Ricoh GX200

Ricoh presenta su nueva GX200, una poderosa evolución de su GX100, introducida en febrero de 2007.
La nueva GX200, incorpora un gran número de mejoras, de tal forma que bajo un aspecto estético y conceptual similar al de la GX100, representa una cámara casi enteramente distinta en lo que se refiere a su potencial de toma y de interacción con el usuario.

En efecto: parece cada vez más claro que Ricoh va a tener éxito en su intención de posicionarse como fabricante de cámaras compactas digitales con un plus de diseño, calidad y prestaciones que la distinga del resto de las firmas competidoras.
S bien es cierto que cámaras como la Ricoh GR II Digital, la GX100 y su sucesora, la GX200 son cámaras en cierta forma “nicho”, para grupos reducidos de consumidores muy exquisitos, no lo es menos, que el prestigio adquirido por esa vía es grande, y que esos clientes son poderosos “prescriptores” de producto.

Primeramente, podríamos examinar en que grandes rasgos no se diferencia la nueva GX200 de la “antigua” GX100, rasgos que caracterizan fuertemente a ambos modelos.


La nueva GX200 de Ricoh aparece, en esta imagen, dotada del visor electrónico accesorio a nivel del ojo.

Se trata de una cámara digital compacta, muy delgada (25 mm), con un zoom 3 x incorporado de alta capacidad angular, con focales equivalentes a un 24-72 mm para una luminosidad de f/2,5-4,4.

Además de ofrecer amplios modos de control por parte del usuario, se trata de la –por el momento– única cámara compacta digital que ofrece (como accesorio), un visor electrónico al nivel del ojo, un visor que puede acoplarse sobre la zapata porta accesorios y que convierte a esta cámara en una suerte de “EVF”. Ese visor nos ofrece el mismo nivel de información que el monitor posterior, con una cobertura del 100%, pero pudiendo encarar la cámara para las tomas, siendo especialmente útil para situaciones de luz ambiente intensa, y para una mejor estabilidad de la toma, al apoyar la cámara contra nuestro rostro.
Por si fuera poco, ese visor es abisagrado, y nos permite hacer cómodas tomas con la cámara en posición baja.
Además, la GX200 (y la GX100) disponen de una probada estabilización de imagen por desplazamiento del CCD.
Hay más cosas en común, como por ejemplo ruedas de control “delantera” y “trasera”, al estilo de las réflex monoculares, pero lo antedicho es lo fundamental.

Ricoh es una de esas hoy en día cada vez más raras firmas fotográficas que “escucha” a sus clientes, sus usuarios. En base a ello, desarrolla mejoras de firmware para sus modelos sobre el mercado, y no meras correcciones de “chapuzas” cometidas, como puede ser el caso de alguna que otra firma. Pero además, Ricoh es capaz de ir bastante más allá en su capacidad de “escucha”, hasta el punto de tomar la decisión de crear una evolución de un modelo muy apreciado, incorporando aspectos funcionales y de diseño que no pueden llevarse a cabo mediante una simple actualización de firmware. Y la GX200 es el resultado de ello.

Sensor: 12 megapíxeles

Quizá el aspecto más polémico de la GX200, sobre el papel, sea su nuevo captor de 12 megapíxeles y 1/1,7 pulgadas (ligeramente mayor de 7,2 x 5,4 mm), frente al de 10 megapíxeles y mismo tamaño de la GX100. Ya con motivo de la introducción de la GX100 expresamos nuestros temores en lo que respecta al equilibrio señal/ruido de un captador de tal densidad de píxeles, y ahora, con la nueva GX200, se incrementa esa densidad…
La respuesta puede venir de la mano de los desarrolladores de Ricoh, que afirman …”la nueva GX200 alcanza una resolución aún mayor (que la GX100) gracias a su CCD de 12 megapíxeles, así como una dramática reducción del ruido gracias a la incorporación del nuevo motor de procesado de imágenes “Smooth Imaging Engine III” (SIE III)….
Esperemos a ver los resultados ofrecidos por ese motor SIE III, pues se afirma, por otro lado, que …”permite un gran control sobre el proceso de reducción de ruido por parte del fotógrafo, sin que por ello se sacrifique la resolución o la saturación”…
Las sensibilidades ofrecidas son de 64, 100, 200, 400, 800 y 1.600 ISO.

Objetivo: 24-72 mm f/2,5-4,4

Aunque el refinado objetivo zoom Rikenon f/5,1-15,3 mm f/2,5-4,4 (equivalente a un 24-72 mm) es fundamentalmente el mismo de la GX100 se afirma que se han realizado mejoras, por un lado en el aspecto de su resistencia a la aparición de reflejos parásitos a contraluz (flare), y por otro en su adecuación a la mayor resolución del captor de la GX200.
Este objetivo obedece a un esquema óptico de 7 grupos a partir de 11 lentes, de las cuales una de ella es aesférica y otras realizadas en vidrio óptico tipo “ED”, esto es, de alto índice y baja dispersión. Según los fabricantes, se consigue el mínimo de viñeteado, de aberración cromática y de “flare” o halos de luz parásita.
Este objetivo ofrece una distancia mínima de enfoque de 30 cm y de 1 cm en el modo macro.
Como modos de enfoque, se dispone del AF múltiple (por CCD), AF puntual, enfoque manual, preenfoque para tomas rápidas e infinito.

Del gráfico de curvas MTF suministrado por Ricoh, podría deducirse que existe poco astigmatismo, en base a lo próximo entre si que transcurre cada pareja de líneas. El par de más arriba se refiere a la resolución, y el de más abajo, al contraste. Parece que la caida de centro a esquina es armoniosa, con un buen rendimiento hacia los bordes del fotograma. En todo caso, conviene observar que estas curvas se ofrecen a plena abertura, son para una sola focal y no nos aportan información acerca de la distorsión y por lo tanto habrá que esperar a un análisis más exhaustivo.

Ricoh GX100
  

25/06/08: De la Ricoh GX200 ha desaparecido el sistema de doble  enfoque presente en la GX100: esta, disponía de un sistema externo pasivo de acción previa. A través de esas dos ventanitas externas a la izquierda de la palabra "CAPLIO", se realizaba una triangulación electrónica muy similar en sus principios fundamentales a la de un telémetro mecanoóptico de coincidencia. Ese enfoque previo, que es muy rápido, ofrece datos avanzados al sistema de autoenfoque por contraste del CCD, y así se gana tiempo y precisión. Nos preguntamos acerca de los motivos de este cambio, y si no supondrá un paso atrás. La diferencia de pesos entre un modelo y otro nos ha hecho revisar nuestros datos, y así rectificamos el error de haber atribuído ese sistema de doble enfoque también a la GX200

La nueva GX200 –arriba– obedece a las mismas dimensiones que la GX100 (abajo). Sin embargo es lago más ligera, e incorpora una pantalla de 2,7 pulgadas en lugar de la de 2,5 pulgadas. Las mejoras, en todo caso, son mucho más profundas que ese simple detalle.

Otra de las mejoras, más inmediatamente apreciables es la calidad de imagen ofrecida por la pantalla o monitor posterior, que es de tipo LCD HVGA, con 460.000 puntos (460 Kpx), y 2,7 pulgadas, una resolución muy superior a los 230 Kpx al uso en las compactas en ese tamaño de pantalla.
En la GX100 más concretamente, era de 2,5 pulgadas y 230 Kpx.
Esa mejor calidad de imagen en pantalla está calculada para las nuevas funciones de visionado y tratamiento de imagen en cámara.

Buffer: ampliado

Una mejora clave, que sin duda era muy demandada por los usuarios de las cámaras Ricoh GR Digital y la GX100 es la ampliación de la memoria intermedia o “buffer”: según el fabricante, con la GX200 se pueden exponer ahora hasta cinco imágenes consecutivas en RAW (DNG). Unido a ello, resulta posible hacer muestreo también dentro de este ajuste. También encontramos muy útil la posibilidad de hacer en RAW tomas también para uno de los formatos más exclusivos de Ricoh: el formato cuadrado o de 1:1 para 2.992 x 2.992 píxeles: en este terreno, si que que aporta ciertas ventajas el captor de más de 12 megapíxeles, pues aún a ese recorte se aprovechan todavía casi 9 megapíxeles. La GX200 hace normalmente los más populares de 4:3 (4.000 x 3.000 píxeles) y 3:2 (3.984 x 2.656 píxeles).
La GX200, al igual que su antecesora, ofrece modo manual de exposición ademas de los automáticos, la compensación de exposición y el muestreo de exposición y de ajuste de blancos.

Nivel: electrónico

Entre las nuevas funciones destaca también una bastante novedosa, hecha posible por los modernos acelerómetros de estado sólido: el nivel electrónico.
Tanto en toma de formato horizontal como vertical, si tenemos activada esta función, se iluminará un punto verde sobre la pantalla o el visor tan pronto tengamos la cámara nivelada transversalmente. Ello permite alcanzar gran precisión de encuadre para toda clase de tomas y especialmente para las de paisaje con horizonte, arquitectura, etc. Si así lo deseamos, podemos activar adicionalmente un aviso acústico.

Otros perfeccionamientos

Son muchas las cosas nuevas, pero –sin reflejar absolutamente todas– no debiéramos olvidar el cambio de 2 a 3 opciones “ Mis ajustes”, así como la introducción de botones de cambio de función de un solo toque, en la parte superior (Fn1) y en el mando de cuatro vías del dorso (Fn2). Estos botones se pueden utilizar para personalizar los ajustes, por ejemplo para paso rápido de JPEG a RAW, de modo de color a modo en blanco y negro o para cambio rápido a un modo de disparo preferido.
En relación a la experiencia de uso que tuvimos con la GX100, pensamos que es un acierto total haber introducido una función de corrección de la distorsión (que es posible activar/desactivar), pues a pesar de la excelente calidad del objetivo montado, nuestra apreciación es que no llegaba a la limpieza de distorsión que ofrece la focal fija (equivalente a 28 mm) de la Ricoh GR Digital. Esta función es aplicable también en el caso de acoplar el sistema de lentes afocales que convierte la focal angular máxima equivalente a 24 mm en equivalente a un 19 mm.
Existe, también, un convertidor al equivalente de un 135 mm.

La nueva GX200 incorpora una función opcional de ajuste de luces y sombras para el caso de situaciones de intervalo tonal excesivamente amplio para los ajustes normales: se reducen las áreas excesivamente iluminadas y se “abren” un poco las oscuras.

Entre otros perfeccionamientos, menos llamativos pero no menos apreciados, figuran, por ejemplo, el salto automático de la abertura elegida a otra más cerrada –en el modo de automatismo de prioridad de abertura de diafragma– en el caso de que se fuese a producir sobreexposición.
El pequeño flash retráctil, se puede elevar, ahora, también manualmente, al parecer sin necesidad de pulsar sobre el botón disparador.

Edición en cámara

Tal como comentábamos al comienzo, se han ampliado y mejorado las funciones de edición en cámara. Aunque para algunos resulte lo más natural tratar las imágenes siempre a través del ordenador y los programas instalados, son muchos los que prefieren dejar las fotografías corregidas, ajustadas ya en la propia cámara.

Así, la GX200 permite ajustar los ejes magenta/verde y azul/amarillo, dejando la imagen guardada en cámara. También resulta posible ajustar brillo y contraste, en el modo manual más concretamente visionando el propio histograma. Color densidad y contraste también pueden ajustarse a posteriori, mientras que en el modo monocromo, pueden elegirse acabados sepia, rojo, verde azul o morado.

Los sistemas de medición son el matricial, sobre 256 zonas, el promedio con preponderancia central y el puntual. En cuanto a los modos de exposición, se dispone del programa, de la prioridad a la abertura de diafragma y del modo manual, no faltando ni la compensación de exposición ni el muestreo.
Como es natural, tampoco falta la opción de videoclips, con una capacidad de hasta 90 minutos seguidos o 4 Gb.

Los formatos de archivo son los JPEG y “RAW”, en este caso del tipo universal DNG. También ambos simultáneamente, por supuesto.
La grabación se realiza sobre tarjetas SD o SDHC (hasta 16 Gb), con una memoria interna de cortesía de 54 Mb (26 Mb en la GX100).

Como accesorios, además de la ya comentada brillante idea del visor LCD electrónico accesorio a nivel del ojo y los suplementos afocales, nos llama la atención la tapa LC-1 para el objetivo …“que se abre y se cierra de forma automática en sincronización con el movimiento del objetivo”…. algo que, a primera vista, parece muy interesante.

Alimentación

Otro aspecto muy cuidado, siempre, por parte de Ricoh, es la alimentación.
Así, esta cámara, y a pesar de sus dimensiones muy contenidas (116 x 58 x 25 mm), puede funcionar a partir de más de una reserva de energía: una batería recargable de ión-litio, o dos elementos cilíndricos “AAA”, que pueden ser, bien alcalinos, bien recargables, de hidruro de níquel o similares. También se ofrece un alimentador a red. Lógicamente, la solución de las alcalinas debe verse como una de fortuna, pues en principio nos “darían” para aproximadamente 30 tomas. En todo caso, una buena alternativa para emergencias en lugares apartados de la red eléctrica.

El peso de la GX200 es de 238 gramos lista para la acción, esto es, con batería, tarjeta y correa de mano: 12 gramos menos que la GX100 en igualdad de condiciones.

Sin el visor electrónico opcional, tanto la antigua GX100 (imagen) como la nueva GX200, muy similar externamente, es una cámara muy delagada y de línea de caja muy baja.

Sensaciones

Sobre el papel, la Ricoh GX200 se presenta como una cámara muy atractiva, tanto por su muy contenido tamaño como por el conjunto de prestaciones. Falta por comprobar su rendimiento sobre el terreno, pero en principio podría ser esa compañera ideal para los que, en determinadas ocasiones no quieren llevar encima su réflex monocular, pero tampoco desean prescindir del nivel de control que ésta les ofrece.
Así, de repente, se nos ocurre pensar que esta GX200 es una cámara que a algún otro gran fabricante de cámaras de prestigio no le importaría “firmar” … si no tuviese ya compromiso.

Página oficial de Ricoh para España

       

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