pues, encontrar cierto tipo de artículos de gran divulgación supuestamente independientes, como en principio cabría esperar de toda opinión profesional.

Citamos a continuación algunos fragmentos del artículo en cuestión, motivos de la controversia: “…dejan claro que la opción final de todo aficionado real (sic) a la fotografía pasa inevitablemente por tener, al menos, una réflex. Ya no tan sólo por la superior calidad de sus ópticas, evolucionadas y optimizadas para el formato hasta límites insospechados, sino por la efectividad del sistema en sí”.  Y sigue: “Si hoy en día los hay que claman a favor de los sistemas mal llamados «sin espejo» como el nuevo paradigma de la fotografía, no es menos cierto que el usuario es soberano y decide un día tras otro que una experiencia realmente fotográfica pasa por el tamiz de una réflex.” –al parecer dichos usuarios soberanos no deben existir en Japón, donde, tal como hemos podido observar a partir de las estadísticas presentadas, se han volcado de pleno en la adopción de las cámaras mirrorless…–. Por último: “Los nuevos gurús parecen olvidar que las reinas de la fotos en el pasado eran cámaras de película de 35mm sin espejo”.

La Nikon D600, una 'réflex para el aficionado real' tal como reza el artículo en cuestión, durante nuestra primera toma de contacto en la pasada Photokina © Albedo Media
La Nikon D600, una ‘réflex para el aficionado real’ tal como reza el artículo en cuestión, durante nuestra primera toma de contacto en la pasada Photokina © Albedo Media

Consideramos que se trata de aseveraciones un tanto categóricas y, si bien entendemos que el responsable de una firma “promocione” la línea de productos de su propia marca –no así la sesgada elección de opiniones por parte de un supuesto medio independiente como El Periódico–, creemos que dichas afirmaciones deben justificarse y más todavía cuando se trate de afirmaciones tan contundentes.

Recordamos justamente una interesante entrevista de Nikonistas en septiembre de 2009 al autor del artículo cuando era responsable de Digital Photo Image S.A., en la que afirmaba que el segmento profesional es hoy en día cosa de dos: Nikon y Canon. Y si bien es cierto que ambas compañías son hoy en día dos de los principales actores, el panorama fotográfico actual es cada vez más complejo, y su dominio es cada vez menos evidente… De hecho, nuevos participantes de este mundo como Sony o Samsung ya han llamado a la puerta, y no parece  que sea el diseño de las “réflex” de hoy en día el futuro camino que se hayan marcado. ¿Será el futuro aún más electrónico? ¿Serán las mirrorless los equipos profesionales del mañana?

Ya para acabar, les dejamos con las últimas palabras del polémico artículo: “¿Alguien tiene dudas?”

La V2, el último modelo de la serie Nikon 1, el sistema 'mirrorless' de la firma japonesa que tan buena acogida está teniendo entre su público... ¿alguien tiene dudas? © Nikon
La V2, el último modelo de la serie Nikon 1, el sistema ‘mirrorless’ de la firma japonesa que tan buena acogida está teniendo entre su público… ¿alguien tiene dudas? © Nikon

Nota: las opiniones y reflexiones reflejadas en este artículo corresponden única y exclusivamente a la persona autora del mismo y no necesariamente coinciden con la línea editorial de este medio

Nota: este artículo ha sido actualizado respecto el original para adaptarse a las nuevas actualizaciones de diseño y protocolo de Albedo Media.

15 Comentarios

  1. Sin ser un profesional y conociendo las ventajas de las cámaras sin espejo, estas ventajas se minimizan o incluso desaparecen cuando los equipos son full frame (35mm) o se diseñan ópticas luminosas. Cuando las sin espejo eran las m4/3 o las EOS M, no hubo problema en mostrar al público un sistema verdaderamente compacto y ligero incluso con ópticas luminosas (sólo las m4/3). Pero en el caso de las Fuji (APSC) y las Sony (APSC Y FF) esto no se sostiene ya que con los teleobjetivos y las ópticas fijas luminosas el peso y el precio se dispara.
    La solución parece que la van encontrando haciendo cuerpos más grandes para mejorar el agarre pero eso aumenta el peso y el tamaño.
    Entiendo que las sin espejo ya son una opción más y que está consolidada pero va a ser difícil que desaparezcan las cámaras sin espejo.
    Por otro lado, nadie habla de los peligros de los visores electrónicos sobre la visión y que afectaría mucho más a los profesionales, algo que no pasa con los visores ópticos.
    Un saludo

    • Alejandro, reducir las ventajas de las cámaras sin espejo a la posibilidad (nunca obligatoriedad) de hacerlas más pequeñas, perdóname que sea franco, pero es equivalente a no haberse enterado de nada en esta película.

      Sobre el artículo de Ormazábal, supongo que el pobre hombre dijo lo que Nikon le dijo que dijera, y que he oído hasta ahora a los gestores de Nikonistas.com: que las cámaras serias son las réflex y que el sistema 1 de Nikon es chachi como complemento. Hoy el sistema 1 de Nikon está muerto y Nikon presenta un sistema sin espejo FF sobre el que sus directivos dicen cosas como:

      “(…) He says that the Z is superior to the DSLR in both still and video photography.”
      https://nikonrumors.com/2018/08/26/nikon-executive-on-whether-nikon-will-release-a-pro-model-like-the-d5-in-the-z-line-count-on-it.aspx/

      Bendita hemeroteca.

      Salu2!

      • Por supuesto que las sin espejo tienen muchas virtudes pero lo cierto es que el argumento principal (hasta ahora) era ese: ligereza y compacidad. Y eso no me lo he inventado yo. Ha sido y sigue siendo el principal argumento de las marcas.
        Si ahora toca un cambio de estrategia pues puede pasar lo mismo que le ha pasado al señor Ormazábal y sus polémicas declaraciones.
        Supongo que el tiempo dirá qué sistema es el vencedor o si al final cohabitarán ambos.
        Un saludo

        • En realidad, se trata de un tema a… retomar. Lo que viene a continuación refleja mi opinión personal, que mantengo fundamentadamente desde hace tiempo. Hoy, no voy a entrar a fondo.
          Los sistemas sin espejo ideales son los representados por la propuesta original de Panasonic y Olympus: el Micro Cuatro Tercios (MFT)

          Ahí tenemos coherencia absoluta entre volumen, peso y rendimiento. Por algo el sistema Cuatro Tercios –precursor del MFT– tuvo el valor, desde el punto de vista conceptual, de ser el primer sistema completo digital en partir de cero, con un nuevo tamaño de sensor, etc. El sistema siguen siendo perfectamente válido hoy en día bajo la fórmula ya sin espejo, y no tiene rival en muchos aspectos, y como muestra podemos hablar del M.Zuiko Digital 300 mm f/4 IS Pro (equivalente a un 600 mm).

          De hecho, al partir de cero, pudo incorporar el que es, a día de hoy, el mejor sistema de prevención contra el polvo que existe en el mercado. El propio tamaño del sensor facilita la incorporación del sistema ultrasónico, muy difícil de implementar en formatos mayores de sensor…

          Otra cosa es que otros fabricantes, al ver las ventajas del sistema sin espejo, hayan ido colonizando ese territorio, pues está claro que hoy en día es más fácil sustituir mecanismos complejos –espejo móvil y todo lo relacionado– por componentes electrónicos. Pero claro… ¿cómo “pasarse” a sin espejo son canibalizar las rentables líneas réflex propias? Ahí han estado atrapadas, hasta ahora, tanto Nikon como Canon.

          Y aquí viene el tema de siempre: ¡qué empeño en el famoso “full frame” (24 x 36 mm)! Un formato en proporción 1,5:1 que tuvo su origen en un –casi– accidente hacia 1925, cuando un buen mecánico decidió “apañar” su prototipo de pruebas para película, para una cámara cinematográfica uniendo dos fotogramas de 18 x 24 mm.

          Era perfectamente lícito pensar en un sensor mayor que el del MFT para arañar más fotones o empaquetar más píxeles, pero 24 x 36 mm… ¿por qué? Por qué no 24 x 32 mm? ¿O directamente 33 x 44 mm? Pero claro a la gente se le llena la boca –nunca mejor dicho–con lo de “full frame”, cuando lo son “FF” desde el de una pulgada al de MFT, por no citar otros.

          Para no alargar la cosa: cuando Fujifilm optó por un APS-C para sus cámaras lo hizo basándose en que la especial arquitectura de su sensor permitía alcanzar la del dichoso 24 x 36 mm, y no necesitar filtro de paso bajo… Mucho ha cambiado el mundo de los sensores desde entonces, pero esa arquitectura sigue siendo muy válida.

          Pero vamos: el concepto de tamaño reducido y ligereza en “mirrorless” en principio no es aplicable en las cámaras con sensor “full frame” (24 x 36 mm), entre otras cosas porque el gran tamaño del dichoso formato exige blindajes y sumideros térmicos que hacen inviable realizar cuerpos más pequeños, sin hablar de tamaño de baterías o de diámetros equivocados de monturas que exigen ópticas hipertróficas… ¡Señor, qué paciencia!

          Todo esto dicho como siempre, sin acritud y con un toque de humor.
          Saludos

  2. Lo del cansancio visual de los EVF no es nada agradable. No he probado ningún 120 Hz, así que no se en que medida mejoran a los 60, pero sí, plantea dudas.

    En cuanto al artículo, no lo veo tan polémico. Es un poco (o bastante) “oda”, pero en el 2012 el contexto era distinto y habla de una inversión a 10 años. En cuanto a si tiene motivación extra, pues no sé. Hace un mes o dos mantuvimos aquí una pequeña conversación al hilo de los Sigma entubados, y no publicaste mi exposición de argumentos en las que criticaba a la decisión de Sigma, ¿motivación extra? En fin…

    Saludos.

      • Sí, hubo otro comentario después que no apareció publicado. Seguramente será un “bug”. En él cuestionaba las palabras de vuestro entrevistado (ya sabes, de un CEO nada me creo 😉 )

        Solo pongo de manifiesto lo fácil que es tener una percepción errónea (o no) en ese sentido y que, al fin y al cabo, todo queda en conjeturas.

        Saludos

        • Hola. Lamentamos lo de tu comentario, como bien dices, debió ser filtrado incorrectamente. En cuanto a lo que comentas sobre los CEO, entendemos tus reticencias, aunque justamente, en el caso concreto del CEO de Sigma, no estamos tan de acuerdo con ello, pues lo hemos entrevistado en numerosas ocasiones y la información que nos ha aportado ha sido siempre muy valiosa. Por supuesto, se trata de nuestra opinión, pero nuestra larga experiencia en este terreno avala muchas de nuestras conjeturas. Un saludo.

    • A mi juicio, las dudas son bastante razonables y no tanto por la fatiga visual sino por el daño a estructuras internas del ojo (cristalino y retina) que pueda provocar una radiación tan directa y concentrada.
      En un simple aficionado puede pasar inadvertido pero en un profesional la cosa cambia.
      Un saludo

      • Lo que plantea Alejandro, es –bajo mi consideración como óptico/optometrista– un interesante tema a debatir. Habría que realizar mediciones serias, por clase e intensidad de todas las longitudes de onda emitidas, lo que me interesa más que la frecuencia. A nivel del tipo de lentes que se emplee en el sistema óptico del ocular, se puede realizar muy buen trabajo, mejor vidrio óptico que material acrílico (permeabilidad al UV), revestimientos, filtros, etc. Un tema a estudiar.

        Pero claro, en el sistema réflex habría mucho que hablar: tristes pentaespejos en lugar de pentaprisma, homogeneidad óptica del vidrio del mismo, recubrimiento o no de parte de sus caras con plata, ajuste de distancia óptica entre pantalla de enfoque e indicaciones (suelen diferir), calidad del esquema óptico del propio ocular…

        Bien mirado, si se hace con amor, se podría trabajar más a nivel de diseño de un visor electrónico que de uno réflex o telemétrico tradicional. Eso sí: se necesita espacio para ubicar un buen sistema y ganas de gastar dinerito en una parte de la cámara que –por paradójico que parezca–, el usuario “no ve”.
        Saludos

        • Una pequeña aportación que puede estar relacionada con el asunto comentado. Algunos fabricantes de monitores como Asus y Benq ya tienen en cuenta estas cuestiones de la fatiga y el posible daño ocular. En el enlace que adjunto se explican causas, efectos y la solución que ellos estiman correcta. Es cierto que todo lo anterior esta enfocado a los monitores de ordenador aunque creo que se puede extender al visor electrónico.

          http://promos.asus.com/MX/Eyecare/

          Saludos.

  3. Respecto a lo que comenta Alejandro… ¿Y las horas que nos pasamos delante de un ordenador editando imágenes? ¿Cuánto de ese daño al nuestros ojos es causado por esto?
    Por otro lado, la calidad de los visores ópticos actuales deja mucho que desear, a poco que hayamos usado y usemos cámaras de película de los 70, 80 y 90…una delicia y un descanso para nuestra vista. Experiencia personal de uno que sigue tirando película y digital. Y no hablemos del formato medio…

    Por otro lado. Después de unos cuantos años usando cámaras réflex, unos 30, en fotografía de acción ninguna de mis réflex digitales o AF superan a mi Olympus OMD EM1 a la hora de enfocar a mano, y sin lupa de aumento. Simplemente, ni mis Canon EOS1 VHS, Canon 10D, Canon 7D o canon 5DMK-II tienen unas pantallas de enfoque a la altura. Y hablamos de enfocar aves en vuelo… ¿En AF van bien? Sí, a pesar del visor y la pantalla de enfoque, pero como herramienta de enfoque, excepto en nocturnas, un visor electrónico moderno es mucho mejor. Experiencia propia.

    Las Sony A7, como primeras cámaras sin espejo de sensor 135, estaban orientadas a comerse un trozo grande del pastel. Y, si me apuráis, fueron pensadas para usarse con ópticas Minolta AF y manuales, con el ojo puesto en las Leica R y M, especialmente. De ahí esa boca tan estrecha y esa distancia de registro tan corta; no pensaban en su propio sistema de objetivos sino en darles caña a las Leica M digitales y que la marca alemana pasara por el aro y comprara los sensores Sony. Pero les salieron rana los angulares M, cosas de la óptica. Esto son conjeturas mías, pero estoy convencido de ello.

    Desde luego que el mejor sistema sin espejo es el Micro 4/3, por tamaño, precio, calidad y prestaciones. Mi OMD EM1 es más nítida y presenta menos ruido y más rango dinámico que mi canon 7D, con los propios canon EF adaptados…

    El tamaño de los objetivos es directamente proprcional al tamaño del círculo de imagen que han de cubrir con cierta calidad. Eso es impepinable desde siempre, cualquiera que haya usado cámaras réflex de 35mm y formato medio lo sabe. Si ya no hay espejo que salvar, pueden hacerse virguerías para conseguir, en focales normales y angulares, objetivos de alta calidad y tamaños contenidos; ahí están las telemétricas y los objetivos para gran formato.

    Por otro lado, en el mundo digital, interesan cámaras con la menor cantidad de mecánica posible cerca del sensor, esto minimiza la porquería que se proyecta sobre éste en forma de salpicaduras de lubricante. Y hay suficiente problemática documentada sobre ello. Por tanto, el futuro va a ser cámaras sin espejo y de obturación electrónica, nos guste o no…

    Un saludo a todos.

  4. De ser cierta la iniciativa de Panasonic, sería interesante ver cuál es el formato del sensor. Tengo la sospecha (o la esperanza) de que Panasonic pueda no ser tan conservadora con respecto al 24×36.

  5. Un artículo muy interesante.

    “La herramienta del fotógrafo no será el factor diferenciador que defina a un fotógrafo como profesional, sino su propio talento”. Ojalá fuera así, pero creo que no. Para eso haría falta que los clientes tuvieran criterio y eso, en muchos casos (no sé si en la mayoría) no pasa.

    En los tiempos de la película, algún fotógrafo me dijo que trabajaba en 35 mm y pasaba esas fotos a 6 x 4,5 para entregarlas. La pérdida de calidad era inevitable, pero el cliente consideraba que, si las fotos se habían hecho con una cámara “grande”, eran mejores.

    Hoy, para que algunas agencias o clientes finales se queden contentos, las fotos deben tener un cierto tamaño en píxeles y en megabytes. No porque técnicamente sea necesario para el trabajo en cuestión, sino porque igualmente les parecen mejores si son muy grandes. Incluso sé de algún “entendido” que, antes que las fotos, mira los metadatos para ver con qué equipo están hechas.

    • No estás muy equivocado, Agilulfo. Para regocijo de los lectores puedo añadir alguna anécdota más. Unos las conocerán y otros no. En efecto, había películas de todo tipo para poder maniobrar en ese mundo fílmico.
      Por ejemplo, muchos editores –formatos aparte– exigían trabajar con las diapositivas originales y no con duplicados. Más de una vez te las devolvían hechas unos zorros, con arañazos y llenas del aceite utilizado en los escáneres de tambor.

      Por eso, “algunos” elevamos a estado de arte el hacer -nosotros mismos– duplicados que resultaban prácticamente indistinguibles de los originales. Aparte de la técnica adecuada –muy prolija– se utilizaba película “Duplicating” específica y diferente para Ektachrome o Kodachrome (las más comunes en la época) y también, posteriormente, para Fujichrome. Y sí: se podía cambiar de formato, desde 35 mm hasta placas. En las placas el tema era algo más delicado, pues una mano experta detectaba que el soporte era algo más grueso…

      También había película internegativa, para hacer negativos en color a partir de diapositivas y podías entregar un internegativo a 6 x 9 cm a partir de un 24 x 36 mm, ya que la proporción era la misma. Poder ofrecer “originales de segunda generación” (eufemismo elegante) a tamaños mayores del original “de primera” tenía sus ventajas, pues se trabajaba con ampliadora y había un límite en la ampliación a partir de –por ejemplo–un 24 x 36 mm; entre otras cosas por la optimización de los objetivos de ampliadora para determinadas escalas de reproducción y la influencia de la luz parásita en el cuarto oscuro) en exposiciones largas… todo un mundo.

      De los metadatos –se me ocurre otra palabra, pero no estoy en mi blog– hablamos otro día. Saludos

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