Hablar de sensores de imagen es hablar de tamaño. Y hay pocos parámetros que influyan tanto en los resultados como las dimensiones del sensor de la cámara o dispositivo móvil con el cual fotografiamos. Si bien es cierto que un sensor grande suele repercutir positivamente en la calidad de imagen final, no es menos cierto que la máxima «cuanto más grande mejor» necesita de ciertos matices. Sin embargo, los propios conceptos de «grande» y «pequeño» merecen incluso una retrospectiva histórica… – viene de Sensores de imagen – Cuestión de tamaño (II)–.

Cuando Olympus sacó al mercado su célebre E-1 que inauguraba el formato Cuatro Tercios –un sistema que había sido diseñado «desde cero» sin herencias de la era fílmica –muchos fabricantes no prestaron atención a este nuevo sistema, pues consideraban que este nuevo sensor –cuya diagonal era aproximadamente la mitad que la del sensor de 24 x 36 mm– era demasiado «pequeño» para poder competir en el mercado «entusiasta» y menos aún en el profesional. Sin embargo, como se vería más tarde, este formato planteaba otra aproximación a la fotografía digital, donde no se trataba solo de conseguir una cámara con el un sensor digital cuánto más grande mejor.

Nacen las mirrorless

El formato Cuatro Tercios seguiría evolucionando, aportando muchas innovaciones que muchos competidores adaptarían en sus cámaras –como el famoso sistema de limpieza del sensor de Olympus–, y sumando adeptos como Sigma o Panasonic. A finales de 2008, este último fabricante lanzaba al mercado la Panasonic Lumix DMC-G1, que introducía el formato Micro Cuatro Tercios, una adaptación del original que inauguraba una nueva categoría: las cámaras mirrorless o «sin espejo» con objetivos intercambiables. La G1 disponía de un sensor Live MOS de 12 Mpx con unas dimensiones de 17,3 x 13 mm, lo que seguía dando lugar a un factor de recorte de 2,0x –en comparación con el negativo de 35 mm–. Un sensor de tamaño equivalente al de la Olympus E-1 pero en un cuerpo aún más reducido, con un peso de apenas 385 g.

La Panasonic Lumix G1 fue la primera mirrorless de objetivos intercambiables © Panasonic
La Panasonic Lumix G1 fue la primera mirrorless de objetivos intercambiables © Panasonic

Así pues, mientras Canon y Nikon consolidaban poco a poco el mercado profesional con sus DSLR con sensores de 24 x 36 mm –relegando los de formato APS-C para los usuarios «entusiastas»–, las mirrorless intentaban acaparar el resto del mercado con una aproximación más «digital» a la vez que buscaban acercarse al usuario novel, que tradicionalmente se orientaba a las cámaras compactas de menor peso y precio.

Sensores de imagen
La X-Pro1 introdujo por primera vez el sensor X-Trans CMOS © Fujifilm

Pero, a pesar de sus orígenes, el concepto «mirrorless» se extendió más allá de formato Micro Cuatro Tercios; fabricantes como Fujifilm o Sony, rezagados en la lucha que Canon y Nikon mantenían en el segmento de las DSLR, fueron también partidarios de eliminar el «espejo» de sus cámaras para entrar en el emergente segmento de las mirrorless. Así pues, a mediados de 2010, Sony inauguraba su serie de cámaras sin espejo con objetivos intercambiables NEX, dotadas de sensores APS-C. A principios de 2012 la X-Pro1 de Fujifilm hacía su aparición, con un sensor APS-C de 16 Mpx. de tecnología X-Trans CMOS, una alternativa a la tradicional pauta de Bayer que permitía obtener a Fujifilm resultados comparables a los de cámaras con sensores de mayores dimensiones. Y apenas un año y medio más tarde, en 2013, Sony volvía a la palestra con la Alpha 7 de 24 Mpx, primera mirrorless de objetivos intercambiables en incorporar un sensor de 24 x 36 mm, un segmento hasta entonces reservado a las DSLR. Su tamaño de píxel era de solo 6 µm.

La Sony Alpha 7 fue la primera mirrorless de sistema con un sensor 24 x 36 mm © Sony
La Sony Alpha 7 fue la primera «mirrorless de sistema» con un sensor 24 x 36 mm © Sony

Los sensores digitales, aún más grandes

Pese a todo, algunos fabricantes seguían inmersos en la cada vez más difícil tarea de elaborar un sensor aún más grande. Después de haber conseguido integrar los primeros sensores digitales de 24 x 36 mm en 2002 –Contax N y Canon EOS-1Ds–, el siguiente paso era, evidentemente, el formato medio. Por supuesto, este mercado estaba claramente orientado al segmento profesional –teniendo en cuenta los altos costes de producción asociados–, por lo que se trataba más bien de una batalla de unos pocos, algunos de los cuales ya disponían de una larga tradición en el formato medio fílmico.

El primer respaldo digital de formato medio, el Leaf DCB1, también conocido como "The Brick" ("El Ladrillo"), por razones obvias... © Sinar component
El primer respaldo digital de formato medio, el Leaf DCB1, también conocido como «The Brick» («El Ladrillo»), por razones obvias… © Sinar component

Pero antes de hablar de cámaras de formato medio como tales, hay que remontarse primero a los respaldos digitales. En efecto, en 1991, la compañía americana Leaf –ahora parte de Phase One– sacaba al mercado el primer respaldo digital de formato medio, el Leaf DCB1, que incluía un sensor cuadrado de 40 x 40 mm con una resolución de 4 Mpx. Los sistemas basados en respaldos digitales se sucedieron, como las Hasselblad H o las Mamiya 645, pero a finales de septiembre de 2004 , este último fabricante lanzaba la Mamiya ZD, que con un sensor CCD de 36 x 48 mm –es decir, dos veces la superficie de un 24 x 36 mm– y una resolución de 21,3 Mpx. se convertía en la primera DSLR de formato medio. El tamaño de pixel era de aproximadamente 9 µm, similar pues al de las primeras DSLR 24 x 36 mm lanzadas dos años antes.

La Mamiya ZD podría considerarse la primera DSLR de formato medio digital "todo-en-uno" © Mamiya
La Mamiya ZD podría considerarse la primera DSLR de formato medio digital «todo-en-uno» © Mamiya

Desde entonces, la resolución de los sensores digitales de formato medio ha ido aumentando paulatinamente a medida que la tecnología ha ido evolucionando. Hace pocos meses, Hasselblad presentaba su DSLR de formato medio H6D-100c, con un sensor CMOS de 40 x 53,4 mm con una resolución de nada menos que 100 Mpx, al igual que Phase One con su XF 100Mp. En el segmento mirrorless, la misma compañía lanzaba hace pocos días la Hasselblad X1D, la primera digital de formato medio «sin espejo», con un sensor CMOS de 43,8 x 32,9 mm y una resolución de 50 Mpx. En este último caso hablamos de un tamaño de píxel de aproximadamente 5 µm.

Las compactas luchan por sobrevivir

Por supuesto, las cámaras compactas también seguían su camino, pero empezaban a encontrarse acechadas por el emergente mercado de los smartphones, impulsado sobre todo por el lanzamiento del iPhone a finales de 2007. Nadie hubiera adivinado por entonces, que pocos años más tarde, se convertiría en el dispositivo más utilizado para capturar imágenes.

Los smartphones se han convertido en los dispositivos más usados para capturar imágenes © Apple
Los smartphones se han convertido en los dispositivos más usados para capturar imágenes © Apple

En efecto, los relativamente diminutos sensores de las compactas –en comparación con las mirrorless o las DLSR–, con sensores generalmente de entre 1/2,3″ y 1/1,7″, no aportaban una clara ventaja respecto los smartphones que, con sensores de similares dimensiones, tenían la batalla ganada de antemano, pues estos últimos se llevaban siempre a mano. Por este motivo, fabricantes como Canon con las PowerShot G o como Panasonic con su serie LX intentaban aferrarse a un sector más avanzado, de compactas premium, gracias a una ergonomía más completa y ópticas más luminosas y de mayor calidad.

Compactas premium

A pesar de ello, los fabricantes de cámaras compactas tuvieron que dar el salto a sensores de mayores dimensiones para poder diferenciarse aún más de los dispositivos móviles. La Canon PowerShot G1 X, presentada a principios de 2012, incorporaba nada menos que un sensor de 1,5″, pero su peso sobrepasaba alegremente los 500 g, demasiado para una «compacta» como tal. Llegaría entonces Sony, apenas unos meses más tarde, con la CyberShot RX100 y su afamado sensor de 1″ de 13,2 x 8,8 mm. Su peso era de apenas 240 g; toda una proeza de miniaturización. Otros fabricantes no tardarían en sumarse a la moda de las «compactas con sensor grande», muchos de ellos incorporando el mismo sensor de 1″ fabricado por Sony. Hoy en día, estas compactas incluyen sensores retroiluminados con una resolución de nada menos que 20 Mpx, todo un reto si nos atenemos al tamaño de estos captores. Y es que estamos hablando de un tamaño de píxel de apenas 2,4 µm, algo impensable no hace tanto tiempo.

La RX100 IV es la última compacta "premium" de Sony que incorpora el afamado sensor de 1" de la firma © Sony
La RX100 IV es la última compacta «premium» de Sony que incorpora el afamado sensor de 1″ de la firma © Sony

Así pues, mientras algunos fabricantes asimilan mayor calidad de imagen a sensores más grandes, otros optan por sensores de tamaño medio que les permita elaborar cámaras más compactas, sin tener que sacrificar en exceso esta calidad de imagen tan ansiada. ¿Cuál es entonces el camino a seguir?

5 Comentarios

    • Muchas gracias por tu comentario mermadon. Efectivamente, la cuestión de los formatos y sus respectivos tamaños es todo un mundo. El próximo martes, durante la próxima entrega, intentaremos profundizar más en ello 😉 ¡Un saludo!

  1. Disculpa que te pregunte tanto tiempo después pero me asombra un hecho: sensor de 1″ de 13,2 x 8,8 mm ¿De dónde sale lo de 1 pulgada? Una pulgada son 25,4 mm. Así que no entiendo la denominación de 1″. ¿Conoces el motivo? ¡Gracias!

    • Hola Carlos. En realidad, cuando se habla de un sensor de 1″ –o de sensores compactos de 2/3″, por ejemplo– no se hace referencia al tamaño exacto del sensor; de hecho, en propiedad habría que hablar de sensor de tipo 1″ o de tipo 2/3″… El motivo de usar estas referencias se remonta a mediados del siglo pasado, cuando las dimensiones de las imágenes estaban relacionados con las antiguas cámaras de vídeo en relación al diámetro de los tubos vidicon. El tamaño efectivo era entonces aproximadamente 2/3 de este diámetro, por lo que un tubo de tipo 1″ (25,6 mm) se relacionaba con una imagen de aproximadamente 16 mm de diagonal, que es la que corresponde al sensor de 1″ (13,2 x 8,8 mm). Ello se aplica también al resto de sensores compactos a los que los fabricantes se refieren en términos de «pulgadas». Gracias por leernos y un saludo.

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